Se descubrió que un funcionario policial del régimen autocrático utilizó inteligencia artificial para documentar el hostigamiento. ¿De qué se trata este nuevo escándalo?
La inteligencia artificial (IA) ya no solo analiza datos: empieza a leer historias clínicas y explicar diagnósticos. La polémica que se instala en el sector.
La decisión promete una experiencia más personalizada, pero despierta fuertes debates éticos, legales y sociales sobre los límites del deseo en la inteligencia artificial (IA).
OpenAI acaba de mover una ficha que buscará redefinir la competencia tecnológica mundial: ChatGPT Atlas promete un internet sin necesidad de buscadores.
La empresa de Sam Altman lanzó un modelo de ‘opt-out’ que permite usar obras con copyright, a menos que sus titulares lo bloqueen, cambiando las reglas del juego en derechos de autor.
Mientras los usuarios descansan, el modelo generativo de IA se adelanta a los preparativos y desarrolla tarjetas personalizadas con recomendaciones y resúmenes diarios.
La competencia en inteligencia artificial generativa se concentra en unos pocos líderes: OpenAI, Google, Anthropic, Meta y DeepSeek. Cada uno ofrece distintos niveles de rendimiento, integración, seguridad y acceso.