Quince años después del inicio de las protestas que llevaron a la caída de Muamar Gadafi, la muerte de su último heredero deja en evidencia la crisis que vive Libia. Asesinado en su vivienda de Zintan, a 170 kilómetros de la capital Trípoli, por cuatro encapuchados, Saïf-al Islam era el único hijo de Gadafi que seguía viviendo en el país. A fines de 2021, había anunciado su candidatura para unas elecciones presidenciales que nunca llegaron a realizarse.
Saïf-al Islam tenía 53 años y, luego de un intento fallido de fuga del país por la frontera con Níger, desde fines de 2011 se encontraba en Zintan. Allí recibió la protección de las milicias locales. A pesar de que pesaba sobre él una condena a muerte, decretada por un tribunal de Trípoli, y de los cargos en su contra en la Corte Penal Internacional, el hijo de Gadafi gozaba de una amnistía desde 2017.
Saïf al-Islam Gadafi, al anunciar su candidatura presidencial para unas elecciones que nunca llegaron a realizarse.
Ubicada en las montañas deJebel Nafusa, la ciudad de Zintan fue una de las primeras en rebelarse contra Muamar Gadafi en el inicio de la guerra civil libia, en febrero de 2011.Tras la caída del dictador, en medio del caos reinante, las brigadas de la zona se enfrentaron a los grupos islamistas, que se habían hecho fuertes en Trípoli, donde tiene su sede el gobierno reconocido por la comunidad internacional como autoridad legítima del país.
El juicio a Saïf al-Islam, el reflejo de un Estado fallido
En julio de 2015, el Tribunal Criminal de Apelación de Trípoli condenó a Saïf al-Islam a pena de muerte, en un proceso celebrado en ausencia, bajo cargos de instigación a la guerra civil, abuso de poder y asesinato de manifestantes durante las revueltas de 2011, entre otros. Sin embargo, Zintan nunca reconoció la autoridad del tribunal y se negó a entregar al prisionero.
En paralelo, la Cámara de Representantes, con sede en la ciudad de Tobruk y opuesta al gobierno de Trìpoil, aprobó en 2015 una ley de amnistía. En ese marco, la Brigada Abu Bakr al-Siddiq de Zintan, que lo había capturado en noviembre de 2011, lodejó en libertad en junio de 2017.
Enterado de la noticia, el comandante de esa brigada, Al-Ajmi Al-Atiri, lamentó el asesinato del hijo de Gafafi, quien, según dijo,“vivió con dignidad y murió con dignidad”.
Libia ha vivido en un clima de inestabilidad, división y rivalidades, tras la caída del régimen de Muamar Gadafi.
Libia: dos gobiernos paralelos y la injerencia de actores extranjeros
Desde la guerra civil que vivió el país en 2014, tres años después de la caída de Muamar Gadafi, Libia carece de un gobierno único y la seguridad está en manos de numerosos grupos armados, cada uno de ellos con su cuota de poder. Los sucesivos intentos de la comunidad internacional por unificar el poder y favorecer la democratización han fracasado.
Desde comienzos de 2021, el Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli, es conducido por Abdulhamid Dbeibah, un ingeniero y empresario originario de Misrata, otro de los grandes centros de la resistencia contra Gadafi en 2011. Su autoridad es la única reconocida por la comunidad internacional, además de contar con el respaldo político y militar de Turquía, que ha logrado recuperar su influencia sobre la antigua colonia otomana. También son apoyados por Qatar, que ha apadrinado a las distintas ramas de los Hermanos Musulmanes (islamistas) tras el estallido de la Primavera Árabe.
Mientras tanto, en la región de la Cirenaica, cuya capital y centro de poder es Bengasi –segunda ciudad libia–, el hombre fuerte es el mariscal Khalifa Haftar, quien regresó de su exilio tras el fin del régimen en 2011. Al frente del autoproclamado Ejército Nacional Libio, este militar protege a las autoridades de la Cámara de Representantes, que funciona como un gobierno paralelo. Sus principales apoyos en el exterior son el régimen egipcio del general Abdelfatah al-Sisi, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos, temerosos del avance de los grupos islamistas.
El mariscal Khalifa Haftar, hombre fuerte del este del país y uno de los actores centrales en la puja de poder libia.
La hoja de ruta para la unificación del país
La muerte de Saïf al-Islam Gadafi se produjo 48 horas después de un supuesto acuerdo secreto alcazado en París por representantes de los dos gobiernos en pugna, con el objetivo de reunificar el país.
Bajo el auspicio conjunto de EE. UU. y Francia, habrían participado de la reunión Saddam Khalifa Haftar, hijo del hombre fuerte del este del país y subcomandante del Ejército Nacional Libio, e Ibrahim Dbeibah, sobrino y asesor principal del líder del Gobierno de Unidad Nacional con sede en Trípoli.
La hoja de ruta hacia esa reconciliación entre los rivales de la Libia post-Gadafi debe contemplar la efectiva unificación del Banco Central, una medida anunciada en 2023 pero que aún no termina de plasmarse en un único sistema de pagos a nivel nacional. Otro factor clave será la distribución de los ingresos del petróleo y el repunte de la producción de hidrocarburos, principal fuente de ingresos del país y presa de las disputas entre las distintas facciones que dirimen el poder desde el final del régimen.
Tras un 2025 repleto de tensiones, intercambio de aranceles y amenazas, Donald Trump y Gustavo Petro se reunieron en la Casa Blanca en el primer contacto directo entre los presidentes de Estados Unidos y Colombia, con foco en la seguridad y el combate contra el narcotráfico.
Las claves del encuentro entre Estados Unidos y Colombia
Durante la reunión bilateral, los mandatarios consolidaron una agenda conjunta para fortalecer el intercambio de inteligencia y acciones operativas contra organizaciones criminales transnacionales.
Según explicó el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, el tono del encuentro entre Petro y Trump fue de cooperación genuina sin imposiciones, con un enfoque compartido para abordar la amenaza global del narcotráfico mediante esfuerzos coordinados entre ambas naciones.
Sánchez describió la reunión como un punto de inflexión que abre una “nueva era” en la relación entre Colombia y Estados Unidos, con énfasis en la lucha contra capos de la droga, respaldo logístico y coordinación estratégica.
Pese a las tensiones pasadas, el gobierno de Colombia destacó los resultados del encuentro de Gustavo Petro y Donald Trump en Estados Unidos.
Al respecto, el ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, brindó detalles de los principales acuerdos y metas de seguridad alcanzados tras la histórica reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump, centrados en la cooperación contra el narcotráfico internacional y la identificación de objetivos de alto valor, como alias Iván Mordisco.
Trump y Petro delinean colaboración contra el narcotráfico
El funcionario ministerial reveló que Petro presentó a Trump una lista de “objetivos de alto valor conjunto”, es decir, cabecillas criminales que representan prioridades comunes para Colombia y Estados Unidos, e incluso para Venezuela en el futuro si se consolidan mecanismos de cooperación con ese país.
Entre los capos de alto valor identificados por las autoridades colombianas y compartidos con Washington se destacan:
Alias Pablito, un comandante del ELN con presencia en la zona fronteriza con Venezuela.
Alias Iván Mordisco, líder de las disidencias de las FARC y señalado por causar “grave daño” a Colombia.
Alias Chiquito Malo, otro criminal vinculado a estructuras narcoarmadas.
La creación de esta lista conjunta busca dirigir operaciones de inteligencia y justicia coordinadas que permitan capturar o neutralizar a estos individuos, considerados pilares de la violencia y del flujo de drogas.
Iván Mordisco es el líder del grupo disidente Estado Mayor Conjunto (EMC), un desprendimiento de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
A su vez, Pedro Sánchez destacó que la integración de inteligencia entre Colombia y Estados Unidos será fundamental para futuras operaciones, aunque aclaró que la aplicación de la fuerza y las acciones sobre el terreno seguirán siendo ejecutadas por militares y policías colombianos, manteniendo la soberanía operativa de Colombia.
De acuerdo con el ministro, Trump mostró interés en profundizar la cooperación. En ese sentido, el presidente norteamericano no descartó ampliar el apoyo en equipamiento, incluyendo posibles helicópteros Black Hawk, con el objetivo de fortalecer las capacidades operativas colombianas.
Además, las autoridades estadounidenses reafirmaron su compromiso de respaldar acciones conjuntas de inteligencia, logística y contrainteligencia, así como el intercambio de datos para desmantelar redes de crimen transnacional.
Pese a las tensiones pasadas, la reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca marcó un cambio de rumbo en la relación bilateral en materia de seguridad, con una agenda enfocada en la lucha contra el narcotráfico y la criminalidad transnacional.
Argentina y Estados Unidos aumentan sus vínculos bilaterales en la política, en lo comercial y ahora también entre sus Fuerzas Armadas (FF. AA.) con lo que denominan como el ejercicio militar combinado más importante de los últimos 25 años. El “Ejercicio Atlantic Dagger” (o Daga Atlántica) será el primero de muchos intercambios que se desarrollarán entre los elementos de operaciones especiales de ambos países.
Las actividades, previstas para el mes de abril, se realizarán en suelo argentino, con la provincia de Córdoba como epicentro. Durante el ejercicio, se practicarán técnicas de alta infiltración con paracaídas, trabajo con helicópteros de noche con visión nocturna, tiro con diferentes armamentos y acciones para la aplicación de técnicas de combate cercano restringido.
Daga Atlántica: elel ejercicio militar que contará con lo más selecto de las Fuerzas Especiales de EE. UU.
Según fuentes oficiales, el entrenamiento permitirá al personal de las Fuerzas Armadas argentinas adiestrarse conjuntamente con las Fuerzas Especiales de Estados Unidos y adquirir una vasta experiencia con personal que estuvo en combate.
El ejercicio militar combinado se llevará a cabo en la provincia de Córdoba, Argentina.
En términos estratégicos, el acercamiento redefine el escenario geopolítico de la Argentina, a la vez que permite un entrenamiento realista, no solo gracias a la experiencia acumulada de las fuerzas militares del país norteamericano, sino también por el equipamiento que será puesto a disposición para el ejercicio.
Por parte de Estados Unidos, en el despliegue participarán el Comando de Operaciones Especiales Sur de Estados Unidos (SOCSOUTH); las Boinas Verdes del Ejército (o Green Berets); el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFSOC); y algunas unidades del Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas del Cuerpo de Marines (MARSOC).
A su vez, por el lado argentino, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOE) se encargará de la organización de todas las actividades. Mientras que, para la ejecución de los ejercicios, se contará con la participación de la Agrupación Fuerza de Operaciones Especiales (AFOE) del Ejército; el Comando de Fuerzas Navales Especiales (COFE) de la Armada; y el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la Fuerza Aérea.
En el ejercicio participarán las distintas ramas de las Fuerzas Armadas de ambos países.
Puntualmente, la AFOE aglutina a la Compañía de Comandos 601, 602, 603, la Compañía de Ingenieros Buzos de Ejército 601 y la Compañía de Fuerzas Especiales 601. Por su parte, el COFE participará con los dos grupos que lo conforman: la Agrupación de Buzos Tácticos (APBT) y la Agrupación de Comandos Anfibios (APCA).
Relaciones bilaterales: militares de Argentina también se formarán en suelo norteaméricano
Por otra parte, antes de “Daga Atlántica”, se llevarán a cabo varias semanas de instrucción y prácticas. En este sentido, se trabajarán diversas técnicas de alta infiltración con paracaídas de apertura manual; trabajo con helicópteros aplicando técnicas de FAST ROPE para insertarse en objetivos de noche y en zonas del terreno de difícil acceso; tiro con distintos armamentos y acciones en objetivos que requieran aplicación de técnicas de combate cercano restringido.
Una de las técnicas que se trabajarán es el FAST ROPE, un ejercicio en helicóptero para insentarse en terreno complicado.
Asimismo, si bien la etapa principal será en la provincia de Córdoba, también se prevé que parte del adiestramiento se desarrolle en Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires) y en Mazaruca (provincia de Entre Ríos).
En definitiva, se trata del primero de muchos ejercicios que se realizarán cada dos años entre Argentina y Estados Unidos; y que contemplan el intercambio de personal para que militares argentinos efectúen pasantías en suelo estadounidense, demostrando un acercamiento más profundo entre ambas naciones.
El Ejército Argentinodio un paso relevante en su proceso de modernización con la incorporación del vehículo blindado a rueda Stryker 8×8. En un escenario internacional marcado por los conflictos híbridos, drones de ataque e innovadoras tecnologías, este nuevo sistema de armas -probado en combate y ampliamente utilizado por el Ejército de los Estados Unidos- se integra a una visión estratégica que prioriza movilidad, protección y capacidad de maniobra en entornos operacionales cada vez más complejos.
“Lo único constante es el cambio”, escuchamos decir frecuentemente. Esta famosa frase, atribuida al filósofo griego Heráclito, resume la idea de que todo en el universo está en perpetuo flujo y transformación, donde nada permanece igual. Resulta entonces, una constante mutación en la cual reside la esencia de la vida, invitándonos a ser flexibles y adaptables para superar los desafíos, debiendo ser ampliamente permeables ante la resistencia lógica que brinda la comodidad de dominar lo conocido para, finalmente, transformar la realidad a nuestra conveniencia.
Pero, el cambio por sí mismo no es la solución a nada si no hay un plan que lo sustente, invitando a sumarnos a quienes, necesariamente, nos sentimos y estamos involucrados en su proceso. El cambio, sin importar su naturaleza, implica soñar con un escenario futuro posible, definir las acciones concretas para desarrollarlo y gestionar con firmeza el impulso hacia el objetivo deseado. En definitiva, significa evolucionar hacia algo nuevo, a pesar que en algunos casos, esto implique asumir decisiones radicales.
Los nuevos vehículos Stryker para el Ejército Argentino imponen un nuevo paradigma de trabajo en pos de robustecer a las FF. AA. (Foto: Fernando Calzada)
La operación “Resolución Absoluta”, emprendida por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, fue un claro ejemplo de evolución. Para el caso, un cambio en el concepto de operaciones militares a baja escala, entendiendo por éstas a las acciones de combate, limitadas en alcance y duración, ejecutadas por Fuerzas Especiales con un alto grado de tecnicismo, dentro de un ambiente operacional hostil, cuyos objetivos pueden variar entre incursiones, sabotajes, rescates de rehenes o aprehensión de personalidades importantes, empleando recursos especializados, para obtener resultados estratégicos, sin llegar a desatar una escalada mayor del conflicto.
En lo que respecta a las Fuerzas Armadas argentinas, particularmente al Ejército, a partir de principios del año 2024 -bajo la gestión del actual Ministro de Defensa- comenzó a implementarse un modelo de evolución a través de la incorporación de nuevas tecnologías, a las que puntualmente se las denominó “núcleos de modernidad”.
Los núcleos de modernidad del Ejército Argentino
El Ejército Argentino definió como núcleos de modernidad al conjunto de distintos sistemas de armas, equipos y otros materiales con tecnología avanzada que sirvieron como punto de partida para una nueva etapa de profesionalización dentro de su fuerza operativa.
Como resultado de distintos proyectos (algunos de ellos postergados durante un largo tiempo), estos novedosos sistemas de armas y equipos pasaron a incrementar y mejorar las funciones de combate, como la movilidad, maniobra, inteligencia, fuegos, sostenimiento, comando y control, protección e información.
En este sentido, se dio un paso firme hacia la modernización de la flota blindada a rueda con la incorporación del vehículo Stryker 8×8. Luego de años de análisis y debates, la elección de este sistema no solo refleja una necesidad operacional, sino también una visión estratégica en línea con los desafíos que impone la guerra moderna.
Se requirieron varios años de análisis y espera para poder avanzar en la incorporación de los Stryker para el Ejército Argentino (Foto: Fernando Calzada)
El Stryker 8×8 en el Ejército Argentino
Finalmente, luego de 10 años, el impulso del proyecto para incorporar vehículos blindados a rueda dio sus frutos. Su adquisición responde a un proceso que combinó una evaluación geopolítica, técnica y de necesidades propias del teatro operacional argentino. La llegada del segundo lote de esta línea de vehículos al puerto de Buenos Aires, el pasado 3 de febrero, viene a reafirmar el compromiso del gobierno por la Defensa Nacional.
Si bien hubo distintas opiniones acerca de cuál sistema de armas sería más conveniente en relación a la variada geografía que posee nuestro territorio, se priorizó uno que presentaba un factor multiplicador del poder de combate, dado por su “probanza en combate”. De allí que el mejor vehículo (el elegido), haya sido el Stryker 8×8.
Para quienes siguen las circunstancias que envuelven a los conflictos armados y los aconteceres dentro del campo de combate, la pregunta que subyace es si este vehículo puede sobrevivir en la era de los drones y otros vehículos no tripulados (VNT). La respuesta se encuentra explícita en el mismísimo escenario de guerra: el campo de combate moderno (así como también lo fue todo escenario bélico en el pasado) requiere de todo tipo de medios y sistemas de armas. Resulta un análisis demasiado lineal pensar que los drones serán los únicos sistemas de armas que dominarán el campo de combate (aunque somos conscientes de la efectividad que demuestran en los conflictos actuales).
El teniente general Carlos Alberto Presti -actual ministro de Defensa- en la ceremonia de incorporación y presentación de los nuevos blindados 8×8 (Foto: Fernando Calzada)
De todas formas y, a lo largo del tiempo, las distintas guerras demostraron la preeminencia de algunos sistemas de armas por sobre otros. En algún sentido, el campo de combate siempre fue, es y será un escenario de experimentación de acción y reacción, donde por cada sistema de armas que se oponga, habrá otro que rápidamente encontrará la vulnerabilidad del anterior. Resulta válido mencionar, como ejemplo, la recuperación de ciudadanos israelíes -por parte del Ejército- que habían sido retenidos por la fuerza.
En aquella oportunidad, se emplearon tanques para ingresar a la localidad de Gazatí, a sabiendas del gran riesgo que implicaba emplear un vehículo blindado dentro de un terreno compartimentado, como era el caso de una localidad, a pesar de la amenaza que representaban los drones de ataque. Sin embargo, ahí estuvieron los blindados cumpliendo con la tarea.
El Stryker, una plataforma versátil, modular y eficiente
El Stryke demostró su eficacia en escenarios complejos como Irak y Afganistán, poniéndose a prueba tanto en acciones de combate urbano como en misiones de patrullaje, control de rutas y evacuaciones bajo fuego. Su diseño modular permitió su rápida adaptación a distintos roles, como el transporte de tropas, vehículo sanitario, centro de comando móvil y plataforma de fuego con cañones de 30 mm porta mortero o misiles guiados.
Los distintos escenarios que imponen los conflictos contemporáneos, ponen de relieve a la tecnología como factor decisivo en el campo de combate moderno. Misiles de largo alcance, drones de ataque, así como otros sistemas de armas de alta precisión, desafían a los blindados en la primera línea. Sin embargo y, a pesar de ello, éstos vehículos continúan cumpliendo un rol preponderante en todos los escenarios de conflicto contemporáneos, donde la rapidez y velocidad de despliegue, choque y maniobra, aún son un factor desequilibrante.
Dentro de esta categoría, el Stryker se consolidó como uno de los sistemas de armas más exitosos entre los de su misma clase. Su desempeño, comprobado en múltiples teatros de operaciones, su adaptabilidad a diferentes sistemas de tiro sobre su batea y su movilidad táctica, lo convierten en una solución ideal para las Fuerzas Armadas que buscan una ventaja táctica.
El concepto central del vehículo radica en su modularidad. A partir del diseño de su chasis, se desarrollaron más de diez variantes especializadas, facilitando el mantenimiento y favoreciendo la cadena logística. Esta versatilidad de adaptación a distintos sistemas de armas sobre su plataforma, es lo que permite integrarse con facilidad a las necesidades de una brigada blindada, junto con otros vehículos de la misma familia (o similares), garantizando y complementando su interoperabilidad a futuro, en particular con la nueva línea del Tanque Argentino Mediano en su versión 2C-A2.
Una decena de motivos para adquirir el Stryker 8×8
Probado en combate (participó de operaciones en Irak, Afganistán y Siria), demostrando fiabilidad, tanto en escenarios urbanos como en zonas rurales.
Alta protección balística y contra minas. Diseñado para resistir el impacto de proyectiles de alto calibre, explosivos improvisados (IED) y emboscadas, salvaguardando la vida de la tripulación.
Movilidad estratégica y velocidad táctica a través de su tracción 8×8, su capacidad de superar los 100 km/h, ser todo terreno y la posibilidad de ser transportado enaviones C-130.
Plataforma modular y adaptable, con más de diez variantes sobre el mismo chasis.
Letalidad escalable, con posibilidad para montar estaciones con armas remotas en diversas variantes tales como ametralladoras, lanzagranadas y misiles guiados, entre otras prestaciones.
Facilidad para el mantenimiento, mediante un sistema estandarizado de mano de obra que reducie los costos logísticos excesivos en comparación con otros sistemas que cuentan con mayores años en servicio.
Fácil integración con sistemas de comando y control, compatible con el concepto de operaciones multidominio.
Interoperable mediante el empleo de distintos modos de comunicación, incluyendo sensores avanzados y enlace con datos tácticos, aspectos que facilitan y mejoran la conciencia situacional del combatiente.
Apto y adaptable para un rápido despliegue utilizando todos los medios y modos de transporte, sean terrestres, por modo automotor o ferroviario, embarcado en buque o aeronave de carga.
Oportunidad de transferencia tecnológica, con posibilidad de acuerdos de coproducción o ensamblaje local, fortaleciendo laindustria de la Defensa Nacional.
Versátil, con capacidad para cumplir tareas en misiones de combate o de protección civil.
En conclusión, una herramienta que responde al objetivo del Ejército Argentino en avanzar con un enfoque de modernidad, con fuerzas móviles, flexibles y con capacidad para ejecutar operaciones militares en entornos de alta complejidad.
Su experiencia acumulada en combate y su adaptabilidad a diferentes escenarios, hacen de este vehículo un sistema apto para integrarse, junto a otros, al concepto de guerra multidominio. En este sentido, su incorporación al Ejército Argentino no solo implicará un salto de calidad en cuanto a su capacidad operacional, sino que también será una señal clara de modernización, proyección y preparación ante los desafíos, riesgos y amenazas que presenta el Siglo XXI en materia de Defensa.
La elección despertó la polémica y abrió lugar a diferentes especulaciones: ¿la carrera de estos efectivos militares es compatible con la función pública? Hace pocos días, el decreto 58/2026 zanjó todas las dudas.
Generales y coroneles lo siguieron a Presti tras dejar la cúpula del Ejército para asumir frente a Defensa (Foto: Ministerio de Defensa).
El detrás de escena de la asunción del teniente general Presti como ministro de Defensa
En 2025, el 8 de diciembre cayó lunes y, como se conmemora el Día de la Virgen, en Argentina fue feriado. Esa tarde de fin de semana largo, entre sobremesas extendidas y actividad política en pausa, se vio interrumpida por una noticia que, tiempo atrás, era inimaginable: un militar de carrera se tranformaría, por primera vez en décadas, en el nuevo ministro de Defensa.
Todo transcurrió rápidamente: cuando el ministro castrense saliente del gobierno de Javier Milei, Luis Petri, fue electo como diputado nacional por la provincia de Mendoza, su salida dejó un cargo vacante. Durante esos días varios nombres fueron los que sonaron pero nadie, ni siquiera en voz baja, mencionó a un militar en actividad para ocuparlo.
Además, en agenda (y con bastante expectativa), los efectivos de las Fuerzas Armadas aguardaban algunos hitos prometedores: la llegada de los aviones F-16 y de los vehículos blindados Stryker. Aunque, mientras eso ocurría, el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) atravesaba una de sus peores crisis.
Katzenell y Madero junto a los efectivos militares de Defensa durante una reunión con Manuel Adorni (Foto: Ministerio de Defensa)
Fue entonces cuando, fiel a su estilo, en diciembre de 2025 el presidente Javier Milei tomó una decisión tan disruptiva como sorpresiva que, además, fue coherente con una promesa que marcó su gestión: volver a poner en valor a las Fuerzas Armadas. Y, ¿qué mejor que un ministro de Defensa militar para reivindicar aquellas palabras?.
Presti, el soldado que llegó a ministro
La asunción del teniente general Carlos Alberto Presti como ministro de Defensa tiene una particularidad, se realizó el 12 de diciembre a las 12 (aunque, entró en vigencia a partir del día 10) de 2025. El detalle puede ser simple azar: en la quiniela, el 12 es el soldado.
Como sea, ese 12 del 12 a las 12 Presti se colocó su uniforme y se acercó al Salón Blanco de Balcarce 50, donde ya se encontraba el presidente Javier Milei. Allí, la alta autoridad castrensejuró lealtad, patriotismo y fiel cumplimiento a la Constitución. La rúbrica del acta dio por concluido el acto que, llamativamente, terminó a las 12 y 12 horas.
Ese mismo uniforme marcaría, desde el primer día, la decisión de no pedir el retiro de la Fuerza. No sólo eso, sino también visualizarla, pues esa misma vestimenta utiliza en los distintos actos de gobierno y entrevistas periodísticas. Un estilo que, de alguna manera, le da forma a la histórica decisión del presidente Milei.
Soldado de élite: la trayectoria del nuevo Ministro
¿Qué hay que saber del nuevo Ministro? Presti cumplió más de cuatro décadas al servicio del Ejército Argentino. Egresó del Colegio Militar el 17 de diciembre de 1987, meses después del levantamiento carapintada de Semana Santa.
El detalle: mientras fue cadete en El Palomar, Presti eligió ser del Arma de Infantería. Es decir, miembro de las tropas que combaten en la primera línea y entran en contacto directo con el enemigo. A propósito, quien lo acompañó en esos tiempos fue el actual jefe del Ejército, el general de división Zarich, pues ambos oficiales son compañeros de promoción del Colegio Militar de la Nación. Posiblemente, allí se gestó la camaradería que los une y que terminó de consolidarse durante sus años de carrera.
Martella, de traje. Puebla, de uniforme. Presti sumó a militares retirados pero, también, en actividad (Fotos: Ministerio de Defensa).
Además, en aquellos años, el joven oficial Presti decidió subir la apuesta y convertirse en un combatiente de élite: pidió hacer el curso de comandos, desafió el duro entrenamiento y logró convertise en un miembro de las reconocidas tropas de operaciones especiales de la Fuerza. Más tarde, siguió perfeccionándose: obtuvo la aptitud especial de paracaidista militar, se convirtió en instructor de comandos y de andinismo, en cazador de montaña y, además, obtuvo la aptitud especial de asalto aéreo.
Por supuesto, tuvo destinos que lo marcaron como soldado: estuvo en una unidad de Montaña, en la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral”, en el Colegio Militar (como subdirector y director), en los regimientos de Asalto Aéreo 601 y de Infantería 1 “Patricios”, y, antes de ser jefe de la Fuerza, fue comandante de la IV Brigada Aerotransportada. También participó en misiones de paz en el marco de la ONU, como en Haití (MINUSTAH), y fue agregado de Defensa en Guatemala.
¿Quiénes lo acompañaron en esa exitosa carrera? Su esposa y sus dos hijos. A ellos les dio las gracias -al dejar su cargo en el Ejército- “por el acompañamiento silencioso, comprensión y apoyo constante”.
El teniente general Presti tuvo una destacada carrera en el Ejército y, desde diciembre pasado, es el ministro de Defensa argentino.
Militares en el Ministerio de Defensa
El día que asumió, el teniente general Carlos Alberto Presti eligió rodearse de figuras de confianza. Algunos de ellos quedaron de la gestión anterior, como Guillermo Patricio Madero (ahora, jefe de Gabinete de Asesores) y Mario Katzenell (secretario de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa). Otros, provenienen de las Fuerzas Armadas y fueron elegidos personalmente por el oficial.
Estos, al ser militares en actividad, también fueron alcanzados por el decreto que modificó la Ley del Personal Militar. Tal es el caso del general de brigada Carlos Horacio Martín (subsecretario de Planeamiento Operativo y Servicio Logístico de la Defensa), y del coronel Ariel Andrés Mira Peña (subsecretario de Gestión Administrativa), oficiales del arma de comunicaciones y de la especialidad de Intendencia del Ejército Argentino, respectivamente.
Otra figura fuerte, y con amplia experiencia en la Fuerza, es el general de división Jorge Alberto Puebla, elegido por Presti como secretario de Estrategia y Asuntos Militares. Puebla, del Arma de Ingenieros del Ejército, viene de ser Director de Educación de la Fuerza y, previamente, ocupó cargos de relevancia en la cúpula castrense.
Y, si bien ya pasaron a situación de retiro, el actual ministro tomó la decisión de incorporar a otros dos oficiales. Por un lado, al brigadier (y Veterano de Guerra de Malvinas) Vicente Luis Autiero (subsecretario de Planeamiento Estratégico y Política Militar), quien viene de la Fuerza Aérea Argentina y que, durante el conflicto en el Atlántico Sur, voló el sistema A4-B. Por otro, al teniente coronel Daniel Enrique Martella como secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa. Sobre el último, un dato: es hermano de un héroe de Malvinas, el teniente primero (postmortem) Luis Carlos Martella.
Con el nuevo decreto, los militares en actividad pueden ocupar funciones en el Ministerio de Defensa.
Un dato: en la cúpula de las Fuerzas Armadas, quedaron, como jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el vicealmirante Marcelo Dalle Nogare; como titular del Ejército, el general de división Santiago Oscar Zarich; en la Armada, el vicealmirante Juan Carlos Romay; y, en la Fuerza Aérea, el brigadier mayor Gustavo Javier Valverde.
El futuro de la carrera militar del teniente general Presti
En diciembre, tras la asunción del ministro Presti, una de las grandes dudas era qué pasaría con las carreras de los militares que pasaron a formar parte de la cartera de Defensa.
Por entonces, Presti podía continuar en actividad y, con la llegada del mes de febrero -y de acuerdo con la ley del Personal Militar- debía pasar a disponibilidad. Luego, en el mes de junio de este año, pasaría a situación pasiva.
Sin embargo, eso cambió con el decreto 58/2026, publicado en el Boletín Oficial del 29 de enero pasado, ya que esta última normativa modificó la legislación y permitió que los efectivos de las Fuerzas Armadas puedan desempeñar funciones públicas sin la necesidad de pasar a disponibilidad.
¿Los motivos? Están claros en el documento: “resulta incongruente que el personal militar vea afectadas sus expectativas de desarrollo de la carrera profesional militar cuando es designado por el Poder Ejecutivo Nacional en cargos dentro del Ministerio de Defensa”.
Cabe aclarar que, en los últimos meses, IOSFA (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas) atravesó una de sus peores crisis en años. Por eso, desde hace algún tiempo, las autoridades castrenses vienen pensando un plan de salida para sobrellevar la emergencia que afecta a la familia militar.
IOSFA, los detalles de una obra social que dejó de existir
El Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas era -hasta el decreto- la organización que nucleaba a las coberturas médico-asistenciales y sociales del personal de las Fuerzas Armadas y de algunas de Seguridad, como Prefectura Naval y Gendarmería.
Sin embargo, ante el agravado contexto de desequilibrio financiero -que, según el decreto, estaría vinculado al sostenido incremento de las prestaciones médico asistenciales y de los medicamentos así como también de la heterogeneidad del padrón de afiliados y la dispersión territorial de éstos- se planteó la necesidad de establecer entidades diferenciadas para garantizar la cobertura de salud de las Fuerzas Armadas y de las de Seguridad.
A partir de ahora, los efectivos de las Fuerzas Armadas contarán con una nueva obra social, OSFA (Foto: Fernando Calzada)
El documento es contundente (e histórico): ante el panorama planteado, “corresponde disponer la disolución y liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas“.
Un dato: por la cantidad de afiliados -entre FF. AA. y FF. SS. – IOSFA era una de las obras sociales más grandes de todo el país.
La transición: de IOSFA a OSFA
El proceso de disolución -y posterior liquidación- de IOSFA estará a cargo de un administrador designado por el Ministerio de Defensa. Esa persona será la responsable de efectivizar la transferencia de los activos y del personal hacia OSFA.
Además, el administrador contará con el asesoramiento no vinculante de una Comisión Especial Ad-Hoc, compuesta por representantes de la cartera de Defensa y de los ministerios de Seguridad, Salud y Economía. LaSindicatura General de la Nación también designará un síndico para controlar y auditar la transición.
Un detalle: el decreto fija un período que no podrá ser superior a 365 días para efectivizar la transición. Asimismo, el Ministerio de Defensa tendrá 60 días corridos y el de Seguridad 180 para notificar la transferencia definitiva de los afiliados de las Fuerzas Armadas y de las de Seguridad a las nuevas entidades. Las fechas son importantes porque, desde entonces, los aportes de los efectivos de Prefectura y de Gendarmería serán derivados a la OSFFESEG.
En la previa a la creación de OSFA, el ministro de Defensa, teniente general Presti, se reunió con Manuel Adorni.
Por otro lado, el artículo 14 del decreto establece que será el Poder Ejecutivo el que aprobará la estructura orgánica funcional y el régimen administrativo, patrimonial, contable, de control, de recursos humanos y de compras y contrataciones de la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad y de la nueva OSFA.
¿Quiénes pueden afiliarse a OSFA y qué es OSFFESEG?
Con la creación de la Obra Social de las Fuerzas Armadas, la conducción de esta nueva entidad recaerá en un directorio integrado por representantes de cada Fuerza y, además, tendrá una presidencia rotativa.
Por otro lado, el decreto establece que OSFA deberá desarrollar su accionar dentro de todo el territorio argentino y que lo hará bajo la fiscalización y el control del Ministerio de Defensa, organismo que será la autoridad de aplicación.
La transición priorizará la cobertura de salud de los efectivos militares (Foto: Fernando Calzada)
Por otro lado, los efectivos de Prefectura y Gendarmería pasarán a ser afiliados de la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad. Esta nueva entidad funcionará en el ámbito del Ministerio de Seguridad y también contará con un directorio (integrado por cinco miembros).
El futuro de los trabajadores de IOSFA
De acuerdo con el decreto 88/2026, la disolución de IOSFA debe traer aparejada la transferencia de la totalidad de sus activos y del personal a los nuevos entes autárquicos prestacionales.
De hecho, el documento establece la necesidad de fijar un período de transición hasta la disolución definitiva de IOSFA para asegurar, de esa manera, una separación ordenada y progresiva de estructuras, presupuestos, patrimonios, bienes, recursos humanos y obligaciones entre las nuevas OSFA y OSFFESEG. Pero, sobre todo, para garantizar la continuidad de las prestaciones de salud.
Así funcionará OSFA, la nueva obra social de las Fuerzas Armadas
El decreto 88/2026 está acompañado por un anexo que lleva la firma del ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti. En él, se establece que los recursos de la obra social se componen de los aportes de los afiliados, las contribuciones patronales, los ingresos producidos por la venta y renta de activos de OSFA, los recursos fijados por la Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para su funcionamiento y aquellos provenientes de prestaciones u otros servicios y los legados y donaciones recibidas.
Por supuesto, al ser efectivos de la Fuerza Aérea, los pilotos de F-16 también serán afiliados de OSFA.
Asimismo, se establece que OSFA destinará, como mínimo, el 80% de la totalidad de los recursos a la prestación de servicios de salud. Y, como máximo, un 8% a gastos administrativos y de funcionamiento.
Sobre el directorio de la obra social, estará conformado por cinco miembros titulares y un suplente. Ellos (dos miembros del Ejército, uno de la Armada, otro de la Fuerza Aérea y, finalmente, un representante del personal civil de las FF. AA.) y serán designados y removidos por el Ministerio de Defensa.
Estados Unidos y Rusia se embarcan en una nueva etapa nuclear tras la expiración del acuerdo New START, el último de su clase firmado en 2010 y prorrogado en 2021. Sin este marco, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es el único control que queda para desalentar una carrera armamentista que no tendría regulaciones ni controles.
Para comprender la profundidad de este escenario sin precedentes en el siglo XXI, DEF contactó a Irma Argüello, estratega global y presidente de la Fundación No-proliferación para la Seguridad Global, más conocida como NPSGLOBAL.
Acuerdo New START, ¿por qué preocupa su vencimiento?
-¿En qué consistió el acuerdo New START y qué implicancias tuvo para las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Rusia?
-El tratado New START (Strategic Arms Reduction Treaty) es el último gran instrumento bilateral de control de armas nucleares estratégicas entre Estados Unidos y Rusia.
Fue firmado en 2010 y entró en vigor el 5 de febrero de 2011, con una duración inicial de diez años. Estableció límites verificables a las ojivas nucleares estratégicas desplegadas, a los vectores (misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos estratégicos, lo que llamamos la tríada nuclear) y creó un régimen sólido de inspecciones in situ, intercambio de datos y notificaciones.
En febrero de 2021, a pocos días de asumir, Joe Biden acordó con Putin prorrogar el tratado por cinco años más, hasta febrero de 2026, utilizando la cláusula de extensión prevista en el propio acuerdo y sin necesidad de renegociar su contenido.
Irma Argüello, estratega global y presidente de la Fundación NPSGLOBAL, brindó su mirada sobre el escenario global tras el vencimiento del acuerdo New START.
Esa prórroga tuvo un significado político fuerte: reafirmó que, aun en un contexto de rivalidad creciente, ambas potencias reconocían que el control de armas estratégicas seguía siendo un interés común.
Más allá de sus aspectos técnicos, New START funcionó durante más de una década como pilar de previsibilidad estratégica. No eliminó la competencia entre Estados Unidos y Rusia, pero ayudó a moderar la carrera armamentista y a mantenerla dentro de márgenes más estables, reduciendo la incertidumbre y el riesgo de errores de cálculo.
En términos bilaterales, fue uno de los pocos canales donde persistió una lógica de cooperación pragmática, incluso cuando el vínculo político general se iba deteriorando.
-¿A qué factores se adjudica el vencimiento del acuerdo tras la ausencia de negociaciones para su prórroga?
-El vencimiento de New START es el resultado de un proceso de erosión gradual del régimen de control de armas nucleares, impulsado por varios factores convergentes: el deterioro estructural de la relación entre Estados Unidos y Rusia, profundizado drásticamente a partir de la guerra en Ucrania, cambios en el entorno tecnológico que complican cualquier actualización del acuerdo, y la presencia de actores como China que están incrementando drásticamente sus arsenales.
Un elemento central es que el régimen de inspecciones mutuas está suspendido desde agosto de 2022, a instancia de Rusia. Si bien algunas actividades ya habían sido afectadas previamente por restricciones logísticas durante la pandemia, posteriormente Moscú anunció la suspensión de las inspecciones en el contexto de las tensiones con Occidente. Esto vació de contenido práctico un pilar fundamental del tratado: la verificación mutua.
Barack Obama y Dmitri Medvédev fueron los últimos presidentes de Estados Unidos y Rusia en firmar un acuerdo nuclear.
Lo más problemático no es solo que las inspecciones estén suspendidas, sino que no existe hoy ningún mecanismo alternativo que las reemplace. Es decir, se perdió el principal instrumento de verificación sin haber construido nada nuevo en su lugar.
En síntesis, New START no colapsa por una sola decisión puntual, sino porque se fue quedando sin las condiciones políticas mínimas que lo hacían viable. Su vencimiento refleja una ruptura política más profunda.
La importancia del New START para Estados Unidos y Rusia
-¿Qué importancia tenía New START para el control de los arsenales nucleares de ambas potencias?
-El New START era central porque establecía topes numéricos claros, verificables y simétricos para las fuerzas nucleares estratégicas de Estados Unidos y Rusia.
En concreto, el tratado fijaba tres topes principales:
Un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada país, entendemos por despegadas que pueden ser disparadas en cuestión de minutos y no requieren pasos previos de armado.
Un máximo de 700 sistemas estratégicos desplegados, incluyendo misiles balísticos intercontinentales (ICBM), misiles lanzados desde submarinos (SLBM) y bombarderos estratégicos.
Un tope de 800 sistemas estratégicos en total, contando desplegados y no desplegados.
Estos límites no sólo contenían el tamaño de los arsenales, sino que además estaban acompañados por un régimen detallado de verificación: inspecciones in situ, intercambio regular de datos y notificaciones, que permitían saber con bastante precisión qué tenía cada parte. En otras palabras, proponía un método de transparencia y, por ende, de reducción del riesgo nuclear.
Tras la suspensión de las inspecciones y el deterioro del funcionamiento práctico del tratado, esos topes siguen existiendo formalmente, pero ya no cuentan con un sistema efectivo de verificación.
Sin el acuerdo New START, Estados Unidos y Rusia dejarán de tener un acuerdo bilateral que regule los arsenales nucleares.
En la práctica, esto implica que los límites ya han sido superados de facto, en el sentido de que no existe hoy una manera independiente y confiable de confirmar el cumplimiento. Ambos países están modernizando sus fuerzas estratégicas y planificando escenarios que no asumen ya una estricta sujeción a los parámetros de New START. El mayor problema es que se pierde el ancla de previsibilidad. Y en el mundo nuclear, la imprevisibilidad es, en sí misma, un factor de riesgo estratégico.
El nuevo escenario nuclear global, ¿qué rol tiene China?
-¿Qué puede pasar tras el vencimiento del acuerdo?
-Ahora entramos en una situación inédita desde los años setenta: las dos mayores potencias nucleares quedan sin ningún tratado bilateral que limite sus arsenales estratégicos. El Tratado de No Proliferación Nuclear sigue siendo una piedra angular del orden nuclear global, pero no reemplaza a New START. El TNP establece obligaciones generales de desarme, pero no fija topes numéricos, ni mecanismos detallados de verificación ni transparencia entre las grandes potencias.
Además, las obligaciones de desarme del Artículo VI alcanzan formalmente a los cinco Estados reconocidos como poseedores de armas nucleares por el propio tratado, es decir, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido dejan afuera a India, Pakistán, Israel (aunque nunca ha declarado sus armas nucleares) y Corea del Norte. Estos cuatro Estados no están cubiertos por ninguna obligación, al no ser parte del TNP.
-¿Es suficiente el marco del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP)?
-En este sentido cabe destacar algo clave: las reducciones cuantitativas reales de los arsenales nucleares no se produjeron como resultado directo del TNP, sino a partir de acuerdos específicos entre los Estados poseedores, como los distintos tratados entre Estados Unidos y Rusia y finalmente New START que ya venció.
Por lo tanto, sin instrumentos de este tipo, el TNP queda como un marco normativo general e indispensable, pero insuficiente para gestionar el tamaño y la evolución de los arsenales existentes y, menos aún, el desarme nuclear irreversible y verificable.
Para Irma Argüello, uno de los principales motivos para la caída del último acuerdo nuclear entre Estados Unidos y Rusia fue el deterioro de la relación entre las potencias y el aumento de la desconfianza mutua.
Además, el contexto estructural es hoy muy distinto al de la Guerra Fría. El mundo dejó de ser bipolar. Aunque Estados Unidos y Rusia siguen siendo actores centrales, el escenario estratégico es crecientemente multipolar.
-¿Cómo queda el escenario global?
-En ese marco, China adquiere un rol decisivo. La Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos, publicada en enero de 2026, identifica a China como la principal amenaza estratégica y el principal desafío de largo plazo para la seguridad estadounidense, por encima de cualquier otro competidor.
Esto tiene implicancias directas para el control de armas: los marcos heredados del siglo XX, diseñados para una lógica esencialmente bilateral, ya no reflejan la distribución real del poder nuclear.
Todo esto exige una adaptación sustancial del tablero estratégico, a lo que se suma un factor adicional: la influencia creciente de la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes en los sistemas de comando, control, alerta temprana y toma de decisiones. Estas tecnologías pueden mejorar capacidades, pero también introducen nuevas vulnerabilidades y riesgos de escalada accidental.
En un escenario de disputa entre Washington y Moscú, China emerge como un acto de relevancia en la carrera armamentista global.
En un escenario ideal, lo positivo sería negociar al menos una extensión temporal de New START, que permitiera ganar tiempo para pensar modelos alternativos más realistas. Sin embargo, hoy eso luce dudoso.
De hecho el Kremlin ya manifestó su disposición a mantener de manera voluntaria, por un año, los límites numéricos de New START, como medida transitoria, pero esta propuesta no fue respondida aún por Washington. Esto confirma que, aun para arreglos mínimos de contención, el piso político requerido trae dudas.
La tendencia dominante del sistema internacional es clara: se desplaza cada vez más hacia la proyección de poder de las grandes potencias, y cada vez menos hacia regímenes de reglas aceptadas y respetadas por todos.Mi conclusión es que el vacío que deja New START no puede ser cubierto únicamente por el TNP. Si no se logra, más temprano que tarde, algún nuevo marco específico —bilateral, trilateral o incluso multilateral—, el riesgo es ingresar en una etapa de competencia nuclear con menos límites, menos transparencia y mayor inestabilidad.
Los gobiernos de Estados Unidosy Argentina firmaron el primer acuerdo marco que regulará las relaciones comerciales. El documento había sido presentado en noviembre de 2025 y la Casa Blanca había destacado avances importantes en aranceles, productos agrícolas y minerales críticos, además de una serie de condiciones que implican un impacto directo en Latinoamérica y el mundo.
La delegación encabezada por el canciller Pablo Quirnoanunció la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos, y agradeció la gestión de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, liderada por Jamieson Greer. Si bien el acuerdo ya fue firmado, aún debe ser enviado al Congreso de la Nación para su correspondiente tratamiento.
Qué contiene el acuerdo marco entre EE.UU. y Argentina
El 13 noviembre, la Casa Blanca había publicado la declaración conjunta sobre el marco para un acuerdo entre Estados Unidos y Argentina. El mismo oficializa las tratativas llevadas a cabo en los últimos meses para fortalecer la cooperación bilateral en comercio e inversiones, al mismo tiempo que “busca impulsar el crecimiento a largo plazo, ampliar las oportunidades y crear un entorno transparente y basado en normas para el comercio y la innovación”.
“El resultado refleja la ambición y los valores compartidos por ambos países, y se basa en las medidas que Argentina ya ha adoptado para modernizar su régimen de comercio e inversión y fomentar condiciones recíprocas”, expresó la Casa Blanca.
En la previa del principio de acuerdo comercial entre EE. UU. y Argentina, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había acercado un swap de 20.000 millones de dólares y la intervención en el mercado cambiario argentino.
Según el texto conjunto, los elementos clave del acuerdo entre EE. UU. y Argentina incluirán:
Aranceles: Los países abrirán sus mercados recíprocos para productos clave. Argentina otorgará acceso preferencial a los mercados estadounidenses para las exportaciones de bienes, incluidos ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnología de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agrícolas. Estados Unidos eliminará los aranceles recíprocos sobre ciertos recursos naturales no disponibles y artículos no patentados para uso farmacéutico. Asimismo, los países se han comprometido a mejorar las condiciones de acceso bilateral y recíproco a los mercados de carne de res.
Eliminación de barreras no arancelarias: Argentina se ha comprometido a no exigir formalidades consulares para las exportaciones estadounidenses a Buenos Aires. En ese sentido, eliminará gradualmente el impuesto estadístico a los productos estadounidenses.
Normas y evaluación de la conformidad: Argentina permitirá el ingreso de productos estadounidenses que cumplan con las normas estadounidenses o internacionales aplicables, las regulaciones técnicas estadounidenses o los procedimientos de evaluación de la conformidad estadounidenses o internacionales, sin requisitos adicionales de evaluación de la conformidad, y continuará eliminando las barreras no arancelarias que afectan el comercio en áreas prioritarias. Argentina aceptará la importación de vehículos fabricados en Estados Unidos que cumplan con las Normas Federales de Seguridad de Vehículos Automotores y las normas de emisiones estadounidenses, y aceptará los certificados de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y las autorizaciones previas de comercialización para dispositivos médicos y productos farmacéuticos.
Acceso a los mercados agrícolas: Argentina se ha comprometido a permitir el acceso al mercado de las aves de corral estadounidenses en el plazo de un año y ha acordado no restringir el acceso al mercado de los productos que utilizan ciertas denominaciones para quesos y carnes. Argentina simplificará los procesos de registro de productos para la carne de res, los productos cárnicos, las vísceras y los productos porcinos estadounidenses, y no exigirá el registro de instalaciones para las importaciones de productos lácteos estadounidenses.
Argentina entra al selecto grupo de aliados comerciales de Estados Unidos
Por otro lado, el marco del acuerdo entre EE.UU. y Argentina deja abierta la posibilidad para avanzar en mejores condiciones en el intercambio comercial. Otro punto clave es el compromiso mutuo de cooperación para combatir las políticas y prácticas no mercantiles de otros países.
Además, ambos países también asumieron la responsabilidad de identificar instrumentos para armonizar sus enfoques en materia de control de exportaciones, comercio digital, seguridad de las inversiones, evasión arancelaria y otros temas importantes.
La llegada de Pablo Quirno a la Cancillería tuvo su primer efecto en la política internacional de Argentina.
Con el acuerdo comercial cerca de convertirse en una realidad, Argentina se involucra de forma directa con Estados Unidos y sella de esta forma una alianza que cultivaba desde la llegada de Javier Milei al poder.
En la segunda presidencia de Donald Trump, el país sudamericano parece tener otro tipo de protagonismo respecto al primer mandato del republicano, con mayores condiciones, alianzas estratégicas, y compromiso de proyección y alineación internacional.
A su vez, en una etapa de replanteo del rol comercial de EE. UU. en el mundo y la guerra comercial con China, Buenos Aires se suma a los acuerdos firmados por Washington con países como Japón, Corea del Sur, Qatar, Arabia Saudita, y bloques político-comerciales como la Unión Europea.
La relación entre la realeza y las Fuerzas Armadas es todavía una constante en varias monarquías de Europa. En los últimos años, distintos miembros de la nobleza participaron activamente en formaciones militares, servicios obligatorios o actividades institucionales vinculadas a la defensa de sus respectivos países.
En este contexto, la reciente incorporación de la reina Máxima a las actividades del Ejército de Países Bajos se suma a una serie de casos protagonizados por herederos al trono y jóvenes miembros de la realeza europea, quienes mantienen vigente el vínculo histórico entre la Corona y el Ejército.
Realeza europea: quienes integraron recientemente las fuerzas militares
Uno de los casos más relevantes de hoy en día es el de la princesa Leonor de España, quien se encamina como la heredera al trono. Desde 2023, la futura reina realiza una formación militar completa en todas las áreas del Ejército como parte de su formación institucional para asumir en un futuro la jefatura del Estado y, por ende, de las Fuerzas Armadas españolas.
La princesa Amalia, hija de Máxima, durante su participación en las Fuerzas Armadas de Países Bajos.
En una situación similar está la princesa Ingrid Alexandra de Noruega, quien se encuentra segunda en la línea de sucesión. Recientemente, completó su servicio militar obligatorio tras más de un año de instrucción en una unidad operativa del norte del país. Su formación se dio bajo el régimen regular de conscripción, compartiendo entrenamiento y condiciones con el resto de los soldados.
Otro caso actual es el del príncipe Christian de Dinamarca, heredero al trono, quien inició su servicio militar en los últimos años. Su instrucción se inscribe dentro de una tradición que la monarquía mantiene desde hace generaciones y que apunta a la formación en disciplina y liderazgo. Además, al concluir su formación como teniente, en junio de 2026, se incorporará como comandante de pelotón en la Guardia Real.
En el caso de Países Bajos, la princesa Amalia, hija de la reina Máxima y heredera al trono, participa de programas de formación vinculados a defensa y seguridad nacional. Si bien no cumple un rol operativo, su preparación incluye contacto directo con las Fuerzas Armadas como parte de su formación institucional como futura jefa de Estado.
La princesa Leonor, heredera del trono español, durante su servicio militar.
A su vez, en Bélgica, la princesa Isabel, también heredera al trono, recibió formación militar básica y entrenamiento en liderazgo dentro de estructuras de defensa, en línea con el rol constitucional que deberá ejercer en el futuro como jefa de las Fuerzas Armadas del país.
La realeza y el Ejército: una tradición histórica que se mantiene en la actualidad
La participación de miembros de la realeza en instancias militares responde, ante todo, a una razón constitucional. En la mayoría de las monarquías europeas, el rey o la reina es formalmente el jefe supremo de las Fuerzas Armadas, una función que se consolidó a partir del siglo XIX con la formación del Estado moderno y la profesionalización de los ejércitos nacionales.
En ese esquema, la formación militar cumple un rol institucional. No apunta al mando operativo ni a la participación en combate, sino a que el jefe de Estado y los herederos al trono conozcan de primera mano la estructura, el funcionamiento y los valores dentro de las Fuerzas Armadas, una de las instituciones centrales del Estado.
A esto se suma un factor de legitimidad y representación. La presencia de la realeza en el Ejército busca reforzar el vínculo simbólico entre la nobleza y las Fuerzas Armadas. En concreto, quieren proyectar una imagen de compromiso con la defensa nacional, demostrando cierta cercanía con quienes integran esas estructuras.
La polémica sobre Grok y la red social X en Europa estalló en los primeros meses de 2026 cuando se descubrió que la inteligencia artificial (IA) integrada en la plataforma de Elon Musk, estaba generando masivamente contenidos sexualizados y deepfakes sin consentimiento, incluidos imágenes de menores y mujeres desnudas o semidesnudas.
Esto desencadenó quejas legales, investigaciones oficiales, redadas policiales en París y presiones en el Reino Unido y la Unión Europea por posibles violaciones de leyes sobre protección de datos, difusión de contenidos ilegales y responsabilidad de plataformas digitales.
Desde finales de 2025 y principios de 2026, Grok llamó la atención de gobiernos y reguladores europeos por permitir que usuarios, con simples comandos de texto, generaran deepfakes sexualizados, a veces involucrando a personas reales sin su consentimiento, incluidas menores, y difundieran ese contenido a través de la plataforma X.
Como parte del proceso, Elon Musk y la CEO de X, Linda Yaccarino, fueron citados a declarar.
Investigaciones independientes estimaron que millones de imágenes sexualizadas fueron creadas en apenas días tras la introducción de una función de edición de imágenes con IA.
Las investigaciones y demandas que está realizando el Reino Unido
En el Reino Unido, el Information Commissioner’s Office (ICO) abrió una investigación formal a X y a su desarrolladora xAI para determinar si la empresa había violado las leyes de protección de datos personales al permitir que Grok generara y compartiera estos contenidos.
Las autoridades británicas consideran que estas imágenes y deepfakes plantean riesgos significativos para el público, especialmente en cuanto a privacidad y seguridad de datos.
Además, representantes políticos y líderes británicos pidieron que se prohíba la creación de este tipo de contenido o incluso que se legisle para criminalizar el uso de herramientas que generen deepfakes no consentidos, lo que ha elevado el conflicto a un debate público amplio sobre la responsabilidad de las plataformas.
Francia en problemas: redadas y protestas en las oficinas de X
En Francia, la tensión escaló aún más: la fiscalía de París ordenó redadas en las oficinas de X y está investigando posibles delitos que incluyen difusión de contenido ilegal, manipulación de algoritmos, extracción fraudulenta de datos de sistemas automatizados y la posible participación de X en la posesión o distribución de material de abuso sexual infantil relacionado con Grok.
La Comisión Europea entró de lleno en el conflicto, calificando algunos de los contenidos generados por Grok como “repugnantes e ilegales”.
Como parte del proceso, Elon Musk y la CEO de X, Linda Yaccarino, fueron citados a declarar, aunque Musk rechazó las acusaciones, calificándolas de “ataque político” y violación de la libertad de expresión.
La respuesta de la Unión Europea frente a este conflicto
La Comisión Europea entró de lleno en el conflicto, calificando algunos de los contenidos generados por Grok como “repugnantes e ilegales” y señalando que ese tipo de materiales “no tienen lugar en Europa”, en referencia a las normas de la Ley de Servicios Digitales (DSA).
Bajo esa legislación, las plataformas digitales tienen la obligación de limitar la difusión de contenidos dañinos y proteger a los usuarios, especialmente a menores. Si se demuestra que X violó esas normas, la empresa podría enfrentarse a multas importantes (hasta el 6 % de sus ingresos globales anuales) o restricciones operativas dentro del mercado europeo.
Las protestas y la indignación pública en Europa y el Reino Unido no se limitan a manifestaciones en las calles: también se expresan a través de debates políticos, audiencias legislativas, presión mediática y campañas de derechos digitales, impulsadas por ciudadanos, activistas y organizaciones que exigen más protección de los derechos individuales frente al uso irresponsable de tecnología.
Parte de esas voces reclama más control regulatorio, mayor transparencia en algoritmos y mecanismos legales claros para denunciar y sancionar abusos generados por IA.