El gabinete de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, aprobó el levantamiento de la prohibición sobre la exportación de armas letales, en un cambio profundo de la histórica política pacifista de posguerra que Japón mantuvo durante más de 80 años. Esta decisión abre la puerta a la venta internacional de cazas de nueva generación, misiles, drones de combate y destructores, y se produce en un contexto de creciente tensión en la región, principalmente con Corea del Norte, Rusia y China.
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Japón: todo lo que se sabe de esta reforma histórica
Hasta ahora, Japón mantenía fuertes restricciones a la exportación de armamento bajo la constitución pacifista adaptada tras la Segunda Guerra Mundial. En los últimos años ya había flexibilizado parcialmente ese esquema, aunque las ventas al exterior se limitaban a cinco categorías: rescate, transporte, alerta, vigilancia y desminado.
Con la nueva normativa, esas restricciones quedan sin efecto, por lo que ahora podrá comercializar armamento ofensivo. De esta manera, la reforma elimina las categorías limitadas a funciones no combatientes y establece una nueva división entre “armas” y “no armas”, según si tienen o no capacidad letal.

Sin embargo, algo que sí se mantiene es la prohibición de exportar a países en conflicto activo, aunque pueden contemplarse excepciones en “circunstancias especiales”, según decisiones adoptadas por el Gabinete y el Consejo de Seguridad Nacional.
La exportación quedará restringida, por el momento, a los 17 países que ya firmaron acuerdos de transferencia de tecnología y equipamiento de defensa con Japón, entre ellos Estados Unidos y Reino Unido. Cada operación deberá contar con la aprobación del Consejo de Seguridad Nacional, mientras que el gobierno supervisa el destino y uso posterior del material vendido.

Esta medida consolida un proceso de flexibilización iniciado en 2014, cuando Japón permitió por primera vez la exportación de suministros militares no letales. Más tarde, en 2023, aprobó la venta a terceros países, como a Ucrania, de armas y componentes fabricados bajo licencia extranjera, en especial de origen estadounidense.
Venta de armas: los efectos de esta nueva estrategia en Japón
La medida se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno de Sanae Takaichi para impulsar la industria de defensa japonesa, como uno de los 17 sectores considerados estratégicos para el crecimiento económico.
Tras este cambio de paradigma, Japón logró cerrar el mayor acuerdo de exportación militar de su historia. Entregó tres fragatas diseñadas por la multinacional de ingeniería Mitsubishi Heavy Industries para la armada australiana dentro de un contrato de 6.500 millones de dólares, que incluye además la construcción conjunta de otras ocho unidades en territorio australiano.

La nueva política también respalda el desarrollo conjunto de un caza de sexta generación con Reino Unido e Italia. Las oportunidades para Japón se amplían también por las guerras en Ucrania y Medio Oriente, que presionan la capacidad de producción armamentística de Estados Unidos. Al mismo tiempo, aliados de la potencia militar en Europa y Asia buscan diversificar proveedores ante la incertidumbre generada por las posiciones de Donald Trump.
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Por otro lado, la decisión generó debates internos. Según un sondeo publicado por el diario Asahi Shimbun, el segundo periódico más popular de Japón, un 67% de los encuestados se mostró en contra de permitir la venta de armamento letal a otros países. A su vez, el país asiático registró una serie de protestas multitudinarias contra los planes de Takaichi.
Por su parte, la primera ministra dejó en claro que el compromiso de su país de mantener su estatus de nación pacifista no cambió y afirmó que su gobierno limitará las exportaciones de armas a países que se comprometan a respetar la Carta de las Naciones Unidas.




