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Cuáles son las 5 ciudades más inteligentes del mundo en 2025 y por qué

El mundo actual se está  poblando con ciudades inteligentes que no solo crecen en tamaño, sino también en capacidad de innovación y desarrollo tecnológico. Estos centros urbanos se convirtieron en motores de cambio, donde la investigación, la educación, la infraestructura digital y la colaboración entre el sector público y privado se combinan para generar soluciones inteligentes que mejoran la calidad de vida de sus habitantes y potencian la competitividad global. 

Según el Global Innovation Index 2025, cinco clústeres urbanos se destacan por liderar este movimiento, marcando el camino hacia un futuro más conectado, eficiente y sostenible.

Las cinco ciudades más inteligentes según Global Innovation Index 2025

Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou (China)

La zona de Shenzhen–Hong Kong–Guangzhou se consolidó como un gigante de la innovación gracias a la integración de sus ecosistemas empresariales, universidades y políticas gubernamentales que favorecen la investigación, la tecnología y el emprendimiento. 

Ciudades-Inteligentes
se consolidó como un gigante de la innovación gracias a la integración de sus ecosistemas empresariales, universidades y políticas gubernamentales.

Su infraestructura avanzada y la fuerte inversión en capital de riesgo convirtió a esta región en un referente global. 

Tokio-Yokohama (Japón)

Tokio–Yokohama mantiene su liderazgo en innovación a través de un elevado gasto en investigación y desarrollo, una industria tecnológica avanzada y un sistema urbano eficiente que combina sostenibilidad y calidad de vida. 

La colaboración entre el sector público y privado fue clave para impulsar la robótica, la inteligencia artificial y otros sectores de alta tecnología. 

San José-San Francisco (Estados Unidos)

El área de San José–San Francisco, conocida por albergar Silicon Valley, se distingue por su ecosistema de startups, universidades de renombre y un flujo constante de capital de riesgo. 

Ciudades-Inteligentes
Tokio–Yokohama mantiene su liderazgo en innovación a través de un elevado gasto en investigación y desarrollo.

Esta región fue pionera en modelos de innovación que combinan talento, recursos y cultura emprendedora, generando un impacto global significativo. 

Beijing (China)

Beijing se ha posicionado como un centro de excelencia científica y tecnológica gracias a sus universidades, su liderazgo en publicaciones y patentes, y el respaldo de políticas gubernamentales que fomentan la investigación y el desarrollo. 

La ciudad logró integrar sus capacidades científicas con la infraestructura urbana y digital, potenciando su competitividad en sectores estratégicos. 

Ciudades-Inteligentes-San-Francisco
El área de San José–San Francisco, conocida por albergar Silicon Valley, se distingue por su ecosistema de startups.

Seúl (Corea del Sur)

Finalmente, Seúl destaca por su avanzada tecnología de la información, alta penetración de internet, educación enfocada en ciencia y tecnología, y políticas públicas orientadas a la innovación. 

La implementación de iniciativas de “Smart City” permitió a la capital surcoreana optimizar la gestión urbana y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, consolidándose como un modelo de ciudad inteligente.

Israel presentó un nuevo sistema antimisil láser de alta potencia

Israel presentó un sistema láser de alta potencia antimisiles, que se proyecta como un complemento a la Cúpula de Hierro. Esta herramienta innovadora busca reforzar la defensa aérea del país mediante un mecanismo más rápido, preciso y económico frente a las crecientes amenazas en la región.

Sistema láser de alta potencia: cómo funciona el nuevo antimisil de Israel

También conocido como Iron Beam, es un sistema de arma láser de alta energía desarrollado por Rafael Advanced Defense Systems en conjunto con el Ministerio de Defensa de Israel y la empresa Elbit Systems.

Se trata de un proyecto pionero que, con una potencia estimada en 100 kW, se posiciona como uno de los láseres más avanzados del mundo. Su objetivo principal es complementar a la Cúpula de Hierro, al ofrecer una solución más ágil frente a amenazas  aéreas tales como cohetes, bombas de mortero, vehículos aéreos no tripulados, entre otras.

En un video ilustrativo publicado por el Ministerio de Defensa de Israel, puede observarse la puesta en práctica del sistema láser antimisiles, y asi es como se ve esta nueva herrameinta de alta potencia.

El funcionamiento del Iron Beam se basa en un rayo de energía que opera a la velocidad de la luz, e integra sensores de detección y vigilancia capaces de identificar la amenaza en el aire. Además, cuenta con un mecanismo de rastreo automático de alta precisión.

Los puntos fuertes del Iron Beam

Una de las principales ventajas de esta tecnología es su capacidad de disparo prácticamente ilimitada. Mientras cuente con suministro eléctrico, el sistema puede realizar múltiples intercepciones sin necesidad de reabastecimiento físico

A esto se suma un costo de operación significativamente más bajo que el de los misiles interceptores tradicionales. Su precisión minimiza los daños colaterales, lo que lo convierte en uno de los avances estratégicos más importantes en la defensa aérea de Israel.

El Ministerio de Defensa israelí adelantó que, de culminar con éxito las pruebas de implementación, este sistema láser comenzaría a utilizarse a finales de año por las Fuerzas de Defensa de Israel.

Energía eólica en China: cómo se evitan los tifones en la región

China lidera las últimas tendencias en lo que respecta a la energía eólica marina con un objetivo ambicioso: desarrollar parques eólicos capaces no solo de resistir los tifones, sino también de aprovechar su fuerza. En la provincia de Guangdong, cientos de turbinas se alzan en el Mar del Sur de China, generando electricidad para hogares, oficinas y fábricas. 

Cómo funcionan los parques eólicos marinos en China

Estas estructuras, algunas tan altas como un edificio de 30 pisos, simbolizan la apuesta del país por un futuro más verde y sostenible. Guangdong, uno de los polos de energía eólica offshore del país, alberga aproximadamente el 15% de todas las turbinas instaladas en el océano a nivel mundial, y el gobierno local planea duplicar esa cifra en los próximos cinco años.

No obstante, la región enfrenta tifones casi todos los años, fenómenos que generan vientos de más de 119 km/h y dejan a su paso destrucción, inundaciones y accidentes fatales. Ejemplos recientes incluyen el supertifón Ragasa, que alcanzó los 241 km/h, y el tifón Yagi, que en septiembre de 2024 golpeó la bahía de Mulan con ráfagas de hasta 133 km/h, rompiendo algunas turbinas y arrasando con otras estructuras costeras. 

En ese sentido,  algunas instalaciones demostraron una notable resistencia: la plataforma flotante OceanX de Mingyang Smart Energy soportó los vientos sin daños significativos gracias a su diseño innovador y materiales de alta resistencia. Esta plataforma alberga dos turbinas que giran en direcciones opuestas, incrementando la eficiencia energética y aprovechando mejor la fuerza del viento.

Estas estructuras, algunas tan altas como un edificio de 30 pisos, simbolizan la apuesta del país por un futuro más verde y sostenible.

Los ingenieros chinos desarrollaron diversas estrategias para garantizar la seguridad y productividad de sus turbinas. Estas incluyen sistemas de control remoto y automatización que apagan las turbinas o ajustan la orientación de sus palas durante los tifones, además de utilizar concretos ultra resistentes capaces de soportar presiones extremas y estructuras flotantes que se adaptan al movimiento del mar.

A su vez, empresas como Goldwind demostraron que, gracias a materiales avanzados, como la fibra de carbono, y sistemas de monitoreo en tiempo real, sus turbinas pueden generar energía incluso mientras un tifón atraviesa la región, como cuando se produjeron 2,1 GWh de electricidad en nueve horas, suficiente para abastecer a más de 2.100 personas en China, o a casi 800 familias en el Reino Unido.

El futuro y los desafíos de esta nueva tecnología

A nivel global, la industria reconoce los estándares para clasificar las turbinas como resistentes a tifones, pero en China muchas de estas certificaciones son superadas en la práctica. La experiencia acumulada en el país es especialmente valiosa ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos y de rápida intensificación debido al cambio climático. 

Tecnologías como las palas downwind, inspiradas en la flexibilidad de las palmeras, permiten que las turbinas se doblen frente a ráfagas extremas, reduciendo riesgos de fractura. Asimismo, se están explorando soluciones para facilitar la reparación de componentes tras daños y garantizar la continuidad operativa en áreas remotas con redes eléctricas débiles.

La industria reconoce los estándares para clasificar las turbinas como resistentes a tifones, pero en China muchas de estas certificaciones son superadas en la práctica.

El desarrollo de esta infraestructura no solo representa un desafío técnico y económico, sino también una oportunidad para aprender cómo integrar la energía renovable con seguridad en entornos extremos. Al respecto, China proyecta instalar 170 GW de capacidad eólica offshore en la próxima década, más del doble de la capacidad actual mundial, con un 60% situado en zonas propensas a tifones. 

Esta experiencia pionera podría servir como modelo para otras regiones, como el sudeste asiático, que también buscan aprovechar la energía eólica marina mientras enfrentan el impacto de los ciclones tropicales. En definitiva, la lucha de China contra la naturaleza demuestra que la innovación tecnológica y la planificación estratégica pueden transformar incluso los desafíos más destructivos en fuentes de energía sostenible.

Bolivia: cómo planea superar la era del gas para generar otro shock exportador

La realidad económica de Bolivia cambió dramáticamente en la última década, cuando su producción de hidrocarburos se redujo prácticamente a la mitad, lo que mermó el ingreso de divisas. Según datos oficiales, en 2014 el país producía cerca de 59 millones de metros cúbicos diarios de gas; mientras que en 2024 fueron solo 37 millones. El gas llegó a representar el 55% de las exportaciones del país y hoy apenas supera el 18% del total de las ventas al exterior.

En medio de estas restricciones, las reservas de litio son la nueva promesa energética boliviana. Con alrededor de 21 millones de toneladas de recursos certificados en el salar de Uyuni y otros 2 millones en los salares de Coipasa y Pastos Grandes, su explotación no termina de despegar. Actualmente, según la normativa aprobada durante el gobierno de Evo Morales, la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) es la única autorizada para comercializar el recurso.

En el marco de su política de nacionalización de los recursos estratégicos, Evo Morales creó en 2017 la empresa YLB.

Al día de hoy, existen solo dos contratos operativos con un consorcio ruso y otro chino, firmados respectivamente en septiembre y en noviembre de 2024. Ambos aplican la tecnología de extracción directa —en lugar de la evaporación— para la producción de litio grado batería. El primero de ellos es con el Uranium One Group, que forma parte de la corporación nuclear Rosatom, y prevé la producción de 14.000 toneladas anuales de carbonato de litio. El segundo involucra al Hong Kong CBC Investment Limited y contempla la producción de entre 10.000 y 25.000 toneladas anuales.

Los contratos firmados por YLB con el grupo ruso Uranium One y el chino Hong Kong CBC prometen impulsar el sector.

Litio: un plan estratégico que aún no logra despegar

En 2008, un decreto de Evo Morales declaró la “industrialización del Salar de Uyuni” como “prioridad nacional” y encomendó a la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) la creación de una instancia responsable a ese efecto: la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos. Más tarde, en 2017, a través de una ley del Parlamento, se convirtió en la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), responsable de toda la cadena productiva, desde la prospección hasta la industrialización y comercialización del producto.

En su plan estratégico 2021-2025, YLB precisa cuál es la orientación de las autoridades bolivianas respecto de esta industria: “El Gobierno industrializará con sus propios medios el litio y otros recursos evaporíticos. Únicamente aceptará socios para la provisión de la tecnología necesaria para la fabricación de baterías y otros procesos de industrialización avanzados, derivados del carbonato de litio”.

Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) sigue el mismo esquema de nacionalización del gas impulsado por Bolivia desde 2006.

En 2013, se inauguró la planta piloto de producción de carbonato de litio en el salar de Uyuni, con el objetivo de producir 40 toneladas mensuales; es decir, unas 480 toneladas anuales. En 2014, fue el turno de la planta piloto de baterías de litio, construida por la empresa china LinYi Dake, con el objetivo de evaluar técnicas de producción industrial. Y en 2017, gracias a un convenio con la francesa ECM Greentech, se puso en marcha una planta piloto de materiales catódicos.

La crisis política de finales de 2019, que se saldó con la renuncia y el exilio de Evo Morales, y la pandemia retrasaron los planes de desarrollo de esta industria. Recién en diciembre de 2023, durante el actual gobierno de Luis Arce, tuvo lugar la inauguración de la planta industrial de carbonato de litio de YLB en el propio salar de Uyuni, con una capacidad de producción de 15.00 toneladas anuales.

Por ahora, las divisas generadas por las exportaciones de carbonato de litio están lejos de las ambiciosas metas de Bolivia.

Esta industria todavía está lejos de despegar. En 2024, YLB produjo 2064 toneladas y, para el presente ejercicio, proyecta incrementar la producción en un 70% hasta unas 3500 toneladas. En los primeros ocho meses de 2025, las exportaciones bolivianas de carbonato de litio totalizaron 19,6 millones de dólares, muy lejos de los 494 millones generados por Argentina y los 1187 millones de Chile en ese mismo período.

Elecciones 2025: DEF visitó el Comando Electoral para conocer el rol de las Fuerzas Armadas en la custodia de las urnas

La lluvia da una tregua en la tarde gris de este sábado 25 de octubre. En la plaza del Edificio Libertador -sede del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en pleno microcentro porteño– unos pocos niños aprovechan ese respiro para patear la pelota. Afuera, las calles están vacías; adentro, los pasillos del edificio militar también parecen estar detenidos en el tiempo.

Sin embargo, en uno de los pisos, esa quietud no existe: decenas de efectivos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea se mueven con precisión. Mientras el país permanece a la espera de la llegada del día domingo 26 para poder votar en las elecciones legislativas, miles de militares fueron convocados para ser parte de una de las misiones más importantes que pueden asumir los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas argentinas: la operación “Sufragio”.

Este domingo 26 habrá efectivos de las Fuerzas Armadas y de las de Seguridad en cada una de las escuelas donde se vote: para llegar emplearán embarcaciones y aeronaves (Foto: EMCO)

En una entrevista exclusiva con DEF, el general de brigada Cristian Pablo Pafundi, a cargo del Comando General Electoral, brindó detalles de su funcionamiento y explicó por qué la participación de las Fuerzas Armadas es clave para garantizar la seguridad y el desarrollo de las elecciones.

Un detalle: la misión no finaliza mañana, concluye con el escrutinio definitivo. Hasta entonces, los militares argentinos seguirán abocados a las tareas que les delegue el Comando General Electoral. 

Comando General Electoral: “La fecha más importante es el domingo 26 de octubre”

-¿Cuál es la misión del Comando General Electoral? 

El Comando se conformó a raíz del Decreto 336 del año 2025. En la normativa el Presidente de la Nación establece la creación de un comando que sea el responsable de proporcionar la seguridad del acto electoral y le otorga todas las facultades al ministro de Defensa para que, a través de una resolución, establezca quién es el comandante. Esta vez, esa responsabilidad recayó en mí. Con nuestra experiencia en este tipo de operaciones, iniciamos el planeamiento desde hace varios meses.

La misión principal del Comando es realizar los trabajos de coordinación y control que demanden las tareas de seguridad (según lo establece el Código de Justicia Electoral). Simultáneamente, debe ser facilitador de todo el cumplimiento de las disposiciones legales vigentes que se aplican a un acto electoral.

DEF visitó el Comando General Electoral, punto donde el general Pafundi sigue, en tiempo real, cada uno de los movimientos de los efectivos desplegados (Foto: Fernando Calzada)

-¿Cómo denominaron a esta operación?

”Sufragio 2025”. Y, si bien la fecha más importante es el domingo 26 de octubre, la operación requiere una serie de tareas de preparación previa en pos de poder realizar una actividad eficiente el día domingo. 

Este año, como ustedes bien sabrán, se implementó el uso de la Boleta Única de Papel. Así que se nos impusieron una serie de tareas adicionales de seguridad. Por ejemplo, este año le correspondió al Correo Argentino el poder transportarlas: fue el Comando General Electoral el responsable de brindar seguridad a los camiones que se trasladaron hacia los 24 distritos electorales conformados. Además, dimos seguridad en los puntos terminales de esas marchas, que corresponde a los Juzgados Federales con competencia electoral. Justamente, hoy sábado estamos desplegando ese material electoral hacia los lugares de sufragio. 

-Con respecto a la Boleta Única de Papel, ¿recibieron capacitación especial?

-Si bien en un local electoral la autoridad es el presidente de mesa, considerando que el personal de las Fuerzas Armadas es un referente en las distintas escuelas -y que los ciudadanos suelen acudir a ellos para sacarse las dudas- capacitamos al personal en su empleo. Además, la Dirección Nacional Electoral, lo hizo mediante videoconferencias. 

En el edificio Libertador, el comandante tiene acceso a 16 pantallas: en ellas puede analizar el despliegue de las FF. AA. (Foto: Fernando Calzada)

“La complejidad de esta operación, más allá de que Argentina tiene el tamaño de Europa, radica en la simultaneidad de acciones”

-Con respecto a las Fuerzas de Seguridad, ¿cumplen misiones distintas en las elecciones?

-Para responder, creo necesario aclarar cómo está compuesto este Comando General Electoral: está integrado por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea Argentina; luego, lo integran todas las fuerzas federales, como Gendarmería, Prefectura, PSA, y todas las fuerzas policiales provinciales. 

Cabe aclarar que el sistema de elecciones nacionales tiene cuatro patas fundamentales: la Cámara Nacional Electoral, la Dirección Nacional Electoral, el Correo Argentino y el Comando General Electoral. Son elementos que trabajan con tareas diferentes pero fusionados desde el primer momento. 

Junto a Pafundi, decenas de hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas brindan asistencia técnica a la operación (Foto: Fernando Calzada)

-¿Cómo se coordinan todos estos trabajos con los distintos organismos?

-Mantenemos una serie de reuniones y hacemos acuerdos. Para eso yo trabajo junto con el equipo de un Estado Mayor, integrado por el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada. Justamente, en este momento trabajan conmigo los enlaces de las distintas FF. AA. 

Trabajamos hace tiempo para poder establecer las coordinaciones necesarias para operar el día de mañana. En ese sentido, la complejidad de esta operación, más allá de que Argentina tiene el tamaño de Europa, radica en la simultaneidad de acciones y una gran descentralización. 

Con embarcaciones, mulas, aviones y helicópteros: así cumplirán la misión las Fuerzas Armadas 

-¿Cuántos efectivos están afectados a este despliegue y cómo hacen para llegar a los lugares más alejados del país? 

-Se despliegan 85 mil efectivos. Además, se van a emplear casi 5.000 vehículos. En ese sentido, ya hicimos un puente aéreo con Santiago del Estero, con aviones Fokker F-28 y Boeing 737. Además, hay un Hércules C-130 alistado en El Palomar, listo para ser desplegado en caso de necesitarlo. También se utilizarán alrededor de 12 helicópteros, 59 mulas en el Norte del país y ya están siendo empeñadas nueve embarcaciones, porque hay que llegar a varias zonas de islas en Chaco, Entre Ríos y Buenos Aires. 

-¿Cómo se planificó el arribo a los puntos de difícil acceso?

-A nosotros nos dan el padrón, lo que conocemos como la carta marina. En ese documento se encuentran todas las escuelas que serán utilizadas para votar en cada distrito electoral: son 24 en total, 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cabe destacar que la Antártida también vota, como parte de la provincia de Tierra del Fuego. 

Planificamos todo con anticipación. Por eso, nuestro despliegue comenzó el martes pasado en varias zonas, ya que es necesario que nuestros efectivos estén ahí para poder recibir el material electoral. 

En pos de garantizar las elecciones, las Fuerzas Armadas y de Seguridad se trasladan con 12 helicópteros y, además, con nueve embarcaciones a distintos puntos de las provincias de Chaco, Entre Ríos y Buenos Aires (Foto: EMCO)

-¿Cómo es el voto en la Antártida?

El sistema es muy sencillo. La Antártida pertenece a Tierra del Fuego. Entonces el Juzgado Federal, con competencia electoral en esa provincia, envía por mail el padrón y las boletas. El jefe de cada Base las imprime, arma el padrón y constituye una mesa como en cualquier otro local de territorio nacional. Se lleva adelante el sufragio y se envía todo. Cabe recordar que en el continente blanco vota el personal técnico, el científico, el militar y las familias que están en la Base Esperanza. 

General Pafundi: “Estaremos a cargo de la seguridad y la custodia”

-¿Cada dos años participan en todas las elecciones que hay en el país?

-Este Comando funciona en las elecciones nacionales. En ese sentido, nosotros tenemos responsabilidades de seguridad. Cuando este sábado se acercan a un local habilitado para las elecciones, en la parte externa habrá dos policías (de la provincia que corresponda) y, en el interior, se encontrarán con efectivos de las Fuerzas Armadas o de Seguridad de la Nación. Estaremos a cargo de la seguridad y la custodia. 

Se prevé la participación de 59 mulas de las Fuerzas Armadas para llegar a lugares de difícil acceso en el Norte del país (Foto: EMCO)

-¿Qué papel tiene la tecnología para este Comando? 

-Ustedes están en nuestro Puesto Comando (en el edificio “Libertador”). Esto es el centro neurálgico: aquí estoy como comandante junto a mi Estado Mayor, quien asesora y asiste en la toma de decisiones. También están presentes los operadores y técnicos, porque para poder llevar adelante la operación necesitamos ver, en tiempo real, cómo van evolucionando las tareas. Para eso, contamos con un tablero con 16 pantallas diferentes en las que podemos obtener información en tiempo real: es dinámica y la van cargando los distritos electorales. 

Por ejemplo, a través de ellas en este momento podemos saber que todo el personal está en sus respectivos locales. O, en lo que respecta a las unidades penitenciarias -donde votan aquellos que no tienen sentencia firme de la Corte Suprema de Justicia y figuran en el padrón- se trasladarán 420 sacas, que son los bolsones donde se llevan las urnas y las boletas. ¿Qué hace el Comando General Electoral? Acompaña al correo, proporcionando seguridad hasta la unidad penitenciaria. Luego, el domingo a partir de las 18 horas, regresamos y requerimos ese material. En estas pantallas podremos seguir esas entregas. 

Elecciones del domingo: ¿cuál es la parte más crítica para las Fuerzas Armadas?

-¿Qué pasará el día domingo a partir de las 18 horas?

Mañana es la parte más crítica, es cuando finaliza el escrutinio provisional de votos en las escuelas. Por lo tanto, acompañamos y escoltamos al correo a los lugares de escrutinio definitivo.

Eso lo definimos como parte más crítica porque ahí sí trasladamos a la urna con los votos. Por eso, los vehículos que brindarán custodia cuentan con un sistema de geolocalización que nos permite hacer un seguimiento de cada uno de los movimientos. Todo eso lo monitoreamos desde acá. Además, en estas pantallas podemos ver quiénes son los efectivos a cargo y tengo contacto directo con ellos. En síntesis, este sistema nos permite contar con información. 

General Pafundi: “Trabajamos hace tiempo para poder establecer las coordinaciones necesarias para operar el día de mañana” (Foto: Fernando Calzada).

-¿Qué significa para usted estar cumpliendo esta misión?

-Voy a transmitir lo que sienten todos los que integran las Fuerzas Armadas y el Comando General Electoral: para nosotros es una gran satisfacción ser garantes de la seguridad en un acto de democracia, como son estas elecciones. De hecho, este año las Fuerzas Armadas tienen más de 100 años a cargo de esta actividad, lo hacemos desde que se implementó la ley Sáenz Peña. 

Entonces para los integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad es un verdadero honor poder asegurar y preservar un entorno que permita a la población acercarse a votar. Esa es la máxima satisfacción que tenemos todos los que integramos el Comando General Electoral. Nuestra misión se cumple cuando finaliza el escrutinio definitivo. Luego, nos queda el regreso de nuestro personal, con todo el material desplegado, para poder coronar este trabajo con el profesionalismo que nos gusta

Huella de carbono: las ciudades que más contaminan con gases de efecto invernadero

Un estudio publicado en AGU Advances y divulgado por Phys utilizó imágenes satelitales para obtener una radiografía sin precedentes sobre la huella de carbono en las ciudades más grandes del planeta. 

La investigación se apoyó en los datos del Orbiting Carbon Observatory-3 (OCO-3), un instrumento de la NASA instalado en la Estación Espacial Internacional, que permite medir con alta resolución las concentraciones de CO₂ en la atmósfera y, a partir de allí, calcular cuánto emiten las áreas urbanas en tiempo real. 

Los resultados que reveló el estudio sobre la huella de carbono

El trabajo abarcó un total de 54 ciudades pertenecientes a la red C40 Cities Climate Leadership Group, que reúne a grandes urbes comprometidas con la acción climática. Los científicos analizaron datos de lugares como Seúl, Nueva York, Los Ángeles, Róterdam, Chicago, Tokio, Nueva Delhi, Houston, Ciudad de México, Calcuta, São Paulo, Dubái, Roma, Río de Janeiro, Buenos Aires y Toronto, entre otros.

Si bien no hicieron un ranking oficial, fue definitorio que Tokio, Japón, es una de las ciudades que más contamina, mientras que Róterdam, Países Bajos, pertenece a las que menos. 

El trabajo abarcó un total de 54 ciudades pertenecientes a la red C40 Cities Climate Leadership Group, que reúne a grandes urbes comprometidas con la acción climática.

El hallazgo principal fue que, en promedio, las emisiones detectadas desde el espacio coinciden bastante con las estimaciones tradicionales que se elaboran a partir de datos de consumo energético y actividad económica. La diferencia global fue de apenas un 7%, una cifra que valida en gran medida los inventarios oficiales que las ciudades reportan. 

Sin embargo, el estudio mostró disparidades llamativas según la región. En ciudades de Asia Central y del Sur, las estimaciones “desde abajo” tendían a sobrestimar las emisiones, mientras que en urbes de África, Oceanía, Europa o América del Norte sucedía lo contrario: los cálculos tradicionales quedaban cortos frente a lo que realmente detectaban los satélites.

Otro de los hallazgos fue la enorme diferencia en la intensidad de carbono de la economía urbana. Mientras en ciudades norteamericanas la relación era de apenas 0,1 kilos de CO₂ por cada dólar de producción económica, en ciudades africanas la cifra trepaba hasta 0,5 kilos. 

Esto refleja la brecha entre economías más ricas y tecnológicamente avanzadas, capaces de producir bienes y servicios con menor huella de carbono, y economías en desarrollo que todavía dependen de tecnologías más contaminantes o de fuentes de energía fósil poco eficientes.

Los hallazgos  curiosos que reveló el informe

El estudio también reveló un fenómeno interesante: las ciudades más pobladas no necesariamente son las que más contaminan por persona. De hecho, las megalópolis con más de veinte millones de habitantes mostraron emisiones per cápita de alrededor de 1,8 toneladas anuales, mientras que las ciudades con menos de cinco millones alcanzaban casi 7,7 toneladas per cápita. 

La explicación estaría en las economías de escala y la densidad urbana: en las grandes metrópolis, la concentración de población favorece el uso del transporte público, reduce los trayectos individuales y permite infraestructuras más eficientes. Por el contrario, las ciudades medianas, más dispersas y con menor capacidad de inversión, suelen depender más del transporte privado, de redes de servicios menos optimizadas y de un consumo energético menos regulado.

En ciudades de Asia Central y del Sur, las estimaciones “desde abajo” tendían a sobrestimar las emisiones, mientras que en urbes de África, Oceanía, Europa o América del Norte sucedía lo contrario.

Las razones de estas diferencias se encuentran tanto en las políticas ambientales como en la estructura económica de cada ciudad. En las urbes de mayor desarrollo, regulaciones estrictas, la transición hacia fuentes renovables y una infraestructura más moderna contribuyen a bajar la huella de carbono. En otras regiones, la falta de regulaciones, el predominio del carbón o del petróleo en la matriz energética y la debilidad institucional hacen que la contaminación urbana sea mucho más alta.

Además, las diferencias metodológicas entre lo que calculan los gobiernos y lo que miden los satélites evidencian las limitaciones de los sistemas de monitoreo tradicionales, sobre todo en ciudades con menos recursos para recopilar datos precisos.

Este tipo de estudios tiene implicaciones muy relevantes. Por un lado, ofrecen a los gobiernos locales una herramienta más precisa para planificar políticas climáticas, porque si las emisiones están mal medidas, cualquier plan de reducción queda desajustado desde el inicio. 

Por otro, garantizan mayor transparencia internacional: al tener mediciones independientes desde el espacio, es posible contrastar los reportes oficiales y exigir acciones más concretas. Y además permiten identificar patrones que pueden inspirar a otras ciudades: la experiencia de las megalópolis con bajas emisiones per cápita muestra que la densidad y la infraestructura adecuada pueden convertirse en aliados de la sostenibilidad.

Lockheed Martin presentó Vectis, el dron de nueva generación de Estados Unidos

Lockheed Martin anunció la producción de Vectis, el nuevo dron de quinta y próxima generación que será utilizado por Estados Unidos y sus aliados,  y pretende superar los desarrollos de países potencia en este apartado, como China e Irán.

Qué se sabe sobre Vectis, el nuevo dron de Lockheed Martin

Según la empresa, Vectis “proporciona una incomparable capacidad de supervivencia en misiones”. El video que acompaña el anuncio lo introduce como un avión de combate colaborativo (CCA), con el objetivo de que integre la actual y próxima generación de la tecnología.

Este vehículo aéreo no tripulado se caracterizará por su supervivencia y letalidad, además de ofrecer  sistemas de supervivencia y misión de alto nivel a objetivos de costos agresivos y diseño, construcción y vuelo. 

Será capaz de desempeñarse en ataques de precisión, objetivos ISR, guerra electrónica y misiones antiaéreas ofensivas y defensivas.

“Vectis es la culminación de nuestra experiencia en integración de sistemas complejos, desarrollo de cazas avanzados y autonomía”, afirmó OJ Sánchez, vicepresidente y director general de Lockheed Martin Skunk Works, como se denomina al Programa de Desarrollos Avanzados de la empresa contratista de Washington.

Sánchez explicó que “no estamos simplemente construyendo una nueva plataforma; estamos creando un nuevo paradigma para el poder aéreo basado en un marco de drones altamente capaz, personalizable y asequible”.

La empresa estima que el desarrollo y la primera tanda de producción del dron Vectis culminará en dos años, con Estados Unidos como el principal destinatario, para luego ser un modelo de exportación a países aliados como sucedió con los cazas de combate F-16 y F-35, y otros tantos desarrollos.

Vectis: ¿una tecnología para el Indo-Pacífico?

Lockheed Martin explicó que Vectis integra una visión mayor y se buscará que se acople a otras tecnologías de la empresa que hoy forman parte del poderío militar estadounidense.

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Estados Unidos se prepara para un eventual conflicto con China, con Taiwán como principal escenario y los drones con un protagonismo vital.

Un ejemplo de ello es el avión F-35, junto al que podría formar parte de misiones de equipo o incluso de forma independiente, en el marco de la conectividad multidominio.

También se hizo foco en el alcance extendido de este dron. El mismo tendrá “rangos de resistencia compatibles con los teatros del Indo-Pacífico, Europa y el Comando Central”. Se entiende que este desarrollo apunta a efectivo contra Rusia y China, en el marco de las crecientes tensiones por Ucrania y Taiwán, respectivamente.

Finalmente, la compañía anunció que el desarrollo de Vectis está en marcha, con asignaciones para piezas y un equipo dedicado. Se han pedido las piezas y un equipo está trabajando en ello. Skunk Works es la división encargada de invertir los fondos y liderar el diseño que “satisfaga las necesidades cambiantes de los clientes”.

Estados Unidos desarrolla el avión militar más grande de la historia

Estados Unidos trabaja en el desarrollo del WindRunner, un proyecto que apunta a construir el avión militar más grande del mundo. Creado por la empresa Radia, su diseño permite mover cargas completas de gran tamaño con rapidez y eficiencia, lo que promete optimizar las operaciones militares y humanitarias. 

La iniciativa fue presentada en la Air, Space & Cyber Conference 2025 y cuenta con el respaldo del Departamento de Defensa de Estados Unidos. WindRunner está pensado para operaciones en zonas de difícil acceso y con infraestructura limitada.

WindRunner: cómo es el avión más grande del mundo

Desarrollado por la empresa estadounidense Radia, esta novedosa aeronave se perfila como la de mayor volumen en la historia de la aviación militar

Con más de 6.800 metros cúbicos de espacio útil, supera ampliamente a aviones como el C-17 Globemaster III y el C-5 Galaxy, que actualmente lideran el transporte aéreo militar de Estados Unidos y sus aliados.

Ilustración de un C-17 Globemaster III, una aeronave significativamente más pequeña que el WindRunner.

Está diseñado para operar en pistas cortas y sin pavimentar, permitiendo el acceso a ubicaciones remotas o con infraestructura limitada, tanto en operaciones militares como en misiones humanitarias.

La iniciativa surge para resolver la creciente escasez de transporte aéreo en los departamentos de defensa de Estados Unidos y sus aliados. Según Mark Lundstrom, fundador y director ejecutivo de Radia, el proyecto busca acelerar la movilidad estratégica, dando a los comandantes más opciones y flexibilidad en sus operaciones.

Cómo cambia la logística aérea militar con el WindRunner

El WindRunner ofrece un volumen transformacional, aproximadamente, 7 veces el de un C-5 y 12 veces el de un C-17, lo que permite entregar sistemas completos listos para operar sin necesidad de desmontarlos. Esta capacidad de carga hace que pueda transportar hasta seis helicópteros CH-47 Chinook o cuatro cazas F-35C.

Además, el avión permite entregas directas para operaciones especiales, siendo el único capaz de trasladar cuatro CV-22 Osprey directamente al combate, lo que permite optimizar los despliegues rápidos en escenarios críticos

Ilustración presentada por Radia, donde se comparan diversos modelos de aeronaves militares.

Su diseño también contempla operaciones en entornos austeros, con despegues y aterrizajes desde pistas cortas de aproximadamente 1.800 metros sin pavimentar, alcanzando zonas remotas o dañadas por tormentas donde otras aeronaves no podrían operar.

El WindRunner está diseñado para ser versátil y eficiente, ya que puede transportar prácticamente cualquier equipo militar sin necesidad de adaptaciones especiales. Esto permite realizar cargas y descargas más rápidas y económicas. Esto permite no solo simplificar el tiempo, sino también los recursos a emplear. 

Aunque aún no existe un modelo físico del avión, Radia informó que el primer vuelo de esta aeronave está previsto para finales de la década y el inicio de operaciones proyectado para 2030.

Biosiderurgia: qué es el arrabio verde y cómo será la nueva planta industrial en Formosa

El proyecto “Fermosa Biosiderúrgica” promete cambiar la matriz productiva de la provincia, a partir de una inversión del grupo brasileño Modulax, en asociación con la Fundación Getúlio Vargas (FGV). La producción de arrabio, materia prima para la fabricación de acero y derivados del hierro, se hará a través de métodos sustentables y menos contaminantes que el proceso tradicional de fundición. La construcción civil y el montaje mecánico de la obra permitirán la creación de unos 3000 puestos de trabajo directos e indirectos.

La futura planta permitirá aprovechar el carbón de vinal, una especie arbórea nativa con alto contenido energético.

Qué es el arrabio verde y cuáles son sus ventajas ambientales

El arrabio verde se producirá a partir del carbón de vinal, una especie arbórea nativa de la zona. Tal como explica la empresa provincial Recursos y Energía Formosa (REFSA), el alto contenido energético y la capacidad de combustión prolongada del vinal la convierten en un insumo óptimo para alimentar la planta biosiderúrgica.

“La actividad forestal, especialmente el aprovechamiento del vinal, será clave en el funcionamiento de la planta Fermosa Biosiderúrgica”, señaló el gobernador Gildo Insfrán, durante la apertura de sesiones de la Legislatura, en marzo pasado. Un mes más tarde, ese cuerpo aprobó la nueva ley provincial de políticas específicas para la mitigación y adaptación al cambio climático, que incluye programas de certificación de la reducción de emisiones de carbono.

El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, durante la presentación del proyecto del grupo brasileño Modulax, a fines de 2022.

El complejo, ubicado en el Polo Científico, Tecnológico y de Innovación de Formosa, contará con un alto horno y una central termoeléctrica alimentada por biomasa. La capacidad de producción del alto horno ascenderá a 144.000 toneladas anuales y será destinada a la exportación. Por su parte, la termoeléctrica contará con una potencia instalada de 6 megavatios y venderá la energía que genere a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA).

El impacto de la biosiderurgia en las emisiones globales de gases de efecto invernadero

La Agencia Internacional de la Energía estima que la industria siderúrgica produce el 7% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. “Si el sector siderúrgico fuera un país, sería el tercer emisor de CO2 y el segundo consumidor de carbón”, señala el experto alemán Frank Peter, director del  Instituto Wuppertal para el Clima, el Medio Ambiente y la Energía.

La industria siderúrgica es actualmente responsable del 7% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global.

Un estudio del Instituto Wuppertal señala que la eliminación progresiva del carbón en la siderurgia es técnicamente viable en 2043 si la industria aplica el amplio espectro de tecnologías, que incluyen el denominado “hierro de reducción directa”, también denominado “esponja de hierro”. Esta modalidad consiste en la fabricación de acero en hornos de arco eléctrico, lo que reduce drásticamente el uso de gas natural en el proceso.

Ucrania revoluciona la guerra con el dron marítimo que desafía a la flota rusa

En el marco de la guerra entre Ucrania y Rusia, la innovación tecnológica ha pasado a ocupar un rol decisivo. En ese escenario, los Sea Baby, drones marítimos desarrollados por la inteligencia ucraniana, se convirtieron en una de las herramientas más disruptivas del conflicto.

Drones: cómo funciona el Sea Baby de Ucrania

El Sea Baby es uno de los desarrollos más sorprendentes de la guerra en Ucrania. Se trata de un dron marítimo no tripulado diseñado por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), en conjunto con la Marina y empresas privadas, que transformó la manera en que se libra la batalla naval en el Mar Negro. 

Este vehículo de superficie, conocido por su velocidad, alcance y potencia de carga, le permitió a Ucrania compensar la enorme diferencia de recursos frente a Rusia y llevar la guerra a zonas donde antes no tenía presencia.

El Sea Baby funciona como una embarcación autónoma controlada a distancia, capaz de alcanzar velocidades de hasta 90 kilómetros por hora y cubrir más de 1.000 kilómetros, con versiones nuevas que llegan incluso a 1.500. Está construido con un casco de bajo perfil que lo hace casi invisible al radar, y puede transportar hasta dos toneladas de carga útil, según el modelo. 

El Sea Baby es uno de los desarrollos más sorprendentes de la guerra en Ucrania, se trata de un dron marítimo no tripulado diseñado por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).

Esa carga puede ser explosiva, pero también adaptarse para portar lanzacohetes, ametralladoras o sensores de reconocimiento. Esta flexibilidad convierte al dron en un sistema modular capaz de cumplir funciones ofensivas, defensivas y de inteligencia.

El funcionamiento del Sea Baby combina navegación satelital GNSS, sistemas inerciales y, en sus versiones más avanzadas, componentes de inteligencia artificial que ayudan a identificar objetivos y evitar interferencias. Una vez lanzado desde la costa o desde una embarcación, el dron navega hacia su objetivo siguiendo una ruta programada. 

Puede actuar como vehículo kamikaze, impactando contra un buque enemigo o infraestructura costera, o como plataforma de ataque remoto, disparando cohetes o ametralladoras estabilizadas. Algunas unidades incluso fueron adaptadas para colocar minas navales en rutas estratégicas, un método que ya habría dañado varios buques rusos.

El impacto de los drones ucranianos en la guerra

Sin una flota tradicional poderosa, Ucrania encontró en el Sea Baby una herramienta para equilibrar el poder naval ruso. Gracias a estos drones, logró golpear bases enemigas, dañar barcos de guerra y forzar el repliegue de la Flota del Mar Negro

Moscú se vio obligada a trasladar parte de sus operaciones a puertos más lejanos, lo que redujo su control sobre las costas ucranianas y limitó su capacidad de bloqueo marítimo. Además, el uso de estos drones ayudó a proteger rutas comerciales vitales para la exportación de granos y otros productos ucranianos, que habían quedado en riesgo por la ofensiva naval rusa.

El dron rompe con la lógica de las flotas tradicionales basadas en grandes buques y apuesta por la agilidad, el bajo costo y la multiplicación de unidades. Un solo dron cuesta una fracción de lo que vale un barco de guerra, pero puede causar daños equivalentes o incluso superiores. 

El dron logró golpear bases enemigas, dañar barcos de guerra y forzar el repliegue de la Flota del Mar Negro.

Esta asimetría económica convierte a los drones marítimos en una herramienta letal y eficiente, capaz de cambiar la relación entre inversión y poder destructivo. Además, al ser operados de forma remota, eliminan el riesgo humano en combate, lo que facilita su uso en operaciones de alto riesgo.

El éxito ucraniano con estos drones incluso inspiró el interés de otros países en desarrollar sistemas similares, lo que sugiere que el modelo podría expandirse más allá de este conflicto.

Las polémicas y los riesgos detrás del Sea Baby

Sin embargo, la eficacia del Sea Baby depende en gran medida de la sorpresa y de la falta de contramedidas, y Rusia ya está invirtiendo en sistemas de detección y guerra electrónica para neutralizarlos. A pesar de su bajo perfil, los drones pueden ser detectados y destruidos si se enfrentan a defensas bien preparadas. 

También existen limitaciones logísticas: su operación requiere infraestructura costera, personal altamente entrenado y una cadena de suministros capaz de producirlos en volumen.

Además, su uso plantea dilemas legales y éticos, especialmente en aguas internacionales. Los ataques de drones no tripulados pueden alterar rutas comerciales o poner en riesgo embarcaciones civiles, lo que introduce tensiones diplomáticas en una región ya inestable. 

Otro riesgo es la proliferación de esta tecnología: si otros actores la copian o adquieren, el mar podría transformarse en un campo de batalla saturado de vehículos autónomos, lo que incrementaría los peligros para el comercio y la seguridad global.