“Para muchas personas, el 7 de octubre quedó asociado para siempre a una imagen, una llamada y a unos minutos que cambiaron una vida. Para mí comenzó una mañana de sábado, feriado, en casa y con mi familia. Sonaron sirenas”, comenzó su primer discurso oficial en el país, la nueva embajadora de Israel en Argentina, Ahuva Spieler Reshef. La diplomática, siguió su relato: “El 8 de octubre tuve que viajar hasta Jerusalén. Era como que todo un país hubiera contenido la respiración. Y en este silencio no había solamente ausencia del ruido. Había familias detenidas en el instante, aferradas al teléfono, a una noticia y a la posibilidad que deles confirmaran que sus seres queridos seguían vivos”.
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Las primeras palabras oficiales de la diplomática israelí -que calaron hondo en el auditorio del Palacio Libertad- coincidieron con el acto realizado por la Embajada de Israel en Argentina para recordar la masacre del 7 de octubre de 2023 bajo un mismo lema: “Nunca olvidaremos”.
Entre el público presente, sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia perpetrada por Hamas, junto a autoridades nacionales, entre ellas el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti. Participaron además funcionarios, miembros de las Fuerzas Armadas, legisladores, e integrantes del Poder Judicial y del cuerpo diplomático. Acompañaron también líderes de la comunidad judía argentina y representantes de distintos credos.

“Esta noche conmemoramos la tragedia más grande y brutal perpetrada contra el Estado de Israel, desde su fundación. Recordamos a las víctimas, acompañamos a las familias y honramos a aquellos que mostraron su valentía enfrentándose al mal”, detallaron desde el Palacio Libertad.
7 de octubre de 2023, día de la mayor masacre contra el Estado de Israel
“Papá, te amo, me dispararon”. “Somos niños, nuestros padres murieron”. “Escondete, hacete la muerta”. Las frases resonaron en el Palacio Libertad. Eran las voces de quienes, en medio del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, intentaban pedir ayuda, alertar a sus familias o protegerse de los terroristas que habían irrumpido en las comunidades. Las comunicaciones fueron registradas durante las primeras horas de aquella mañana, alrededor de las 6:30. A pocos kilómetros de allí, jóvenes de Israel y de distintas partes del mundo disfrutaban y celebraban la vida en el festival Nova, sin saber que, mientras la música seguía sonando, un ataque de una magnitud inédita acababa de comenzar.

Aquel 7 de octubre fue el mayor ataque de la historia a Israel. 6.000 terroristas de Hamas invadieron, por aire, mar y tierra, para atacar decenas de poblados.
1164 personas fueron masacradas y 251 secuestradas (83 de ellas asesinadas en cautiverio). Detrás de los números, una tragedia que cala en lo más profundo del corazón del mundo occidental: ese día los terroristas asesinaron, masacraron, violaron y secuestraron. “Israel cambió para siempre”, subrayan durante el acto al recordar la masacre.
Entre el horror, el dolor y las lágrimas, así se vivió el acto de la embajada de Israel en el Palacio Libertad
Tras el arrío de la bandera de Israel a media asta y el minuto de silencio en memoria de las víctimas de aquella jornada, el recuerdo de la masacre terrorista volvió a ocupar el centro de la escena y atravesó, en silencio, a los presentes.

El momento de las ofrendas florales volvió a poner en primer plano a los sobrevivientes y a las autoridades argentinas e israelíes. La primera ofrenda, en nombre del Estado de Israel, fue llevada hasta el escenario por la embajadora Ahuva Spieler y el agregado de Defensa de Israel, coronel Amit Guy. Junto a ellos estuvieron quienes llevan en primera persona las marcas de aquella jornada: Iair Horn, secuestrado y liberado después de casi 500 días en cautiverio, y Silvia, madre de Ariel y David Cunio, secuestrados y liberados tras permanecer 738 días en manos de Hamas.
Luego, en nombre de Argentina, el ministro Presti llevó otra ofrenda floral. Con él, subieron al escenario Diego, padre de Eitan Snir, y Mirta, mamá de Alon Werber, asesinados en el festival Nova. También estuvo Noa Beider, prima de Or Avital.

También se entregaron ofrendas en nombre de los sobrevivientes y de la comunidad judía, momentos en los que estuvieron presentes Omri Kohavi e Idan Herchovich, sobrevivientes del festival; Ifat, mamá de Ilay Nachman, y Karina, mamá de Idan Haramaty, asesinados en aquel evento; Daniel y Jaguit, hermanos de Abi Korin, caído en defensa del kibutz Jolie; el presidente de Amia, Osvaldo Armoza; el titular de DAIA, Mauro Berenstein; y el presidente de OSA, Federico Niemietsky.
Luego, los rabinos Jordan Raber y Yedidia Saied -acompañados por Eyal Nachman, padre de Ilay Nachman– comenzaron a recitar Izkor, Maale Rajamim y Kadish por los fallecidos. Por unos minutos, el Palacio Libertad quedó sumido en un profundo silencio.

“Estoy aquí como una madre que perdió a su hijo en el Nova”
Natalia, mamá de Keshet Casarotti Kalfa, asesinado en el festival Nova, fue quien tomó la palabra para recordar a las víctimas del 7 de octubre.
Conmovida, recordó su historia con Argentina. “Comenzó antes de que yo naciera”, dijo, al tiempo que agregó que fue su abuela quien llegó al país escapando de los nazis que habían asesinado a sus padres y hermana. “Ella sobrevivió, formó una familia. Años después, nací en Buenos Aires y a los tres años fui con mi familia a Israel. 50 años después vuelvo a esta tierra de una manera que jamás hubiera imaginado. Estoy aquí como una madre que ha perdido a su hijo el 7 de octubre”.
Natalia recordó que miles de jóvenes llegaron al festival movidos por la música, la amistad y la libertad y que cientos de ellos fueron asesinados.

Para que los presentes conocieran a su hijo, contó que su nombre significa “arcoíris” y que era el hermano del medio de Anán, de 26 años, y de Shemesh, de 20. Nació y creció en un kibutz del desierto, y a los cinco años ya caminaba largas distancias sobre las mano. Evocó con humor que era capaz de comerse solo toda una olla de pasta y que amaba a sus amigos con todo su corazón.
Natalia también habló de la vida que quedó después de aquella mañana: una que las familias no eligieron y que convive con una ausencia que “duele en todo el cuerpo”. Contó que tomó la decisión de elegir la vida, no para dejar atrás a Keshet, sino para seguir con él.

Primer discurso de la embajadora de Israel en Argentina: “Era como si todo un país hubiera contenido la respiración”
“Soy Ahuva Spieler Reshef, la nueva embajadora de Israel en Argentina. Hoy estoy dando mi primer discurso oficial en este país. Cuando una persona se presenta, suele hablar de aquello que la define. Con los pueblos ocurre algo parecido. Hay sucesos que no solo pasan a formar parte de nuestra historia, pasan a ser parte de quienes somos y cómo nos definimos. El 7 de octubre es uno de esos momentos para Israel. Por eso, en esta primera ocasión en la que me dirijo a ustedes, me parece inevitable comenzar por allí”, empezó la diplomática, quien también contó que aquella fecha quedó asociada a una imagen y, en algunos casos, a una llamada de pocos minutos que cambió la vida de muchos.
“Para mí comenzó una mañana de sábado -feriado- en casa, con mi familia. Sonaban las sirenas. En ese momento, mis dos hijos estaban alistados en el servicio militar. En medio de esta confusión, uno de ellos recibió un llamado, ‘el llamado’. Tenía que presentarse en su base. Hacía apenas una horas que recién había regresado. Entonces, me di cuenta que su uniforme todavía estaba en el lavarropas. De inmediato frené el ciclo de lavado y sequé sus prendas como pude para que pudiera cumplir con su deber”, relató.



La imagen del día siguiente es, quizá, la que habla por sí sola: “El 8 de octubre tuve que viajar hasta Jerusalén. Aquella mañana la ruta estaba completamente vacía. Recuerdo ese silencio. Era como si todo un país hubiera contenido la respiración”.
Terrorismo contra Israel y Occidente: “Quienes recurrer al terror necesitan algo todavía más peligroso”
“Fue un ataque deliberado y brutal, una masacre acompañada de secuestros, torturas y violencia sexual. Hamas no actúa en el vacío, recibió apoyo, financiamiento y entrenamiento de quienes buscan convertir el terror en una herramienta permanente contra Israel y el mundo occidental. Entre esos actores, Irán a ocupa un lugar central”, aclaró, no sin antes recordar los dos ataques que sufrió Argentina.
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La diplomática israelí insistió en la necesidad de no mirar hacia otro lado cuando se habla de terrorismo. De hecho, instó a los presentes a reconocerlo, condenarlo y enfrentarlo. “Todos sabemos que quienes recurrer al terror necesitan algo todavía más peligroso que aquello que ayer era impensable”, advirtió, y agregó: “Debemos ser claros frente a quienes financian, sostienen o legitiman a estas organizaciones”.
En ese contexto, la nueva embajadora aprovechó su primer discurso para agradecerle al pueblo argentino por su accionar y por “entender que frente al terrorismo, la ambigüedad puede tener consecuencias. Todos nosotros sabemos que entre las víctimas y los secuestrados del 7 de octubre hubo argentinos, israelíes y personas de decenas de nacionalidades. Hubo niños, ancianos, jóvenes, activistas que trabajaron por la paz, y familias en sus casas. Hubo judíos, cristianos y musulmanes”, recordó.



Y, pese a expresar la tristeza que dejó el 7 de octubre, habló de “continuar apostando al futuro y a la vida”. “ Que la memoria de quienes ya no están, nos encuentre siempre unidos en un mismo compromiso: no permitir que el terrorismo sea ni normalizado ni justificado”, reflexionó.
Elegir la vida, el mensaje final
Si el acto abrió con el recuerdo del horror, cerró con una decisión. Natalia pidió a los presentes que lleven en el corazón los nombres de cinco de los jóvenes asesinados -con lazos y sangre argentina- en el Nova, Alon Werber, Ilay Nachman, Idan Haramaty, Eitan Snir y su hijo Keshet, y que hagan algo para que su memoria llegue a más personas.


“Mientras alguien conozca su nombre y cuente quiénes fueron, seguirán estando con nosotros”, afirmó. Sus palabras dialogaron con el lema que presidió la noche, “Nunca olvidaremos”, y con el llamado de la embajadora a “continuar apostando al futuro y a la vida”.
Ese mismo mensaje volvió en el cierre de su testimonio: “Seguimos eligiendo la vida. Con ellos y por ellos”, dijo, en una frase que remite a la exhortación del libro de Deuteronomio (30:19) que reza: “Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.”




