A bordo de la Fragata ARA “Libertad”, el mar nunca permite confiarse. Detrás de la imagen de un gran velero que navega con la bandera argentina por distintos puertos del mundo hay una rutina exigente, decisiones permanentes y una tripulación que debe estar preparada para adaptarse a la meteorología, a los cambios y a los compromisos que impone cada escala. Al frente de esa responsabilidad, durante el 54° Viaje de Instrucción, estuvo el capitán de navío Jorge Gabriel Cáceres, comandante de un buque con 285 personas a bordo.
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Para Cáceres, llegar al comando de la “Libertad” también tiene una dimensión personal. Hijo de un marino y Veterano de la Guerra de Malvinas, eligió la Armada inspirado por la vida a bordo y lleva 32 años de carrera, la mayor parte de ellos navegando.

En diálogo con DEF, repasó los casi seis meses de travesía, los desafíos de conducir a más de 200 hombres y mujeres, la exigente formación de los futuros oficiales y lo que significa representar a la Argentina en cada puerto: “El mar siempre te genera desafíos”. Nunca hay que confiarse”.
Capitán de navío Cáceres: “Placentero no, es un viaje en el que se trabaja bastante”
-¿Por qué es importante la Fragata ARA “Libertad” para la Armada y para Argentina?
-La Fragata ARA “Libertad” tiene dos grandes misiones. Una, finalizar la formación de nuestros futuros oficiales de la Fuerza, que son los guardiamarinas en comisión, y que terminan su último año de la Escuela Naval. La otra es representar a la Armada y al país en los puertos extranjeros que visita. Es un trabajo bastante desafiante.

-¿Cómo fue esta travesía?, ¿es un viaje riesgoso y placentero a la vez?
-Placentero definitivamente no. Es un viaje con muchas actividades, se trabaja bastante, y, a bordo, tenemos una rutina muy intensa.
Zarpamos el 11 de abril con 285 personas y teníamos varias cuestiones para realizar. Una de ellas fue representar a Argentina y a la Armada en los festejos con motivo del 50 aniversario de Estados Unidos, así que el 4 de julio pasado entramos navegando por el río Hudson, frente a la estatua de la Libertad, junto a otros 40 grandes veleros de 22 países.
-¿Qué es lo más complicado durante la navegación?
-El mar siempre te genera desafíos. Nunca hay que confiarse. Uno va muy pendiente de la meteorología y otras cuestiones. Por eso llevamos meteorólogos y equipos para hacer seguimiento y prever lo que sucederá. Además, el buque tiene fechas que cumplir en determinados puertos, porque también se realizan actividades protocolares.
El último mundial de Messi: a la distancia y navegando en la Fragata “Libertad”
-Vivieron el Mundial de la FIFA 2026 a bordo, ¿cómo fue?
-Pudimos ver los partidos. Estuvimos un mes y medio en Estados Unidos, oportunidad en la que visitamos cinco puertos: New Orleans, Norfolk, Baltimore, Nueva York y Boston. Así que fuimos viendo en esos lugares los partidos del mundial. Incluso, también nos tocó verlos durante la navegación.
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-¿Se generó mucha camaradería?
-Sí. De hecho el personal llevó al viaje sus camisetas de la Selección y nos juntábamos en algún lugar a ver el partido. Cuando nos tocaba vivirlo a bordo, hacíamos un parate en las actividades para ver el partido.

El prestigio de ser seleccionado para navegar en la Fragata “Libertad”
-Usted tiene que navegar y, a su vez, comandar. ¿Cómo es liderar este buque con más de 200 personas a bordo?
-Ese es nuestro trabajo. El oficial de Marina se forma para eso: conducir hombres y mujeres y navegar. Considero que la Armada Argentina nos prepara, día a día, para llegar a este lugar, ya sea el de comandante, segundo comandante o jefe de Departamento.
El buque tiene 26 oficiales y junto con ese grupo de trabajo vamos llevando adelante todas las actividades, la rutina, los trabajos, y los mantenimientos que hay que hacer. La verdad es que es muy demandante. Por eso, cuando dicen que es un viaje de placer, yo aclaro que no. Acá se trabaja, se estudia, se rinden exámenes finales y se hace mantenimiento. Es muy lindo, pero se trabaja bastante.

-¿Es un premio estar al mando de este buque?
–Para todos. Desde el cabo segundo hasta el comandante, todos fueron seleccionados para estar a bordo de la Fragata ARA “Libertad”. Para todos es un premio. Cualquier tripulante siente ese orgullo y el prestigio.
-¿Por qué usted eligió esta carrera?
–Mi papá era militar, suboficial mayor de la Armada, y Veterano de Guerra de Malvinas. Ya se retiró pero me transmitió el gusto por los buques de guerra.
Así que decidí ingresar a la Escuela Naval para hacer la carrera de oficial. Acá estamos, despues de 32 años.
-¿Pasó por varios destinos antes de llegar acá?
–La Armada es una carrera de aventuras. Uno no se aburre nunca. Siempre cambiamos de destino. Fui comandante de la Lancha Rápida ARA “Intrépida”, en Ushuaia; luego comandante de la corbeta ARA “Gómez Roca” en el Comando de la Flota de Mar; fui también jefe de Departamento Cubierta, en la Fragata; luego comandante de la corbeta ARA “Spiro” y de la corbeta ARA “Espora”, y, ahora, comandante de la Fragata “Libertad”.
También estuve en distintos buques del Comando de la Flota de Mar, del Área Naval Austral. Estuve la mayoría de mi carrera a bordo.

-A nivel personal, ¿qué significó este viaje?
-Es un desafío muy grande y un prestigio. Y cuando uno ya está terminando de cumplir la misión, siente la satisfacción del deber cumplido.
-¿Qué le pasa a usted cuando visita puertos extranjeros y ve flamear la bandera argentina?
-Siento mucho orgullo. Más cuando los argentinos que viven en esos países se acercan a visitarnos. Es una emoción muy grande.




