Lana Nusseibeh se presentó, por los Emiratos Árabes Unidos, como candidata a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU) y es ahora la gran novedad para suceder a António Guterres. Con más de una década en el organismo, su perfil diplomático podría posicionarla como una de las figuras a seguir.
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Sin embargo, esta nominación se conoció en medio de algunos inconvenientes, ya que ninguno de los aspirantes logra superar el rechazo de las potencias con poder de veto en el Consejo de Seguridad.
Lana Nusseibeh: quién es y cómo se sumó a la carrera por la Secretaría General de la ONU
Nusseibeh tiene 48 años y pertenece a una familia de origen palestino con raíces en Jerusalén. Creció entre el Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos, donde su padre trabajó como asesor del fundador del país. Además, estudió una maestría en estudios israelíes y de la diáspora judía.
Comenzó su carrera como consultora de la UNESCO, en París, y como analista en un centro de investigación sobre seguridad con sede en el Golfo Pérsico. Luego, creó el departamento de planificación de políticas de la cancillería emiratí y lo dirigió durante tres años.

Su salto al escenario global llegó en 2013 como embajadora ante la ONU, cargo que ocupó durante más de diez años y que ejerció como la primera mujer de su país en esa función. En ese período, fue vicepresidenta de la Asamblea General, presidió la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres y copresidió las negociaciones para reformar el Consejo de Seguridad.
También presidió el propio Consejo de Seguridad en dos oportunidades. Antes de lanzarse a la candidatura para la Secretaría General de la ONU, se desempeñaba como ministra de Estado en la cancillería de su país, cargo del que pidió licencia para dedicarse de lleno a la campaña.

Su postulación fue formalizada el 21 de octubre por el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, mediante una carta dirigida a las presidencias de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad. Llegó después de que las votaciones informales del Consejo dejaran a todos los aspirantes con al menos dos rechazos de miembros permanentes.
La carrera, además, venía marcada por una tradición de rotación regional que apuntaba a un candidato latinoamericano. Con Nusseibeh, el escenario cambia y suma a una aspirante de Medio Oriente que aún no pasó por ninguna votación del Consejo.
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En su mensaje de lanzamiento, la diplomática planteó que el organismo debe actuar con más urgencia, anticiparse a los conflictos y unir posiciones enfrentadas hasta lograr resultados concretos. Propone una diplomacia discreta y una ONU que sea resolutiva en lugar de espectadora.
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La principal ventaja de Nusseibeh es la relación de su país con las potencias. Se la describe con vínculos estrechos con Estados Unidos y con buenos lazos con Francia, Rusia, China y el Reino Unido. Por ahora no hay un respaldo formal confirmado de ninguno de ellos. Los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo sí la apoyaron de manera unánime.
Su perfil también despierta críticas. Emiratos Árabes Unidos es acusado por organizaciones de derechos humanos de apoyar a un grupo paramilitar en la guerra de Sudán, algo que su gobierno niega. Como antigua embajadora, Nusseibeh defendió públicamente esa postura y, por eso, varios críticos cuestionan su candidatura.

A la vez, se destacó por su defensa de la ayuda humanitaria a Gaza y por advertir que una anexión israelí de Cisjordania sería una línea roja para su país. Su respaldo al acuerdo de normalización con Israel, en cambio, le ganó objeciones en el mundo árabe.
En cualquier caso, para llegar al cargo deberá responder preguntas de los Estados miembros en la Asamblea General y reunir al menos nueve votos en el Consejo de Seguridad, sin el rechazo de ningún miembro permanente. Si lo logra, podría convertirse en la primera mujer al frente de la ONU y la segunda de origen árabe, después de Boutros Boutros-Ghali.




