“Argentina cuenta con recursos naturales extraordinarios: algunos de los mejores factores de capacidad eólica del mundo en la Patagonia; radiación solar de clase internacional en el noroeste del país; reservas estratégicas de litio y un enorme potencial para el desarrollo de hidrógeno verde, biomasa y biogás”, señaló, en diálogo con DEF, el ingeniero Martín Pagliaro, experto en el tema.

Con una larga experiencia en el sector, el director de Mercados Renovables SRL –firma especializada en el desarrollo y estructuración de proyectos energéticos sustentables– destacó que se trata de una “industria motorizante”, capaz de producir externalidades económicas que movilizan inversiones en subsectores vinculados. “De cara al futuro, las energías renovables representan una oportunidad de transformación productiva”, señaló, al tiempo que remarcó que “las tecnologías han reducido drásticamente sus costos, atraen inversión, generan empleo y abren nuevos mercados”.
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Energías renovables: el financiamiento, principal cuello de botella
La innovación tecnológica es un factor clave. Según datos de 2024 de la Agencia Intencional de Energías Renovables (IRENA), el 91% de los nuevos proyectos motorizados por este tipo de fuentes en el mundo fueron más económicos que sus alternativas con combustibles fósiles. En particular, los proyectos eólicos fueron un 53% más baratos, mientras que los costos de la energía solar fotovoltaica fueron, en promedio, un 41% menores.

Sin embargo, “el problema no es la ausencia de oportunidades”, señaló Martín Pagliaro, quien sostuvo que “el principal cuello de botella del sector no es tecnológico, sino financiero”. En línea con lo que ya advirtieron desde la IRENA, “uno de los mayores obstáculos para acelerar la transición energética en mercados emergentes es la escasez de proyectos correctamente estructurados desde el punto de vista financiero y contractual”. Existen, bajo gestión de IRENA, iniciativas como la Plataforma de Financiación para la Aceleración de la Transición Energética (ETAF) y la Plataforma de Inversión Climática (CIP).
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En Argentina, inciden factores macroeconómicos y la desaparición del crédito a largo plazo para gran parte del sector de las pequeñas y medianas empresas, especialmente en proyectos intensivos en capital como los de generación a partir de fuentes renovables y bioenergía. “Esta tipología de proyectos, que suelen tener una tasa de retorno que oscila entre el 10 y el 15% en el mejor de los casos, plantea soluciones financieras estructuradas en un horizonte tal que debe adecuarse a las exigencias de una inversión importante, con flujos de fondos moderados en el tiempo”, precisó el experto consultado por DEF. Y completó: “Hoy muchas empresas tienen la capacidad técnica y activos estratégicos, pero no poseen estructura financiera; y sin ella, no existe financiamiento posible”.

Las dificultades que enfrenta nuestro país también impactan en el mercado local de capitales, donde en los últimos años han crecido los instrumentos vinculados a las finanzas sostenibles y los bonos verdes, pero el acceso a ellos sigue siendo limitado para las empresas medianas. “Otros modelos que prácticamente no existen en Argentina son el leasing financiero u operativo, muy en boga en Europa”, ejemplificó. Esta alternativa permite a las empresas acceder a tecnologías alimentadas por energía renovable sin tener que hacer una gran inversión inicial, y utilizarlas durante un periodo de tiempo determinado a cambio de pagos periódicos.
“La mayor parte del financiamiento sofisticado se concentra todavía en grandes jugadores. El gran desafío es democratizar el acceso a estructuras financieras profesionales para pymes y desarrolladores regionales”, concluyó Pagliaro.




