Brasil elige a su próximo presidente en la segunda vuelta de las elecciones entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar, y las propuestas de ambos candidatos en seguridad, economía y energía muestran dos modelos de país muy distintos.
- Te puede interesar: Brasil: cómo la nueva reforma laboral de Lula puede afectar la definición de las elecciones de 2026
Ninguno de los dos candidatos logró la mayoría en la primera vuelta, por lo que el ganador de esta jornada gobernará durante los próximos cuatro años.
Flávio Bolsonaro: el candidato que apuesta por mano dura y un Estado más chico
El senador por Río de Janeiro e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, ganó la primera vuelta con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. Esa ventaja, de unos dos millones de votos, no alcanzó para evitar la segunda vuelta.
En seguridad, promete declarar organizaciones narcoterroristas al PCC, al Comando Vermelho y a las milicias, además de bloquear sus activos. También propone construir cinco cárceles federales de máxima seguridad y crear 500.000 plazas penitenciarias en cuatro años.

Su plan también incluye bajar de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para ciertos delitos y reforzar el control de las fronteras con apoyo de las Fuerzas Armadas.
En economía, Flávio Bolsonaro anunció un recorte del Gobierno central que eliminaría al menos diez ministerios, junto con menos impuestos, menos burocracia y mayor acceso al crédito. Además, quiere reemplazar la regla fiscal vigente, conocida como arcabouço.
- Te puede interesar: La derecha en Latinoamérica: cómo impactan las elecciones de Brasil en la política regional
Asimismo, en energía, busca ampliar la explotación de petróleo y gas, procesar dentro del país los minerales críticos y acelerar las licencias ambientales. Para el campo propone más seguro rural y la reestructuración de deudas de los productores.
En materia de política exterior, propone reorientar la diplomacia brasileña hacia una mayor cercanía con Estados Unidos, Argentina e Israel, retomar el proceso de adhesión a la OCDE y ampliar la apertura comercial para atraer inversiones y nuevos mercados. Aunque plantea mantener vínculos económicos con China y la Unión Europea (UE), también cuestiona el papel del BRICS y propone flexibilizar las restricciones del Mercosur para negociar acuerdos comerciales de manera independiente.
Lula da Silva: el presidente que busca su reelección con un Estado activo y mayor progresividad tributaria
Lula, de 80 años, busca un nuevo período al frente del Gobierno, el cuarto de su carrera. Su programa plantea un Estado con peso en la economía, que impulse inversiones y amplíe las políticas sociales sin abandonar el equilibrio fiscal. Además, propone extender la jornada escolar y fortalecer la salud pública.
En materia tributaria, propone que quienes más ganan aporten proporcionalmente más. También defiende mantener la regla fiscal actual para controlar el gasto sin recortar programas sociales.

En seguridad, apuesta por la inteligencia y la prevención, con más coordinación entre los distintos niveles de gobierno a través del Sistema Único de Seguridad Pública. Incluye un financiamiento reembolsable de 10.000 millones de reales para que los estados inviertan en equipamiento.
En energía, impulsa una transición hacia una economía de bajo carbono y la deforestación cero en la Amazonía, aunque defiende explotar el presal –la extensa franja geológica ubicada en aguas ultraprofundas del litoral– como parte de la soberanía energética.
Por último, en política exterior reclama mayor autonomía frente a las grandes potencias y reivindica el papel del Mercosur y los BRICS. Sin dudas, para la Argentina, que tiene a Brasil como principal socio comercial, el resultado puede modificar la relación bilateral y el presidente Javier Milei ya manifestó su apoyo a Flávio Bolsonaro.




