El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, volvió a colocar en el centro del debate regional la posibilidad de una mayor presencia militar de Estados Unidos en Sudamérica. En medio de la crisis de seguridad que atraviesa su país, el mandatario dejó abierta la puerta a recibir tropas estadounidenses, aunque con ciertos recaudos.
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Crimen organizado: cómo es el plan de Noboa para sumar a Estados Unidos
La iniciativa se inscribe dentro de la ofensiva del Gobierno contra el narcotráfico y las organizaciones criminales, a las que Noboa calificó como “terroristas”. Desde 2024, Ecuador enfrenta una escalada de violencia sin precedentes, con altos niveles de homicidios vinculados al crimen organizado.
En ese contexto, Estados Unidos se convirtió en un socio clave en materia de seguridad. Según lo planteado por Noboa, la eventual presencia de tropas estadounidenses no implicaría una cesión de soberanía total. La idea es que las fuerzas extranjeras actúen bajo coordinación y mando ecuatoriano, en línea con acuerdos de cooperación existentes.

Este punto busca diferenciarse de modelos anteriores de bases militares extranjeras, que generan rechazo en parte de la sociedad ecuatoriana.
No es la primera vez que el mandatario impulsa esta idea. En 2025 ya había propuesto permitir el ingreso de fuerzas extranjeras para combatir el narcoterrorismo. Sin embargo, ese mismo año la población rechazó en un referéndum la posibilidad de habilitar bases militares extranjeras en el país, lo que representó un revés político para el Gobierno.
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Ecuador: puntos claves de la cooperación creciente con Washington
A pesar de ese rechazo, la relación con Estados Unidos se profundizó. En los últimos meses se registraron operaciones conjuntas, intercambio de inteligencia y presencia de personal militar estadounidense en territorio ecuatoriano.
Incluso, el gobierno ecuatoriano impulsó una estrategia alineada con la política de seguridad regional de Washington, centrada en la lucha contra el narcotráfico y las redes transnacionales.
De esta manera, a través de estados de excepción y toques de queda, el presidente Daniel Noboa busca combatir la mayor crisis de violencia de la historia reciente, que en 2025 dejó aproximadamente 9.216 homicidios, lo que representó un incremento del 30,48% respecto al año anterior.

Ante esta emergencia, el Comando Sur de los Estados Unidos confirmó en marzo de 2026 una serie de operaciones en Ecuador para combatir el “narcoterrorismo”. Si bien no especificaron la ubicación y los alcances por motivos de inteligencia, se cree que Washington puso el foco en Los Choneros y Los Lobos, organizaciones designadas como terroristas por el presidente Donald Trump en septiembre de 2025.
Más cerca en el tiempo, Quito destacó los resultados del toque de queda llevado a cabo en la segunda quincena del mes pasado, que permitió la destrucción de 58 objetivos estratégicos y la detención de 875 personas vinculadas al narcotráfico y el crimen organizado. El Ministerio de Defensa ecuatoriano mencionó la “cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos” como parte esencial de las operaciones.
Con una colaboración cada vez más estrecha en materia de seguridad, la propuesta de Ecuador marca una dirección clara hacia el involucramiento de Estados Unidos en el combate contra las organizaciones criminales transnacionales en Sudamérica, a través de la Operación Lanza del Sur.




