La crisis de los misiles en Cuba terminó cuando el entonces líder de la Unión Soviética (URSS), Nikita Jrushchov, anunció que retiraría de la isla las armas nucleares que había instalado en secreto, tras 13 días de máxima tensión con Estados Unidos, presidido por John Fitzgerald Kennedy. Aquel desenlace evitó lo que muchos temían como el inicio de una guerra nuclear entre las dos superpotencias.
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Hoy, el hecho se recuerda como el momento en que la humanidad estuvo más cerca de una catástrofe atómica, y también como el origen de varios mecanismos de diálogo que marcaron el resto de la Guerra Fría.
Crisis de los misiles: cómo, cuándo y por qué terminó
El conflicto comenzó cuando aviones espía estadounidenses fotografiaron en territorio cubano plataformas de lanzamiento de misiles de alcance medio e intermedio, capaces de transportar ojivas nucleares y de alcanzar buena parte de Estados Unidos. La URSS había enviado ese armamento en secreto, junto con miles de soldados, mediante una operación de gran escala.
Moscú tenía varias razones para hacerlo. Quería proteger a la Cuba de Fidel Castro, que temía una nueva invasión después del fallido desembarco de Bahía de Cochinos. También buscaba responder a los misiles estadounidenses desplegados en Turquía e Italia, que apuntaban directamente a territorio soviético.

El presidente John F. Kennedy reunió a su equipo de asesores y evaluó varias opciones, desde un ataque aéreo hasta una invasión. Finalmente, eligió una respuesta intermedia y anunció por televisión un bloqueo naval a la isla, al que llamó “cuarentena” para evitar que fuera considerado un acto de guerra según el derecho internacional.
Los días siguientes fueron de enorme riesgo. Los buques soviéticos que se acercaban a la zona de exclusión frenaron o cambiaron de rumbo, pero el peligro no cedió. Un avión espía estadounidense fue derribado sobre Cuba y su piloto murió, un hecho que podía haber empujado a Washington a lanzar un ataque.

En paralelo, un submarino soviético fue rodeado por buques de guerra estadounidenses cerca de la zona del bloqueo. Según los relatos históricos, el oficial Vasili Arkhipov se negó a autorizar el lanzamiento de un torpedo nuclear, una decisión que muchos consideran clave para que la situación no escalara.
La salida llegó por la vía diplomática. Jrushchov envió mensajes a Kennedy para ofrecerle la retirada de los misiles a cambio de una garantía de que Estados Unidos no invadiría Cuba. Kennedy aceptó esa propuesta y, además, se acordó de forma reservada que Washington retiraría sus misiles de Turquía unos meses después.
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Con ese entendimiento cerrado, Jrushchov anunció públicamente por radio que los misiles serían desmontados y devueltos a la Unión Soviética. Así concluyó la crisis, aunque el bloqueo se levantó formalmente algunas semanas más tarde, una vez verificada la retirada.
Las consecuencias de la crisis de los misiles para la Guerra Fría
El episodio dejó lecciones inmediatas. Ambas potencias comprendieron que la falta de comunicación directa casi las lleva al desastre y, por eso, crearon la línea telefónica directa entre ellas, conocida como “teléfono rojo”. Poco después firmaron el tratado que prohibía las pruebas nucleares en la atmósfera, el espacio y bajo el agua.

Por su parte, Fidel Castro no quedó tan contento con el desenlace porque la solución se negoció entre Estados Unidos y la URSS sin consultarlo. Cuba conservó la garantía de no ser invadida, pero quedó molesta con su aliado soviético, y la relación entre ambos atravesó momentos de fricción.
Para Jrushchov, el costo político fue alto, ya que parte de la dirigencia soviética interpretó el retiro como una derrota y una señal de debilidad. Pocos años después fue apartado del poder. Kennedy, en cambio, salió fortalecido, aunque nunca pudo ver la magnitud de las consecuencias de lo ocurrido, ya que fue asesinado poco más de un año después.




