El panorama político en Colombia experimenta una fuerte tensión tras las declaraciones del líder de la oposición, Iván Cepeda. El excandidato presidencial del Pacto Histórico lanzó una dura advertencia al mandatario electo, Abelardo de la Espriella: si este no renuncia de manera inmediata a su ciudadanía estadounidense, se declarará en un estado de desobediencia civil pacífica, invitando a los más de 12.7 millones de ciudadanos que votaron por él a sumarse a la iniciativa.
Las condiciones que Cepeda le impone a De la Espriella
La controversia escaló luego de que Iván Cepeda argumentara que los compromisos y juramentos exigidos para obtener la nacionalidad estadounidense resultan “incompatibles con el ejercicio de la función y la condición presidencial en Colombia“.
A su juicio, mantener este estatus obligaría al nuevo jefe de Estado a “tomar partido” por los intereses del país norteamericano frente a los de su propia nación.
Otro argumento esgrimido es que considera una “abierta interferencia” del expresidente estadounidense Donald Trump durante el proceso electoral del pasado 21 de junio, lo que confirmaría una cercanía del presidente electo con Estados Unidos.

Para frenar este llamado a la resistencia, Cepeda estableció una serie de condiciones innegociables dirigidas al presidente electo:
- Renuncia formal a la nacionalidad estadounidense: Aclarando, además, si existe o existió algún vínculo o colaboración directa con agencias de seguridad extranjeras como la DEA o la CIA.
- Respeto a la soberanía judicial: Exigir que cese lo que considera una “persecución” contra el mandatario saliente, Gustavo Petro, y descartar categóricamente cualquier intención de extraditarlo.
- Garantías políticas: Detener el estímulo a la judicialización de los sectores opositores a través del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
El dirigente enfatizó que esta medida no busca promover el caos, sino que responde a un mandato ético cuando las directrices de los gobernantes entran en conflicto directo con la soberanía nacional y la conciencia moral del pueblo.
¿Qué es la desobediencia civil?
La desobediencia civil se define teórica y legalmente como el acto de quebrantar de manera consciente, pública y pacífica una norma jurídica o el mandato de una autoridad, aceptando las consecuencias legales de dicha acción. A diferencia de una rebelión armada o un golpe de Estado, no pretende derrocar el sistema constitucional de manera violenta, sino apelar al sentido de justicia de la comunidad para evidenciar que una ley o un gobernante carece de legitimidad moral.
¿Puede comprometer la presidencia de Abelardo de la Espriella?
En el contexto actual de Colombia, un llamado de esta magnitud por parte de un líder que arrastra el respaldo de millones de electores puede generar profundas.

Si una parte considerable de la población decide no reconocer la autoridad del presidente electo, el principal riesgo es una crisis de legitimidad. Esto se traduce en dificultades reales para la gobernabilidad, la parálisis en la ejecución de políticas públicas y una preocupante polarización en los estamentos del Estado. Las instituciones colombianas se verían sometidas a una prueba para mantener el control administrativo y el orden público sin recurrir a la represión, lo que avivaría el descontento popular.
A su vez, el desconocimiento de los resultados electorales o de la figura presidencial puede debilitar el pacto social. El gran desafío radica en mantener el debate y la resistencia estrictamente en el terreno pacífico, evitando que el choque institucional fracture las bases del estado de derecho.
De momento, la convocatoria de Iván Cepeda a la desobediencia civil no suscitó una movilización de su base de votantes ni una respuesta del propio Abelardo de la Espriella, aunque el riesgo del desconocimiento de la figura presidencial podría implicar una crisis política en ciernes sobre Colombia.




