Santa Marta, la capital turística del departamento del Magdalena vive horas de máxima tensión por el crimen organizado. Lo que por décadas se consideró un enclave caribeño a salvo de la violencia a gran escala, hoy afronta un escenario de paralización social y económica derivado del recrudecimiento del conflicto armado en Colombia.
La escalada criminal impulsada por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), herederas del paramilitarismo e identificadas también como ‘Los Pachenca’, obligó al presidente Abelardo de la Espriella a decretar la militarización inmediata de Santa Marta y sus corredores estratégicos.
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Paro armado e intimidación: la estrategia de las ACSN en Santa Marta
El detonante de la contingencia fue un operativo militar previo en el que cayeron abatidos alias Cholo, cabecilla de las ACSN, junto a 12 integrantes de la estructura armada. Como represalia, la organización delictiva decretó un “paro armado” que sembró el pánico entre los más de 580.000 habitantes de la ciudad y miles de visitantes extranjeros.
El modus operandi combinó la intimidación directa con sabotaje vial:
- Ataques a comercios: Sujetos armados en motocicleta recorrieron sectores comerciales disparando contra locales que pretendían abrir sus puertas.
- Sabotaje al transporte: Registro de camiones de carga y autobuses incinerados en plena Troncal del Caribe y vías urbanas.
- Toque de queda de facto: Paralización del transporte público, suspensión de clases escolares y cierre total del comercio, sumiendo a sectores turísticos y residenciales en una calma fantasmal descrita por sus pobladores como “tener la casa por cárcel”.
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La respuesta de Abelardo de la Espriella: militarización, sobrevuelos y mano dura
En respuesta a la emergencia de seguridad en el Caribe, el presidente Abelardo de la Espriella viajó a la zona para liderar las operaciones sobre el terreno y transmitir un mensaje sin matices a los grupos al margen de la ley.
“Vamos a blindar Santa Marta. Bandido que no se someta, será dado de baja como en derecho corresponde. No voy a permitir que sigan arrodillando a través del terror a nuestra gente”, enfatizó el mandatario.
El plan de choque implementado por el Gobierno nacional se sostiene en base al despliegue de tropas del Ejército Nacional a lo largo de la Ruta 90 (Troncal del Caribe), resguardando la conexión entre Santa Marta, la Zona Bananera y el departamento de La Guajira.

A su vez, se realizan operativos policiales especiales con restricciones temporales a la circulación de motociclistas para neutralizar ataques sicariales y cobro de vacunas.
La movilización de las Fuerzas Armadas y agentes de seguridad incluye cobertura aérea estratégica, con sobrevuelos de apoyo con aviones caza Kfir de la Fuerza Aeroespacial Colombiana sobre la zona urbana y rural de la Sierra Nevada.
El deterioro de la seguridad encendió las alarmas internacionales. La Embajada de Estados Unidos en Bogotá emitió un aviso de seguridad para sus ciudadanos, recomendando evitar desplazamientos por sectores golpeados por disturbios y bloqueos armados.
La recomendación consular abarca corredores neurálgicos como la ruta a Palomino, los accesos al Parque Nacional Natural Tayrona y la Zona Bananera. Aunque el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar y la vía hacia Barranquilla mantienen operaciones, las autoridades diplomáticas instaron a extremar precauciones ante la volatilidad de la situación.




