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Incógnitas

Escribe Raúl Benítez Manaut (Especial para DEF)

La captura de un gran criminal como Joaquín “El Chapo” Guzmán siempre está llena de incógnitas. Desde cómo se logró después de catorce años de persecución, hasta los efectos que tendrá en el mundo el reacomodo del negocio del comercio ilegal de productos como la cocaína, la heroína y las metanfetaminas. Su emporio criminal alcanzaba los cinco continentes, y la primera pregunta que se hacen los servicios de inteligencia de todo el mundo es si habrá “guerras” por los embarques y las ganancias que deja “El Chapo”, o si sus dos lugartenientes y herederos del cartel de Sinaloa, “El Mayo” y “El Azul”, tienen el control de sus estructuras.

En México se debate por los vacíos de poder que deja. Su captura en vida abre la especulación acerca de la posible denuncia –a cambio de beneficios carcelarios– sobre la gran red de cómplices en la política, los cuerpos de seguridad y los negocios. Estados Unidos solicita la extradición e insistirá en ello. Muchos “empresarios” en Colombia, Venezuela, Argentina, Uruguay, Brasil, y muchos otros países están muy preocupados.

La violencia es en realidad el factor de corto plazo que abre la incógnita sobre la sucesión del gran capo. En México, cuando se capturaron grandes jefes criminales entre 2007 y 2013, el desmembramiento de redes de sicarios y la lucha por el control de rutas de tránsito, embarques y dinero, incrementó la violencia, sobre todo en ciudades del norte del país, en la frontera con Estados Unidos. En Sinaloa todo el mundo está a la expectativa. Si no hay violencia, quiere decir que el cartel funciona sin El Chapo. Si la hay, se abren dos escenarios: o en sus entrañas se pelean por su herencia, u otros grupos criminales van a intentar ocupar espacios vacíos.

La gran pregunta, sin embargo, es otra: en el capítulo actual de la guerra al narcotráfico, no se sabe si se está en una fase de ofensiva gubernamental para reducir los carteles y con ello sus consecuencias, como la violencia criminal, factor que se alimenta con el acoso sin tregua que se observa en Michoacán contra el grupo criminal de “Los Caballeros Templarios”. Si este fuera el escenario, supondría que se pasa a la recuperación de espacios y posiciones gubernamentales, y los grupos criminales pasarán a la defensiva. Por el contrario, otro escenario es que la crisis de dos carteles como el de Sinaloa y los Templarios solo reacomode los balances entre las siete organizaciones criminales, y la llamada “guerra al narcotráfico” continúe con otros actores sobresalientes.

El autor de esta columna es miembro del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“El papa Francisco puede reconstruir Occidente”

Luis Rosales, habitual colaborador de DEF, acaba de publicar en los EE. UU. Francis: A Pope for our Time. The Definitive Biography, una biografía del Papa Francisco, escrita en colaboración con Daniel Olivera. En diálogo con DEF, cuenta detalles de la obra y su reciente encuentro con Bergoglio en Roma.

 

-En la introducción del libro se habla del conservadurismo y el reformismo. ¿Cómo se conjugan en el Papa estas dos ideologías, en lo simbólico y en lo doctrinario?

-El Papa es conservador en lo dogmático y en los temas de fondo de la Iglesia, y es un revolucionario en lo simbólico. Desde el Vaticano, está continuando una actitud y un camino que inició cuando era arzobispo de Buenos Aires. En los temas de fondo de la Iglesia, en la fe y en el dogma, no altera demasiado. Ahora, en los temas de la Iglesia como la transparencia, la austeridad, la ética o el manejo de los recursos está trabajando mucho por el cambio. Esa es la combinación. Es simbólicamente revolucionario, también en lo metodológico es revolucionario, y es conservador en lo dogmático.

-Otro aspecto es el del ecumenismo y el diálogo interreligioso.

-Sí, ahora estoy trabajando en la versión en español para la cual habrá que hacer muchas actualizaciones porque el libro en inglés ya tiene algunos meses y el Papa en este tiempo ha hecho muchas cosas. Para esta nueva versión que saldrá en toda América Latina estamos trabajando en un capítulo referido a los cinco tableros en los que creo que Francisco ha ido moviendo sus piezas en forma simultánea. Creo que el Papa está jugando cinco partidas de ajedrez al mismo tiempo, un plano es el del gobierno de la Iglesia, allí está haciendo reformas de fondo, como el manejo respecto a los recursos. El segundo tablero es el ecumenismo, el de la reunificación de la familia cristiana y el diálogo interreligioso, que es el planteado entre las tres religiones monoteístas principales, el Judaísmo, el Islamismo y el Cristianismo. En este aspecto, los gestos han sido gigantescos, por ejemplo, él nunca se ha presentado a sí mismo como Sumo Pontífice o como Santo Padre, él es nada más que el Obispo de Roma. Si Francisco tiene éxito en el primer tablero, en el de la Iglesia, será un Papa muy trascendente porque pasará a incorporar valores, reformas que están en tela de juicio desde la reforma protestante de hace 500 años. Si tiene éxito en el ecumenismo, con los ortodoxos, va a ser el Papa más importante de los últimos 1000 años. Va a ser más fácil que se logre algo con los ortodoxos que con los protestantes, con los que hay muchas diferencias de dogma. En lo referente al diálogo interreligioso, aunque parezca que es más complicado sentar en una mesa a un judío, a un musulmán y a un cristiano, en realidad es más fácil porque no están buscando la unidad, buscan pulir las aristas y no pelearse entre ellos. Estas son cosas que Bergoglio ya hizo en Buenos Aires, el hecho de venir de la Argentina donde judíos, musulmanes y cristianos conviven permanentemente y en paz le da un handicap muy importante Él es un hombre de diálogo y allí avanzará mucho.

-Desde el punto de vista internacional, este enfoque ecuménico también se vincula a los conflictos políticos actuales.

-Inevitablemente, porque hablar de los temas de paz y armonía entre católicos y musulmanes, o judíos y musulmanes tiene que ver con los conflictos que suceden en Medio Oriente. Allí, el Papa puede jugar un rol importante también, hasta se puede soñar con que pueda encauzar alguna solución o que gane un premio Nobel. Es otro plano donde Bergoglio puede brillar, y mucho.

-¿Cómo está manejando Francisco la cuestión ideológica?

-Ese sería el tercer tablero planteado, el ideológico. La Iglesia habitualmente ha aportado mucho a la discusión ideológica, sobre todo desde las encíclicas que han ido conformando la Doctrina Social de la Iglesia. Cuando la Iglesia dejó de ser un poder terrenal y perdió el dominio tras la unificación italiana, los papas dejaron de ser príncipes terrenales y pasaron a ser líderes espirituales. Entonces, allí empezaron a opinar con más fuerza sobre lo que pasaba en el resto del mundo. Bergoglio, en poco menos de un año, ha hecho mucho ruido en ese aspecto, en cuanto a reclamar por un sistema más justo. No creo que vaya a avanzar en proponer una ideología que reemplace a la vigente, pero sí continuará señalando los abusos, los errores, ahí es donde puede aportar algo muy relevante. Ahí se transformaría en un Papa trascendente, como lo fue León XIII.

-¿Cuáles son los otros dos “tableros” sobre los que trabaja Francisco?

-El cuarto tablero es el de la pobreza. En el libro citamos que hay tres santos de la Iglesia piamonteses: Don Cafasso, Don Bosco y Don Orione. Piamonteses como Bergoglio, que tuvieron su proyección en América Latina, especialmente en la Argentina. Ahí hay como una conexión, piamonteses con interés en la Argentina que, por alguna razón, se preocupan mucho por la pobreza. Los tres son santos y le aportaron a la Iglesia una metodología respecto a cómo tratar el tema de la pobreza. Trabajaron todos en Turín, que es una ciudad industrial muy importante, y lo que hicieron fue avanzar concretamente no solo en señalar las injusticias del capitalismo y en proteger a los pobres sino endarles herramientas para salir de la pobreza. Don Bosco con las escuelas técnicas, Don Cafasso con los presos y Don Orione con los discapacitados.

-Un trabajo social muy fuerte más allá de lo religioso.

-Un compromiso social muy fuerte, se transformaron casi como en un ministerio de acción social de la Iglesia. Esa es la hoja de ruta que Bergoglio siguió como arzobispo de Buenos Aires y es lo que está poniendo en práctica en el papado. Hay personas como Marcelo Giugale, el vicepresidente del Banco Mundial, que sostiene que si la humanidad hace bien las cosas, se lo propone, la pobreza puede quedar atrás como ocurrió con la esclavitud. Es probable que la pobreza quede en el pasado, hay dinero suficiente y herramientas disponibles, sobre todo informáticas, para evitar que siga habiendo pobres. Entonces si se suma todo esto, y esa tendencia piamontesa, porque Giugale también es argentino de origen piamontés, entendemos que la contribución que pueda hacer Bergoglio desde el papado es crucial. Tenemos ya cuatro tableros donde el hombre puede lograr jaque mate.

-¿Y el último tablero?

-Quizá sea donde el Papa aún no ha movido muchas piezas, aunque quizá lo haga. Y es el plano que tiene que ver con la conformación del poder mundial, algo de muchísima trascendencia en el mapa global porque los papas siempre contribuyeron decididamente en este aspecto. El último ejemplo más paradigmático es el de Juan Pablo II, que de hecho casi firmó una cuádruple alianza con Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Gorbachov para derrotar al comunismo soviético. Un rol muy activo del papado en provocar el derrumbe del comunismo en Europa Oriental.

-¿Qué contribución puede hacer un Papa argentino al mapa del mundo que viene?

-A mí se me ocurre una, el Papa puede conformarse con propiciar la paz en Siria, tratar de juntar a israelíes y palestinos en Medio Oriente, pero además puede tener un rol parecido al de Juan Pablo II al liderar un proceso en el que se prolongue, se postergue, la decadencia o el eclipse de Occidente y sus ideas. El mundo occidental es donde se generó el socialismo y el marxismo, ese mundo tiene una raíz judeocristiana de respeto a la libertad individual, el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. Mientras que el mundo Oriental está diseñado bajo el patrón confuciano de orden. Libertad versus orden. Esto marca dos mitades del mundo muy diferentes. En la mitad donde la libertad es la que talla, te permite que se desarrollen utopías como el marxismo, que buscaba una libertad mayor a la que te daba el mercado, en el mundo oriental esto no es necesario, así se entiende el autoritarismo de China o, en su momento, el militarismo de Japón. A nivel internacional, hoy casi todos coinciden en que se viene una suerte de eclipse de los EE. UU. a favor de China. Entonces, la aparición de un líder latinoamericano le puede dar un rol importante a nuestra región, tenemos que hacer algunos deberes porque no podemos ser el desorden, y la zona con más desigualdad y corrupción del planeta, pero somos un reservorio de ideas, de recursos y somos occidentales. Entonces, tal vez el Papa, si se lo propone, puede convencer a norteamericanos y europeos de que hay que conformar una mesa de tres patas, como la conformaron estadounidenses y europeos después de la Segunda Guerra Mundial, que dirigió el mundo durante varias décadas ese esquema, un esquema para prorrogar la capitulación de Occidente y entrega del poder de Washington a Beijing. Hay una posibilidad de recrear a nuestra civilización y darle un handicap de cincuenta años más de liderazgo planetario. Un Papa con un rol dinámico y activo en ese aspecto puede generar una opinión, un consenso, para que América Latina se siente en la mesa. Si esto pasa, y Europa y EE. UU. aceptan compartir un poquito, el derrotero del planeta cambia por completo, porque vamos a asistir a un refortalecimiento de Occidente y tal vez a una bipolaridad durante un tiempo largo, pero mucho más seguro y cierto que lo que presagian los especialistas que te dicen que vamos camino a una hegemonía de China en cualquier momento, o en la próxima década. Ese es el quinto tablero en el que me parece que un Papa latinoamericano y argentino puede aportar mucho. Si el Papa Francisco consigue cumplir bien uno de estos tableros, ya pasa a la historia, pero si consigue éxitos en dos o tres pasa a ser una figura internacional y espiritual con una trascendencia enorme.

Estuvieron en Roma para presentarle el libro al Papa, ¿cómo fue ese encuentro?

-Primero vimos a una especie de Perón vestido de blanco, con todo respeto lo digo. El manejo de la cercanía daba esa sensación. Por la facilidad con la que se manejaba, circulaba, cómo abraza, cómo siente, su cara, la felicidad. Y después la cercanía personal, yo lo conocí un par de veces en Buenos Aires, pero no mucho, no soy amigo de Bergoglio, lo conocí por mi rol de periodista y había tenido un par de reuniones con él. Nos reconoció inmediatamente, preguntó por qué en inglés su libro, además me prometió que iba a leerlo, que si tenía sugerencias las iba a hacer. Una cosa muy simpática, muy humana, muy cercana. No se le ha ido el poder y la gloria para arriba en lo más mínimo.

La Haya y un fallo salomónico

La Corte Internacional de Justicia de La Haya estableció una nueva frontera marítima entre Chile y Perú, en un fallo que busca ser equitativo con los reclamos de ambas partes.

“Los grupos narcos necesitan generar legitimidad local”

El politólogo Alberto Föhrig aborda el complejo entramado del narcotráfico en nuestro país y el peligro que plantea su penetración en las instituciones del Estado. ¿Cuáles son los riesgos que trae aparejado el fenómeno de la “narcopolítica” y qué medidas debería adoptar el Estado argentino?

-En una reciente columna de su autoría, usted hablaba del ingreso de nuestro país en la denominada “etapa parasitaria” de la narcopolítica. ¿Por qué?

-Este tema no es nuevo; ya ha sido tematizado por otros autores a partir de la investigación cualitativa respecto este tipo de vinculaciones. Marcelo Saín habla de este fenómeno en su libro El Leviatán azul. También hay un muy buen trabajo etnográfico de Javier Auyero –La zona gris. Violencia colectiva y política partidaria en la Argentina contemporánea–, donde analiza el circuito y explica esta situación. ¿A qué se debe este ingreso del país en la llamada “etapa parasitaria”? En primer lugar, debemos señalar que Perú es hoy el primer productor mundial de hoja de coca y este dato tiene implicancias muy importantes para la Argentina. A diferencia de Colombia y México, los grupos peruanos que se dedican a este tipo de actividades se ocupan de una parte del negocio: la producción de pasta base. Esa pasta base llega en gran escala a Bolivia y también a la Argentina. Ahí hay una vinculación fuerte entre el desplazamiento hacia el sur de la producción de cocaína y la generación en nuestro país de nuevas condiciones para completar el circuito de producción que se inicia en Perú. Eso explica por qué hay producción local en la última etapa y por qué este negocio se ha expandido fuertemente en Argentina en la última década. Estos actores necesitan, por supuesto, de protección. Por un lado, Argentina es una ruta de tránsito de la droga; pero, a su vez, ha crecido mucho el consumo local. En la medida en que nuestro territorio es una ruta muy profusa de distribución de la droga, muchos de los pagos se realizan en materia prima y, por lo tanto, eso refuerza el aumento del consumo en el país. Si bien no hay cifras oficiales, de acuerdo a Naciones Unidas ha habido un incremento importante en el consumo local de estupefacientes y, específicamente, de cocaína.

-En la actual etapa “parasitaria” de este fenómeno de la narcopolítica, ¿existe un reforzamiento del poder de los grupos narcos locales?

-Estas organizaciones comienzan a ganar visibilidad porque necesitan generar legitimidad local. No hay posibilidad de que funcionen sin esta legitimidad, que se construye de diversas maneras. Defensivamente, mostrándose como poderosas y obteniendo ayudas por parte del aparato estatal, que se consiguen pagando. Posteriormente, una vez que se muestran como poderosas porque no las toca ni la Policía ni el Poder Judicial ni el poder político, asumen la capacidad de solucionar problemas a nivel local. Esa es una tarea que hacía y –en gran medida– sigue haciendo el Estado argentino, que está mucho más presente que en otros países de América Latina. El hecho es que la sociedad argentina también se ha complejizado y lo ha hecho mucho más rápidamente que las respuestas del Estado en materia social. Hoy tenemos una tercera generación –bisnietos– de  pobreza persistente en el país, y eso requiere un tipo de abordaje infinitamente más complejo que el que se utilizó históricamente.

-¿Las actuales políticas sociales de contención ya no alcanzan?

-Yo creo que en estos últimos años ha habido grandes avances en materia de políticas sociales. Por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo (AUH), pero responde al típico enfoque de creer que con transferencia de ingresos se soluciona el problema de la pobreza. Cuando existen bisnietos de argentinos que han vivido en situaciones de pobreza persistente, se necesita otro tipo de políticas. Hace falta muchísima más contención, mejor coordinación inter agencias, seguimiento y monitoreo de estas políticas, algo que el Estado argentino hoy no puede garantizar para una porción muy importante de la población. Las organizaciones narco penetran allí y buscan legitimidad en estos nichos específicos.

-¿Ve con preocupación las detenciones de grandes capos narcos y episodios de violencia y ajustes de cuentas ligados a grupos extranjeros en el país, a los que asistimos cada vez con mayor frecuencia? ¿Son casos aislados o es un fenómeno estructural?

-Efectivamente, si analizamos los casos de las personas que fueron detenidas en Argentina, hay gente que está de salida de este negocio y decide elegir a nuestro país como “refugio”; pero hay otras personas que están plenamente operativas y están tratando de diversificar el negocio. Hemos visto fenómenos de sicariato, asesinatos selectivos y persecuciones de individuos que no cumplen los tratos ilegales establecidos. Hay pequeños grupos con despliegue en zonas particularmente sensibles y sobre ellos hay que trabajar. El Estado debería tener una política mucho más activa de control del ingreso de estas personas a través del Servicio Nacional de Migraciones, y compartir información de inteligencia con nuestras contrapartes en los países de origen de estas personas. En este aspecto, estamos muy atrasados.

-En materia de políticas de criminalización del uso de drogas, ¿vamos hacia un cambio de enfoque a nivel regional, a partir de iniciativas como la legalización de la marihuana en Uruguay y propuestas de despenalización defendidas por mandatarios en ejercicio y expresidentes de países latinoamericanos?

-Se está avanzando mucho más rápido de lo que creemos, no solo regionalmente sino también en el propio EE. UU. Es muy importante observar lo que haga EE. UU., por su notable influencia en América Latina. Recientemente, el estado de New Hampshire aprobó la legalización de la marihuana y, anteriormente, otros estados habían autorizado el uso recreativo de esa droga, en algunos casos –como Colorado y Washington– o su uso medicinal, en otros –como Nueva York y California–. Paralelamente, en América Latina ha habido documentos de expresidentes como Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, que hablan de la inutilidad de la guerra contra las drogas y de la necesidad de abordar este problema desde una lógica más vinculada a la salud y menos ligada a los tanques. Hay que construir consensos regionales y, a la hora de relacionarse con EE. UU., estar atentos a la flexibilización de las posturas hacia el interior de ese país, de manera de lograr que ese diálogo con Washington sea más rico, dejando atrás el “diálogo de sordos” que hemos venido teniendo en las últimas décadas. Creo que hoy existen iniciativas novedosas, interesantes, que a la vez tienen eco en el Norte y eso nos da una oportunidad para avanzar en posturas conjuntas.

EL COMBATE AL CRIMEN ORGANIZADO: ¿UNA POLÍTICA DE ESTADO?

 

-Un tema que se ha puesto en el tapete en las últimas elecciones, a partir de una propuesta del Frente Renovador de Sergio Massa, es la creación de policías municipales. ¿Cuál es su opinión?

-A la luz de la experiencia mexicana, por ejemplo, observamos que la policía municipal el eslabón más débil frente a las organizaciones del narcotráfico y su penetración en las instituciones del Estado. Estas bandas nacen localmente y para ellas es más fácil y –entre comillas– “muy barato” cooptar el poder municipal. La creación de estos cuerpos de policía municipal implicaría darles la pieza que necesitan. Desde mi punto de vista, sería una medida muy desatinada que espero no se lleve adelante. Además, no podemos dejar de señalar que en Argentina los intentos de descentralización han dado muy malos resultados. Por otra parte, está la cuestión financiera. La pregunta que surge entonces es cómo vamos a pagar esto. La respuesta podría ser: “Con tasas municipales”. Lo cierto es que hay muy pocos municipios que podrían cobrar esa tasa. Es, por lo tanto, una idea inviable tanto desde el punto de vista teórico como desde el punto de vista práctico.

-Si nos detenemos en los últimos casos de policías involucrados en la connivencia con el negocio narco, como sucedió en Córdoba y Santa Fe, ¿es posible enfrentar el problema desde la Nación y de manera coordinada con las jurisdicciones provinciales?

-No ha habido políticas nacionales serias respecto de la criminalidad compleja en los últimos años. El problema de los radares tiene ya 19 años y, al día de hoy, no hay una política seria de radarización en nuestras fronteras. Las propuestas de crear una agencia nacional para combatir la criminalidad compleja se vienen discutiendo desde hace más de diez años y no se ha avanzado en absoluto. El tratamiento de las adicciones también es clave en el combate al delito complejo porque, en la medida en que contemos con políticas sanitarias de tratamiento de las adicciones, eliminamos un factor fundamental para las organizaciones narco, como es el reclutamiento de mano de obra barata. Son fenómenos estructurales, a los que se les suma la falta de coordinación entre las diferentes jurisdicciones por cuestiones de simetría en el poder de negociación entre la Nación y las provincias grandes, y por temas de competencia o disputa política.

-¿Va en la dirección correcta la decisión del Gobierno Nacional de centralizar la lucha contra el narcotráfico en las fuerzas de seguridad y sacar esta potestad de la órbita de la Sedronar?

-Me parece razonable centralizar esta tarea en una única instancia nacional de combate a la criminalidad compleja. El tema es ver qué hace esa entidad. Lo que se ha visto hasta ahora, desde mi perspectiva, es preocupante. Me refiero a los planteos de reincorporar a los militares a tareas de seguridad doméstica. Por un lado, es ilegal dado el ordenamiento vigente (NdR: la Ley de Seguridad Interior no lo permite). Dejando de lado esta cuestión legal, hay un segundo problema, que es la ineficacia. Solo un puñado de países ha decidido que sus militares se involucren en el combate al narcotráfico, entre los cuales están Afganistán, Colombia y México. Todos ellos han fracasado por múltiples razones. En primer lugar, los militares no están preparados para este tipo de situaciones. Por otra parte, las Fuerzas Armadas tienen una lógica estrictamente de combate y lo que acá se pone en juego es una cuestión mucho más compleja; se trata de enfrentar a organizaciones muy sofisticadas, con ramificaciones internacionales, con una estructura financiera fenomenal y gente muy capacitada detrás que incluye “ejércitos” de abogados, bancos y contadores. Por ejemplo, los carteles mexicanos operan en 52 países del mundo. Por eso, considero que involucrar a los militares en esta lucha sería un error estratégico grave en el cual la Argentina no debería incurrir. En la lucha contra el narcotráfico, hay temas claves como el combate al lavado de dinero y la evasión fiscal –en lugar de autorizar “blanqueos de capitales” sin pedir rendiciones de cuentas respecto de la proveniencia de esos capitales– y el intercambio de información con terceros países. Una agencia de criminalidad compleja a nivel nacional no debe estar compuesta por militares arriba de tanques, sino por agentes de inteligencia que manejen grandes volúmenes de datos estadísticos.

-Volviendo a los casos de países que han involucrado a sus militares en esta lucha, ¿cuáles han sido los motivos que los impulsaron y por qué fracasaron?

-Los países que decidieron involucrar a sus militares en la lucha contra el narcotráfico lo hicieron por no contar con una fuerza especializada como nuestra Gendarmería o nuestra Prefectura. La Argentina ya cuenta con ese tipo de fuerzas federales de seguridad –incluida la Policía Federal– y debería utilizarlas para el fin específico para el que fueron creadas. Es inadmisible que el 98 por ciento de las actividades que realiza la Policía Federal Argentina se den en el territorio de la ciudad de Buenos Aires. Otra peculiaridad de nuestro país es que en el terreno contamos con cuerpos bien preparados para afrontar esta lucha y, sin embargo, tomamos atajos inexplicables, como la decisión de enviar a los gendarmes a realizar tareas de seguridad en el Conurbano, que deberían estar en manos de la Policía bonaerense. Por otro lado, intuyo la preocupación que existirá entre los propios militares bienintencionados por el posible desprestigio de sus fuerzas si se involucrasen en este terreno. En México hubo 135.000 muertos en siete años. Y el último punto es el riesgo de repetir lo que sucedió en México con Los Zetas, un grupo armado vinculado al narcotráfico que se conformó por militares desertores que integran cuerpos de élite en la lucha antinarcóticos. Lo mismo está sucediendo en Guatemala con Los Kaibiles, fuerza de élite militar que está viviendo patrones de deserción similares. Yo simplemente no quiero ese horizonte para las Fuerzas Armadas argentinas.

-¿Se ha comenzado a romper el consenso que existía en la dirigencia política argentina respecto de no involucrar a los militares en este tipo de tareas?

-Esta fue una de las políticas de Estado más importantes que hemos mantenido en estos 30 años de democracia, dada la historia de la Argentina y sus siete golpes de Estado a lo largo del siglo XX. Ha habido un aprendizaje institucional y fue un consenso que han venido respetando todos los presidentes, más allá de sus diferentes orientaciones ideológicas. Hoy observamos con preocupación que varios actores políticos –entre ellos, el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri– que salieron a decir que habría que rediscutir el rol de los militares, poniendo en tela de juicio el consenso que habíamos alcanzado entre todos los partidos políticos. Desde mi punto de vista, es fundamental que no alejemos militares de su campo de acción específico, que es la defensa del país frente a agresiones externas.

Ucrania: renunció el premier Azárov

En su carta de renuncia, Mykola Azárov señala que dimite “para crear posibilidades adicionales de alcanzar un acuerdo político y social y en aras de un arreglo pacífico” de la crisis política que tiene al país en vilo desde hace dos meses.

Egipto, un país en llamas

El presidente interino Adli Mansour anunció, en un discurso televisado, que ha decidido adelantar las elecciones presidenciales y que tomará “medidas excepcionales” para restaurar el orden.

El futuro de Brasil es hoy

Muchas veces se afirmó, durante el siglo XX, que “Brasil era una potencia del futuro” pero que ese futuro nunca llegaba. Esa mirada fue superada por los acontecimientos de los últimos 20 años. El futuro de Brasil es hoy. Escribe Diego Guelar


Es importante entender que, si bien el crecimiento estimado para el año 2014 no supera el 2,5 por ciento del PBI (incomparable con el 7,5 por ciento de 2010), hoy estamos hablando de la sexta economía mundial –2,3 trillones de dólares–, con una mecánica de funcionamiento muy similar, en cuanto a su programa fiscal, presupuestario y financiero, a las europeas, que se encuentran en un ciclo de estancamiento y/o bajo crecimiento.

México y los EE. UU. crecieron también aproximadamente un 2 por ciento en 2013. Nadie puede compararse con los índices chinos históricos –10 por ciento anual–, ni con el “ajustado” de 2013 –7,5–, por ser un caso especial e incomparable. Tampoco lo podemos hacer con el 13 por ciento del Paraguay en 2013, por tener una particularidad difícil de homologar internacionalmente. Brasil tiene tres restricciones “estructurales” difíciles de superar, a saber. En primer lugar, los altos precios de sus commodities más importantes –hierro y soja– han concentrado recursos en la producción de esas materias primas, que representan el 65 por ciento de sus exportaciones a China, su principal socio comercial. Esto ha desacelerado su proceso de industrialización y ha primarizado su economía.

En segundo lugar, la necesidad de subsidiar su crédito interno –centralmente, a través del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo)–, captando recursos internacionales a una tasa superior a la de su colocación local.

Por último, una tasa de interés que sigue siendo alta –en términos reales–, que juega como reguladora del índice de inflación y evita la fuga de capitales limitando tanto la oferta como la demanda de productos y servicios. Cabe destacar que, en enero de 2014, la tasa de referencia del Banco Central subió al 10,50 por ciento del 7,25 por ciento vigente en marzo de 2013 para contener la fuga de capitales que, el año pasado, superó los 12.000 millones de dólares. Recordemos que las tasas de referencia norteamericana y europea están entre 0,25 y 0,50 por ciento.

Cinco administraciones sucesivas –dos de Fernando Henrique Cardoso, dos de Lula y una de Dilma Rousseff– han venido sosteniendo exitosamente la política de reemplazar la teoría de la dependencia por la de la integración y la interdependencia global, que les ha permitido en 10 años incorporar a más de 40 millones de brasileños a la nueva clase media y, si bien no se han alcanzado índices de productividad equivalentes a los americanos o los chinos, desarrollaron una serie de industrias de punta, como la aeronáutica, la petroquímica y la energética, transformándose en los primeros productores de etanol y los cuartos de petróleo.

Pero lo óptimo es enemigo de lo posible y, en este último campo, Brasil es un verdadero éxito universal y un ejemplo de cómo superar el subdesarrollo alcanzando bajas tasas de natalidad y creciente desarrollo de su estructura educativa, que hasta hace 20 años era absolutamente deficiente.

De todos modos, su logro más significativo es el de haber conseguido un alto grado de institucionalidad, consolidando su estructura de partidos, enfrentando una lucha sin cuartel contra la corrupción y alcanzando la plena independencia del Poder Judicial.

En el campo internacional, su activo rol en las Naciones Unidas, la OMC, los BRICS y el G-20, le han dado un protagonismo acorde con su lugar como sexta economía del planeta.

Quizás la mayor asignatura pendiente sea no haber podido avanzar más en la dimensión sudamericana, al haber quedado encapsulado en la dimensión atlántica, con Argentina y Venezuela sin reconocer el espacio geopolítico y económico ganado por Chile, Colombia y Perú en la región. Ahora deberá recuperar el  terreno perdido con iniciativas que reunifiquen los ejes atlántico y pacífico, que le permitan a la “Nación de naciones sudamericanas” alcanzar su plenitud en su esencia bioceánica, más su proyección antártica.

La Nación sudamericana –irrealizable sin la vertebración brasileña–, es un actor central en grandes temas universales, tales como alimentos, energía y medioambiente, y debe concentrar su desarrollo científico y tecnológico en estas áreas donde tiene ventajas comparativas extraordinarias.

Que los agoreros no se equivoquen, Brasil y toda Sudamérica tienen un destino manifiesto, y alcanzarán su plena madurez durante la primera mitad del siglo XXI.

El autor de esta columna es exembajador de la Argentina en Brasil y en los EE.UU.

¿Un nuevo milagro de la medicina?

La bioimpresión de prótesis de órganos y tejidos a partir de células obtenidas del propio paciente parece, al día de hoy, un escenario de ciencia ficción. Sin embargo, ya se han realizado las primeras experiencias a nivel internacional y este avance de la medicina podría ser una realidad de aquí a los próximos 30 años.

La biorreprografía, o impresión de órganos en tres dimensiones, está revolucionando el campo de la medicina regenerativa. “Cartuchos de células, impresoras de órganos”, titulaba El País de Madrid un reciente artículo publicado por el periodista Jaime Prats al respecto. Allí se hacía referencia al impacto de la bioimpresión 3D en cuanto a sus usos médicos y aludía a la posibilidad de “crear órganos y tejidos a medida, compatibles con el receptor, a partir de células obtenidas del propio paciente”. “El objetivo de la ingeniería tisular –aclaraba el catedrático José Becerra, del Laboratorio de Bioingeniería y Regeneración Tisular de la Universidad de Málaga– es conseguir estructuras funcionales con capacidad biológica de integrarse en el cuerpo del receptor”.

En un comienzo, el uso de este tipo de tecnología estaría limitado al desarrollo de prótesis sólidas destinadas a sustituir la parte sólida de los huesos en pacientes que hayan perdido masa ósea. El reto posterior sería “fabricar piezas que estén vivas” o, tal como apunta el autor del citado artículo periodístico, “que sean capaces de integrarse en el cuerpo sin ser un agente extraño”. Es por eso que antes de cantar victoria, la ciencia deberá sortear una serie de obstáculos. El primero de ellos es la integración de las células formando estructuras laminares. El segundo paso sería la formación de estructuras tubulares que empleasen dos tipos celulares diferentes. El tercer desafío sería obtener órganos con formas huecas, como la vejiga o el estómago. Finalmente, el último escollo sería conseguir estructuras sólidas que reprodujesen órganos integrados por células diferentes y complejas, como el hígado o el corazón.

LAS PRIMERAS APLICACIONES

Los primeros pasos ya han sido dados. En febrero del año pasado, investigadores de la Universidad de Heriot-Watt (Edimburgo) y del Roslin Cellab de Midlothian (Escocia) lograron reproducir células madre embrionarias humanas en una bioimpresora 3D. “La técnica nos permitirá crear modelos más precisos de tejidos humanos que son esenciales para el desarrollo de fármacos in vitro y las pruebas de toxicidad”, afirmó Will Shu, director del proyecto, quien adelantó que a largo plazo “la tecnología se seguirá desarrollando para crear órganos viables para su implantación, lo que evitaría “la necesidad de la donación de órganos, la inmunosupresión y el problema del rechazo del transplante”.

Por su parte, un equipo de médicos e investigadores de la Universidad de Cornell (Nueva York) consiguió crear un pabellón auditivo artificial relleno con gel de colágeno a partir de cartílago de vaca. El trabajo, según explicaron en un artículo que publicaron por el sitio web de la Public Library of Sciencie (PLOS ONE), permitió “desarrollar matrices de colágeno tipo I hidrogel y sus respectivos moldes, que permitieron imitar la anatomía de la oreja externa de un determinado paciente”. De esta forma, se reprodujeron las complejas propiedades biomecánicas del cartílago del pabellón auricular humano, al tiempo que se evitó la morbilidad de las tradicionales reconstrucciones autógenas. “Hemos desarrollado tejidos de componentes para la reconstrucción auricular de un paciente específico, que son altamente fieles y biocompatibles, los cuales imitan en gran medida el pabellón auricular nativo tanto desde el punto de vista biomédico como histológico, incluso luego de transcurrido un lapso de tiempo desde el momento de su implantación”, aseguraban los médicos de Cornell, quienes concluían señalando que de cara al futuro la estrategia que ellos siguieron tendría un “inmenso potencial” y podría ser utilizada en el futuro en forma exitosa en reconstrucciones de este tipo de órganos. “La sustitución del pabellón auricular por bioingeniería ayudará a las personas que hayan perdido parte o la totalidad de su oído externo en un accidente o por cáncer”, aseguró Jason Spector, director del Laboratorio de Medicina y Cirugía Biorregenerativa del Weill Cornell Medical College.

Otro avance en esta materia fue el que realizó un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan junto a médicos del hospital infantil Akron, quienes lograron salvar la vida de un bebé de dos meses gracias a una pieza de tráquea biocompatible fabricada por una impresora tridimensional. La criatura sufría una enfermedad conocida como “traquebroncomalacia”, que se caracteriza por una oclusión en la tráquea que hace que el aire no pueda llegar a los pulmones. El material empleado en el diseño del pequeño tubo, que reproducía el segmento de la tráquea lesionado, fue la policrapolactona, un polímero que el cuerpo biodegrada en tres años, tiempo suficiente para que la tráquea del niño pudiera crecer, madurar y mantenerse abierta por sí sola. En un artículo publicado al respecto en The New England Journal of Medicine, los autores del trabajo señalaban que la férula que diseñaron era “similar a la manguera de una aspiradora” y se caracterizaba por su flexión, extensión y expansión. Los especialistas destacan que 21 días después de la operación, se le retiró completamente al niño el ventilador que lo asistía y desde ese momento no ha sufrido ninguna crisis respiratoria. “Este caso –concluían los médicos– demuestra que imágenes en alta resolución, diseños adaptados por computadora e impresoras de biomateriales en tres dimensiones pueden facilitar, todos ellos juntos, la creación de dispositivos para condiciones anatómicas específicas de un determinado paciente”.

ORGANOVO… Y LAS CÉLULAS HEPÁTICAS

La compañía estadounidense Organovo, fundada en 2003 con sede en San Diego (California), ha sido pionera en el desarrollo de tecnología para la impresión de tejidos en tres dimensiones. “La bioimpresión –explica en su página web– es una herramienta única que conjuga la biología con la ingeniería para lograr tejidos en 3D que reproduzcan elementos clave del tejido nativo, incluida la composición celular y la arquitectura espacial”. Actualmente, Organovo está trabajando en conjunto con la compañía Autodesk para desarrollar el primer software 3D para sus bioimpresoras NovoGen MMX y posee un acuerdo estratégico con un importante laboratorio en el marco de su programa Human Preclinical Trials.

El año pasado, en el marco de la Conferencia de Biología Experimental, dio a conocer sus avances en la producción de pequeñas muestras de tejido hepático, que podrían ser utilizadas para probar la eficacia o toxicidad de medicamentos y drogas de uso médico. Este nuevo proceso permite la impresión de tejido hepático en 500 micras (0,5 milímetros) de espesor, es decir unas veinte capas de células superpuestas. Las muestras pueden sobrevivir hasta cinco días, según informó la empresa, y son capaces de producir colesterol y algunas de las enzimas generadas por el hígado natural

Uno de los datos más relevantes de este avance presentado por Organovo fue que logró combinar distintos tipos de células hepáticas: hepatocitos, células estrelladas del hígado y de las paredes de los vasos sanguíneos. Este aspecto es fundamental, ya que a medida que se logre desarrollar órganos más grandes y complejos, será necesario nutrir a todas las células del tejido fabricado, para lo cual es vital la creación de vasos sanguíneos o “vascularización” de los tejidos desarrollados en el laboratorio. Ese será el desafío a vencer para la viabilidad de estos experimentos.

LAS VENTAJAS DE LA BIORREPROGRAFÍA

Una voz autorizada en esta materia es Anthony Atala, director del Wake Forest Institute for Regenerative Medicine de Winston-Salem (Carolina del Norte). En una presentación en el TED de 2010, dio el ejemplo de las salamandras, un reptil que tiene la capacidad de regenerar sus propios tejidos, y recordó que los huesos humanos se regeneran cada diez años y la piel, cada dos semanas. “El desafío ocurre cuando se produce una herida o una enfermedad, ya que en ese momento la primera reacción del cuerpo es aislarse del resto del organismo”, señaló.

El médico se refirió también a la falta de colaboración de las personas para la donación de órganos y a la incompatibilidad que puede producirse entre el órgano donado y el del beneficiario, cuyo sistema inmunológico suele rechazar ese cuerpo extraño. En ese sentido, recordó que cada 30 segundos fallece en el mundo alguna persona a causa de enfermedades causadas por trasplantes. Un problema adicional, en caso de lograr reproducir células del propio órgano del paciente afectado, son aquellas situaciones en que este está dañado o afectado por una enfermedad. Ante cuestiones como esta, se podría recurrir a un banco de células madres, las cuales pueden extraerse del líquido amniótico sin dañar al bebé que se encuentra en gestación.

Atala sostuvo que un banco de 100.000 muestras de células madre, por ejemplo, tendría suficiente variedad genética como para satisfacer la compatibilidad de casi cualquier paciente. En ese nuevo escenario, en lugar de esperar órganos de terceras personas que tal vez no ofrezcan la compatibilidad perfecta con los del paciente, los cirujanos ordenarían el cultivo de los órganos que necesitasen. “Hay pocas cosas tan devastadoras para un cirujano como saber que tiene que sustituir un tejido y que está haciendo algo que no es lo ideal”, añadió este investigador, quien se preguntó si “no sería estupendo si pudieran reproducir el propio órgano” y evitar estos problemas asociados a los trasplantes.

¿UN ESCENARIO REALISTA?

Gordon Wallace, de la Universidad de Wollongong (Australia), conduce un equipo de investigadores que ha logrado desarrollar tejidos cartilaginosos a partir de células madre para tratar enfermedades como el cáncer, la artritis ósea o lesiones traumáticas. En un trabajo conjunto con el grupo de Damian Myers, del Hospital St. Vincent de Melbourne, el objetivo de estos especialistas es crear tejidos que se puedan autorreparar con el paso de los años. “En unos años, creemos que será posible obtener tejidos vivos como piel, cartílago, arterias y válvulas cardíacas utilizando células y biomateriales”, explicó recientemente Wallace, quien enfatizó que “al utilizar las células del propio paciente se evitan problemas de rechazo por parte de su sistema inmunológico”. Este especialista aventuró que “para 2025 es posible que podamos fabricar órganos completos, funcionales, hechos a la medida de cada paciente”.

Nos encontramos aún en una fase experimental. Las investigaciones que se vienen llevando a cabo en distintas partes del mundo alientan a ser optimistas. La tecnología ha ido avanzando y, de superarse los escollos que aún existen, podríamos estar hablando en un futuro cercano de un avance revolucionario en el campo de la medicina.

Ucrania, al rojo vivo

El primer ministro Mykola Azárov subrayó que existe “un intento del golpe de Estado” y que la demanda de la oposición de una convocatoria a elecciones presidenciales anticipadas “es irreal”.

Los grandes capos narcos

Roberto Suárez Gómez

Apodo: El rey de la cocaína

País: Bolivia

Situación: Fallecido

Perfil: Nacido en Beni, al norte de Bolivia, Roberto Suárez Gómez se convirtió durante los 70 y 80 en el mayor proveedor de droga del Cartel de Medellín. Su organización llegó a ganar 400 millones de dólares al año. En 1980, financió el golpe de Estado liderado por Luis García Meza, y en 1982, ofreció mediante una carta al presidente Reagan pagar la deuda externa de Bolivia y entregarse a cambio de la liberación de su hijo detenido por la DEA. Fue condenado en 1988 a 15 años por tráfico de droga, pero estuvo en la cárcel hasta 1996. Murió cuatro años después, a los 65 años, de un ataque cardíaco. Su familia asegura que el dinero acumulado se diluyó en la ayuda social que Suárez Gómez llevaba a cabo en su territorio.

Pablo Escobar Gaviria

Apodo: El patrón, El zar de la cocaína

País: Colombia

Situación: Abatido

Perfil: Fundador del Cartel de Medellín, según estimaciones llegó a amasar una fortuna de 15.000 millones de dólares. Además de tráfico de droga a gran escala, manejó una red de sicarios relacionada a 10.000 asesinatos. Algunas de sus víctimas de mayor renombre fueron el director del diario El Espectador, Guillermo Cano; el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla; el Líder del Partido Liberal y candidato presidencial de Colombia, Luis Carlos Galán; y Bernardo Jaramillo Ossa, líder de la Unión Patriótica. Asimismo, se le atribuyó el atentado contra el vuelo 203 de Avianca en 1989, donde murieron 110 personas. Incursionó en la política y fue elegido congresista suplente a principio de los 80. En 1991 llegó a un acuerdo con el Gobierno colombiano para entregarse y evitar así la extradición a los EE. UU. Fue recluido en una celda de lujo de la que escapó el 22 de julio de 1992. Un año y medio más tarde, el 2 de diciembre de 1993, un día después de su 44 cumpleaños, fue abatido por la policía del Bloque de Búsqueda en el tejado de su casa del barrio de América, en Medellín.

Gonzalo Rodríguez Gacha

Apodo: El mexicano

País: Colombia

Situación: Abatido

Perfil: En un principio, Gonzalo Rodríguez Gacha incursionó en el negocio de las esmeraldas, para poder salir de la pobreza en la que había nacido. No solo aprendió los pormenores del negocio de la minería, sino también a imponer su postura a punta de pistola. Fue en los 70 cuando “El mexicano”, como se lo conocía por su fascinación por la cultura azteca, apostó fuerte al narcotráfico y tomó contacto con el Cartel de Medellín. En poco tiempo, junto a Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Ochoa Vázquez, Rodríguez Gacha se volvió uno de los principales jefes desde el departamento de Antioquia. Amasó una de las mayores fortunas de su país y se convirtió en el “ministro de guerra” del cartel. Fue quien llegó más lejos en cuanto a matanzas y atentados. El 15 de diciembre de 1989 fue cercado en un pantanal por las fuerzas públicas, tras ser entregado por su lugarteniente, Jorge Velásquez, infiltrado del Cartel de Cali. Las versiones discrepan entre los que dicen que fue abatido y los que aseguran que se suicidó.

Gilberto Rodríguez Orejuela

Apodo: El ajedrecista

País: Colombia

Situación: Preso

Perfil: Creador del Cartel de Cali junto a su hermano Miguel y a José Santacruz Londoño. En su punto más alto, llegó a manejar el 80 por ciento del tráfico mundial de cocaína. Ganó el apodo de “el ajedrecista” gracias a su habilidad para anticiparse a las jugadas de sus contrincantes y de las fuerzas públicas. Más cerebral que su hermano, Gilberto es amante de la poesía y el fútbol, y en 2004 se graduó en Filosofía e Historia por la Universidad Santo Tomás. A diferencia del Cartel de Medellín, el de Cali se organizó y creció como una empresa, más afecta a los negocios y al soborno, que a la violencia. En 1995 fue apresado y condenado a quince años de prisión. Pero en 2002, por medio de un fallo controvertido, fue liberado por buena conducta. Sin embargo, volvió a ser apresado y fue extraditado a los EE. UU., donde hoy cumple una pena de 30 años.

Joaquín Guzmán Loera

Apodo: El Chapo

País: México

Situación: Capturado

Perfil: Líder del Cartel de Sinaloa, el más poderoso en la actualidad, no solo de México, sino de toda América. Sus inicios en el narcotráfico fueron en la década del 80, en el Cartel de Guadalajara, bajo el mando de Miguel Ángel Félix Gallardo, alias “El Padrino”. En 1989, Félix Gallardo fue detenido y su cartel se desmembró. Guzmán Loera se trasladó a Culiacán, donde fundó su propia organización delictiva. Su patrimonio está calculado en 3000 millones de dólares y su red de influencia llega hasta funcionarios públicos. A él se le adjudica la construcción de los primeros narcotúneles entre México y EE. UU. En 2001 protagonizó un espectacular escape de una cárcel en un carro de lavandería. Desde de la muerte de Osama Bin Laden en 2011, El Chapo se convirtió en el criminal más buscado del mundo.

Heriberto Lazcano Lazcano

Apodo: “El Lazca”

País: México

Situación: Abatido

Perfil: Cabeza de la organización delictiva Los Zetas, fue el segundo criminal más buscado en México. A los 17 años ingresó al Ejército y en 1993 ascendió a cabo de infantería, el primer escalón de la jerarquía militar. Allí aprendió el manejo de armamento especial y a comandar escuadras. Incluso, según consta en datos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, Lazcano fue integrante del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), cuerpo de élite creado, irónicamente, para combatir el narcotráfico. A los 23 años comenzó a trabajar en la Procuraduría General de la República (PGR) como policía judicial federal y fue destacado en Tamaulipas, tierra del Cartel del Golfo. Allí fue cooptado para integrar el brazo armado de dicha organización, los Zetas, cuyo sello distintivo eran las decapitaciones. “El Lazca” fue abatido el 7 de octubre de 2012 por efectivos de la Secretaría de Marina, pero, luego de ser identificado, un comando armado robó su cuerpo de una funeraria en la que estaba.