La política de seguridad de Estados Unidos en Latinoamérica atraviesa una nueva fase de expansión. En los últimos meses, intensificó su presencia en la región a través de operaciones militares, cooperación en inteligencia y ejercicios tecnológicos, con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico, el crimen organizado y las amenazas híbridas.
Detrás de estas acciones aparece un esquema coordinado bajo el Comando Sur de Estados Unidos, responsable de articular la estrategia en América Latina y el Caribe, en un contexto de creciente tensión geopolítica y disputa por la influencia en el hemisferio.
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Ecuador: operaciones militares contra el crimen organizado
Uno de los casos más relevantes es el de Ecuador, donde Estados Unidos amplió su involucramiento en operaciones de seguridad. En el marco del conflicto interno contra organizaciones criminales, Washington participó en acciones vinculadas a la ofensiva contra grupos armados en la frontera.
Estas intervenciones, parte de una nueva etapa de la fase “Ofensiva Total”, constituyen una estrategia más amplia que combina asistencia militar, inteligencia y operaciones directas, en línea con el avance del narcotráfico en la región andina. Incluso, reportes recientes vinculan estas acciones con la expansión de campañas militares estadounidenses en el hemisferio occidental.

Recientemente, el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunció la intención de que tropas estadounidenses desembarquen en el país bajo el mando local, en una clara necesidad de reforzar las capacidades contra el crimen organizado en regiones estratégicas como Guayas, Manabí, El Oro y Pichincha.
México: inteligencia estadounidense clave en la caída de “El Mencho”
En México, pese a las tensiones pasadas entre Donald Trump y Claudia Sheinbaum, la colaboración bilateral alcanzó uno de sus puntos más altos con la operación que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”.
Según confirmó la Casa Blanca, el apoyo de inteligencia de Estados Unidos fue determinante para ubicar al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, considerado uno de los principales responsables del tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.

El operativo fue ejecutado por fuerzas mexicanas, pero bajo un esquema de coordinación bilateral que evidencia el nivel de integración en materia de seguridad entre ambos países, clave para la seguridad de Latinoamérica.
Operación Lanza del Sur: el despliegue naval de Estados Unidos contra el narcotráfico
El eje más visible de esta estrategia es la Operación Lanza del Sur, una iniciativa lanzada en 2025 que busca combatir el narcotráfico a gran escala en el Caribe y América Latina.
La operación incluye el despliegue de buques, drones y sistemas autónomos para detectar y neutralizar redes criminales marítimas. Además, contempla acciones de interdicción, ataques a embarcaciones sospechosas y una fuerte presencia naval en zonas sensibles cercanas a Venezuela y en las aguas internacionales. Se estima que la ofensiva concretó la destrucción de al menos 45 embarcaciones y la muerte de más de 150 personas vinculadas a actividades ilícitas hasta marzo de 2026.

Este operativo representa una de las mayores movilizaciones militares estadounidenses en la región en décadas, combinando elementos de la “guerra contra las drogas” con utilización de enfoques más cercanos a la lucha contra el terrorismo en Medio Oriente.
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Foco en ciberseguridad: ejercicios en Uruguay y desarrollo de capacidades
La estrategia de Washington no se limita al plano militar. En Uruguay, Estados Unidos avanzó en la cooperación en ciberseguridad, con ejercicios conjuntos orientados a fortalecer la defensa frente a ataques digitales.
En el mes de marzo, seis expertos militares estadounidenses en ciberdefensa de la Guardia Nacional de Connecticut y el Comando Sur participaron en Montevideo de un ejercicio conjunto con la Unidad de Ciberdefensa del Ejército Nacional y otros especialistas uruguayos en temas de ciberdefensa.
Estos programas buscan preparar a los países de la región ante amenazas emergentes, como el espionaje informático, el sabotaje de infraestructuras críticas y las operaciones de desinformación. La inclusión de Uruguay en este esquema refleja un cambio de enfoque: la seguridad ya no se define sólo en términos territoriales, sino también digitales.
Tras el mandato de Joe Biden, Donald Trump busca construir un sistema de seguridad regional más integrado en Latinoamérica, capaz de responder a amenazas transnacionales como el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado.
Las acciones de Estados Unidos en Ecuador, el Caribe, Uruguay y México muestran un patrón claro: la Casa Blanca está desplegando una estrategia multidimensional en países aliados, que combina presencia militar directa, operaciones navales, inteligencia y desarrollo de capacidades.




