El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a pedir que Nuevo México cambie su nombre por el de “Nueva América”. El mandatario republicano argumentó que la nueva denominación reforzaría la identidad estadounidense del territorio y aumentaría su prestigio, aunque no presentó pruebas que respalden sus afirmaciones.
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La iniciativa se suma a otras modificaciones geográficas promovidas durante su segundo mandato, como el cambio de nombre del golfo de México y del lago Ontario. Sin embargo, existe una diferencia legal fundamental entre modificar la denominación de un accidente geográfico y cambiar el nombre oficial de uno de los 50 estados del país.
Donald Trump: “Nuevo América” podría sumarse a la lista de modificaciones geográficas
El presidente Trump publicó en su red social Truth Social que Nuevo México debería cambiar inmediatamente su nombre por “Nueva América”. “¡No somos México, somos Estados Unidos de América!”, escribió el presidente, quien también aseguró que la modificación aumentaría el valor de las viviendas y los ingresos de sus habitantes.
No es la primera vez que el mandatario plantea esta posibilidad. En septiembre del presente año había compartido un mapa del estado con la palabra “México” tachada y reemplazada por “América”. La propuesta generó críticas de representantes políticos y habitantes que defendieron la historia y la identidad cultural de la región.

La iniciativa forma parte de una política más amplia de Trump para modificar nombres geográficos. En enero de 2025, firmó una orden ejecutiva para que el golfo de México pasara a denominarse golfo de América en el uso oficial del Gobierno federal estadounidense. En agosto de 2026, también impulsó el cambio de nombre del lago Ontario por el de lago América, en medio de las tensiones comerciales con Canadá.
Estas decisiones no tienen el mismo alcance. El Gobierno estadounidense puede establecer qué denominaciones utilizan sus organismos federales para determinados accidentes geográficos, pero eso no significa que otros países estén obligados a reconocerlas ni que el presidente pueda modificar por sí solo cualquier nombre oficial.
Qué tendría que hacer Trump para cambiarle el nombre a un Estado
Donald Trump no tiene autoridad para cambiar unilateralmente el nombre de un estado estadounidense. A diferencia de los accidentes geográficos que dependen de la administración federal, la denominación oficial de Nuevo México está establecida en la Constitución estatal.

Para concretar la propuesta, sería necesario modificar esa norma mediante el procedimiento constitucional correspondiente dentro del Estado. El proceso podría requerir, además, la intervención del Congreso federal, por lo que no bastaría con una orden ejecutiva presidencial ni con una publicación en redes sociales.
La diferencia también explica por qué Trump pudo impulsar cambios en los nombres utilizados por las agencias federales para identificar el golfo de México o el lago Ontario, pero no puede aplicar el mismo mecanismo a Nuevo México.
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Además, el nombre del Estado tiene raíces históricas que se remontan al siglo XVI, mucho antes de la fundación de Estados Unidos. La denominación surgió durante la época de la exploración y colonización española de la región y permaneció a través de los sucesivos cambios de soberanía.
Por el momento, la propuesta de Trump no constituye un cambio oficial. Para que “Nueva América” se convierta en el nombre del Estado, sería necesario superar los obstáculos legales y políticos que implica modificar su denominación constitucional.




