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Estados Unidos: cuántas bases militares tiene en el mundo y por qué están bajo amenaza

Estados Unidos, la potencia militar mundial por excelencia, cuenta con una de las mayores presencias militares en el extranjero, con bases distribuidas en Europa, Medio Oriente, Asia, África y América. Aunque el número exacto varía según cómo se contabilicen las instalaciones, se trata de una estructura que sostiene la proyección defensiva y diplomática del país en múltiples frentes.

En medio de la reciente escalada militar con Irán, las diferentes bases militares estadounidenses alrededor del mundo quedaron bajo amenaza de posibles nuevos ataques, lo que elevó la tensión en varias zonas estratégicas de la región, principalmente con aliados occidentales. En ese escenario, no solo el personal diplomático se mantiene en alerta, sino que también las instalaciones militares fuera del territorio estadounidense.

Bases militares de Estados Unidos: cuántas son y dónde se encuentran

De acuerdo a un listado oficial compartido por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, el país mantiene alrededor de 128 instalaciones activas en el exterior,  en cerca de 50 países. Sin embargo, muchos especialistas sostienen que esa cifra no refleja toda la presencia militar real.

Cuando se incluyen sitios pequeños, centros logísticos de equipamiento o puntos de abastecimiento, instalaciones de uso compartido como aeródromos o puertos del país anfitrión y destacamentos con presencia activa, distintas investigaciones elevan el número total a varios cientos de ubicaciones distribuidas en más de 70 u 80 países.

Al Udeid, la base militar aérea de Estados Unidos en Qatar.

En ese sentido, el continente asiático concentra una de las mayores presencias. Japón es el país que más instalaciones estadounidenses alberga, con 15 bases principales, especialmente en la isla de Okinawa. Allí se encuentran bases aéreas como Kadena y Futenma, además de instalaciones navales en Yokosuka y Sasebo.

Corea del Sur también tiene una presencia significativa, con Camp Humphreys, considerada la mayor base estadounidense en el extranjero, y la base aérea de Osan, entre otras. En el resto del Indo-Pacífico, particularmente en países como Australia, Singapur, las Islas Marshall y Filipinas, también están presentes las fuerzas de Estados Unidos con acceso temporal.

En Europa, por su parte, Alemania es otro de los principales nodos del despliegue militar de Estados Unidos. Allí funcionan instalaciones clave como Ramstein, uno de los centros aéreos más importantes para operaciones en Europa y Medio Oriente, y la base de Spangdahlem. Italia, en tanto, alberga bases como Aviano y la estación naval de Nápoles.

Yokosuka, la instalación naval estadounidense más importante en el Pacífico Occidental.

Por su parte, España cuenta con las bases de Rota y Morón, las cuales cumplen funciones estratégicas en cuanto al tránsito naval y aéreo. El Reino Unido también mantiene instalaciones compartidas con la Fuerza Aérea estadounidense.

La presencia militar de Estados Unidos en África, América y Medio Oriente 

A su vez, Medio Oriente es la región central en el mapa de las bases militares estadounidenses. Qatar alberga Al Udeid, una de las instalaciones más grandes fuera del territorio estadounidense y sede de operaciones aéreas regionales. En Bahréin se encuentra la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos. 

Otros países que también cuentan con una importante presencia militar, ya sea mediante bases permanentes o destacamentos operativos vinculados a misiones específicas, son Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Siria.

Base militar estadounidense en Bahréin, una de las atacadas por Irán en las últimas horas.

En el continente africano, la base más conocida es Camp Lemonnier, en Yibuti, y funciona como centro de operaciones para el Cuerno de África y para misiones antiterroristas. Además, existen acuerdos de cooperación y uso de instalaciones en otros países africanos como Kenia, Somalia, Gabón, Chad y la isla de Ascensión, aunque con menor infraestructura permanente que en Europa o Asia.

Por su parte, en el continente americano, la presencia es un tanto más limitada en comparación con otras regiones. La base naval de Guantánamo, en Cuba, permanece bajo control estadounidense desde principios del siglo XX. En Honduras opera la base aérea de Soto Cano, donde funciona una fuerza aérea conjunta. 

En definitiva, esta red permite a Estados Unidos desplegar fuerzas, realizar operaciones conjuntas y sostener compromisos de defensa con aliados en distintas regiones. Sin embargo, en escenarios de tensión como el actual, el número de puntos sensibles en el extranjero es bastante amplio y las amenazas no se limitan al territorio estadounidense, lo que pone en riesgo al resto de países que hoy albergan fuerzas de la potencia militar norteamericana.

Un vuelo a una zona en conflicto: regresó de Chipre el Boeing 737 de la Fuerza Aérea

DEF estuvo en la I Brigada Aérea de El Palomar, donde, tras un vuelo de más de 23 horas, arribó el Boeing 737 “Islas Malvinas”, matrícula TC-99, con los cascos azules que, durante más de seis meses, participaron de la misión de las Naciones Unidas en Chipre, también conocida como UNFICYP. 

El dato: para poder llevar adelante la misión, relevar a más 250 efectivos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea Argentina, el Estado Mayor Conjunto planificó tres vuelos distintos. El último, se realizó tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. Es decir, una vez más, debió volar en un escenario de conflicto. 

Los cascos azules argentinos arribaron a El Palomar. Allí los esperaba el comandante de Operaciones Conjuntas del EMCO (Foto: Fernando Calzada)

El vuelo de la Fuerza Aérea a Chipre 

Cuando el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas planificó los vuelos para relevar a los cascos azules argentinos, el conflicto en Medio Oriente todavía no había escalado. Por eso, los primeros dos viajes se realizaron con absoluta normalidad: el Boeing despegó de la pista de El Palomar con destino a Lárnaca, en Chipre. En el camino, tres paradas logísticas necesarias en distintos continentes: Brasil, Cabo Verde y España. El vuelo, un desafío logístico a la altura de estas tripulaciones militares. 

Sin embargo, eso cambió el último sábado, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la operación “Furia Épica” e Irán lanzó una serie de ataques contra más de una decena de Estados. 

La tripulación del Boeing 737, luego de la larga travesía que unió Argentina con Chipre (Foto: Fernando Calzada)

Vuelo a una zona en conflicto

En el Mediterráneo oriental la tensión fue en aumento desde que la base aérea soberana que el Reino Unido tiene en Chipre fue atacada por drones. Por eso, el último vuelo del Boeing se realizó a una zona de la Unión Europea en estado de alerta.

Este viernes, cerca de la medianoche, el avión arribó nuevamente al país con los cascos azules que debían regresar a sus hogares. Allí, en la I Brigada Aérea de El Palomar, los esperaban las autoridades del Estado Mayor Conjunto. De hecho, el general de brigada Héctor Tornero, comandante de Operaciones Conjuntas, felicitó a los pilotos, mecánicos y tripulantes de cabina de pasajeros que cumplieron con la misión.

Cabe destacar que éste no fue el único vuelo que el Boeing realizó a un lugar en conflicto: tras el ataque terrorista que sufrió Israel el 7 de octubre de 2023, el avión se convirtió en el protagonista de la operación “Regreso Seguro”, que trajo a los argentinos varados en Israel.

Francia avanza con su programa naval: cómo es su cuarto submarino nuclear

El programa naval nuclear de Francia sigue su marcha: el “SSN De Grasse”, cuarto submarino nuclear de la clase Barracuda, realizó su primera prueba en el mar. Ahora pasará por distintas pruebas para evaluar su rendimiento, antes de su entrega a la Armada francesa.

Los primeros tres submarinos de la clase SSN, el “Suffren”, el “Duguay-Trouin” y el “Tourville”, ya se encuentran en servicio activo. Por su parte, los dos que restan, el “Rubis” y el “Casablanca”, se encuentran actualmente en construcción, en diferentes etapas, y sus entregas se realizarán, de forma escalonada, hasta finales de la presente década.

El submarino nuclear “SSN De Grasse” es el cuarto de una serie de seis que están siendo construidos por el Naval Group.

Barracuda: cómo es el programa de submarinos nucleares  de Francia

El objetivo es reemplazar los seis submarinos de ataque nuclear de la clase Ruby que entraron en servicio desde la década de 1980. Con una vida útil de más de 30 años, el programa Barracuda busca reforzar las fuerzas submarinas del país hasta 2060.

El diseño y construcción de estos sumergibles están a cargo del Naval Group, mientras que la fabricación de los principales componentes de los calderos nucleares son desarrollados y producidos junto con TechnicAtome. Un total de 2500 mujeres y hombres, incluidos alrededor de 800 subcontratistas de Naval Group, están contribuyendo actualmente a su desarrollo.

Los nuevos submarinos nucleares, de la clase Barracuda, reemplazan a los viejos sumergibles de la clase Ruby.

Cuáles son las características de los nuevos sumergibles

Los submarinos de la clase Barracuda son más versátiles, de mayor rendimiento y mejor armados que sus predecesores. Se encuentran entre los más sigilosos del mundo, y brindan a la Armada Francesa una importante superioridad en combate, gracias a los misiles de crucero naval que les proporcionan una capacidad precisa de ataque profundo. También están equipados con el torpedo pesado F21 y el misil antibuque SM39.

Tienen una longitud de 99 metros y un diámetro de 8,8 metros. Su propulsión es híbrida: cuentan con un reactor nuclear de agua presurizada, una turbina de propulsión, dos generadores turbo y dos motores eléctricos. En superficie pueden desplazar hasta 4700 toneladas, y, al sumergirse, 5200.

Cada uno de estos submarinos requiere una tripulación de 63 personas, incluidos los comandos, y está disponible 270 días al año.

Guerra en Medio Oriente: cómo es el arsenal con el que Irán desafía a Estados Unidos e Israel

La nueva escalada en Medio Oriente enfrenta de manera directa a Irán con Estados Unidos e Israel, tras una serie de bombardeos contra instalaciones militares iraníes y la posterior respuesta con misiles y drones. Sin embargo, el conflicto dio un giro cuando Teherán advirtió que podría bloquear el acceso al estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita cerca del 20% del petróleo que se comercializa por mar en el mundo.

La advertencia no es menor. El poder militar iraní se apoya en un sistema que fue fortaleciéndose con el paso de los años y que combina misiles balísticos de distinto alcance, drones de ataque capaces de operar a larga distancia, misiles de crucero de baja altitud, plataformas móviles de lanzamiento difíciles de neutralizar y capacidades navales adaptadas al Golfo Pérsico, especialmente pensadas para actuar en el estrecho de Ormuz. 

Misiles, drones y poder de fuego: cómo es el arsenal de Irán

El programa de misiles es el eje central del poder militar de Irán. Durante años, el país invirtió en el desarrollo de misiles de proyectiles de corto y mediano alcance capaces de impactar objetivos en distintos puntos de Medio Oriente. Estos sistemas pueden ser lanzados desde plataformas móviles, lo que dificulta su detección y reduce la posibilidad de neutralizarlos antes del disparo.

Muchos de esos misiles llevan cargas explosivas de gran potencia y están diseñados para ser difíciles de interceptar. Algunos pueden cambiar ligeramente su trayectoria antes de impactar, lo que reduce la eficacia de los sistemas antimisiles. 

Entre 2025 y 2026 el Ejército de Irán anunció la incorporación masiva de drones.

Otro punto fuerte es el uso de drones. Estos dispositivos pueden recorrer grandes distancias, mantenerse en el aire durante varias horas y atacar objetivos específicos. Utilizados en cantidad, complican la defensa del adversario y amplían la capacidad de respuesta iraní.

Otro componente relevante es el de los misiles de crucero, que vuelan a baja altitud y pueden evadir radares convencionales. Su precisión y capacidad de adaptación al terreno los convierte en una herramienta eficaz contra infraestructuras estratégicas y objetivos militares sensibles.

La estructura del arsenal iraní también incluye infraestructura subterránea y redes de almacenamiento dispersas, lo que le permite sostener capacidad de respuesta incluso bajo bombardeos intensos. Esa lógica defensiva-ofensiva busca garantizar que, aun bajo presión, el país conserve herramientas para responder.

Además, Irán complementa su capacidad directa con alianzas y grupos afines en la región, lo que amplía su margen de acción más allá de sus fronteras y multiplica los escenarios posibles en caso de expansión del conflicto.

El estrecho de Ormuz, el punto más frágil del conflicto en Medio Oriente

La dimensión marítima es clave en esta guerra. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es una de las arterias energéticas más importantes del mundo. Por este sitio transita cerca del 20% del petróleo comercializado por vía marítima.

Al respecto, Irán desarrolló capacidades específicas para operar en ese entorno reducido. Dispone de lanchas rápidas armadas con misiles antibuque, baterías costeras capaces de alcanzar embarcaciones en tránsito y la posibilidad de desplegar minas navales para obstaculizar la navegación.

Lanzados desde plataformas móviles, estos misiles pueden ser desplegados y disparados rápidamente desde casi cualquier terreno.

En un escenario de escalada mayor, incluso ataques puntuales contra buques comerciales, podrían generar un impacto inmediato en los mercados energéticos, sobre todo para países como China, India, Qatar, Emiratos Árabes Unidos o Japón, que son altamente dependientes del crudo que transita por esa zona. De hecho, la sola amenaza de interrupción ya eleva los costos de seguro y aumenta la volatilidad del precio de este producto.

Frente a ese riesgo, Estados Unidos reforzó su presencia naval en la zona para garantizar la libre circulación. Sin embargo, el estrecho sigue siendo un punto de alta vulnerabilidad, que podría generar una crisis internacional a gran escala.

El petróleo y la crisis en Medio Oriente: cómo funciona la reserva estratégica de Estados Unidos

La crisis del petróleo de 1973 cambió las reglas del comercio internacional de crudo y obligó a los países importadores a tomar medidas para prevenir nuevas disrupciones en el flujo de esta commodity energética. En ese contexto, surgieron las reservas estratégicas, que funcionan como un reaseguro frente a situaciones de escasez de suministro, para evitar el desabastecimiento.

La crisis en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz podrían impactar en los mercados energéticos.

La directiva de la AIE (Agencia Internacional de la Energía) a sus países socios es que garanticen el abastecimiento durante 90 días. “En caso de una interrupción grave del suministro de petróleo, los miembros de la AIE pueden decidir liberar estas reservas al mercado como parte de una acción colectiva”, explica la organización.

¿Qué pasa actualmente con la crisis en el estrecho de Ormuz? “No hay escasez de petróleo a nivel global. El problema es la dislocación logística, y eso está creando dificultades para algunos países”, señaló el director de la AIE, Fatih Birol, quien consideró que sería “prematuro” liberar reservas en el momento actual.

La Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. fue utilizada en 1991, en ocasión de la Guerra del Golfo

Crisis en Medio Oriente: qué pasa con la reserva de petróleo estadounidense, la mayor del planeta

La reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos se puso en marcha en diciembre de 1975, durante la presidencia de Gerald Ford. Está ubicada en un total de 61 cavernas subterráneas de sal en los estados de Texas y Luisiana, en la zona del golfo de México.

Tal como señala el Departamento de Energía estadounidense, “el almacenamiento en cavernas de sal tiene ventanas en términos de costos, seguridad, riesgo ambiental y mantenimiento”. Una ventaja adicional es el diferencial de temperatura entre el piso y la zona más alta de la caverna, lo que permite que “el crudo esté constantemente en circulación, garantizando la calidad de su consistencia”.

En 1975, EE. UU. comenzó a almacenar reservas de petróleo en cavernas de sal de Texas y Luisiana.

En los términos de la Ley de Política Energética y Conservación, aprobada en 1975 y enmendada en 2005, el presidente de EE. UU. puede autorizar la liberación de parte de esas reservas en ventas competitivas al sector privado. Fue lo que ocurrió, por ejemplo, en 1991, durante la Guerra del Golfo; y en 2005, en ocasión del embate del huracán Katrina, que sacudió la costa del Golfo del México, donde están ubicadas las principales refinerías del país.

El inventario de crudo estadounidense alcanzó su mayor nivel en diciembre de 2009, con 726,6 millones de barriles. Según datos oficiales, al 31 de diciembre de 2025, contaba con 411 millones de barriles, lo que equivale a 125 días de importaciones.
Por el momento, Donald Trump descartó recurrir a su reserva estratégica, a pesar del aumento de los precios domésticos de los combustibles.

La ONU en Chipre: DEF con el teniente coronel Leonardo Aguirre, jefe de Operaciones de la UNFICYP

Cobertura especial de DEF desde Chipre

DEF viajó a Chipre, un punto del Mediterráneo que, con los eventos en Medio Oriente, se convirtió en un enclave estratégico para Europa. Sin embargo, con anterioridad, ese lugar del planeta ya era foco de otra disputa, una que dividió al país en dos -por una Buffer zone (o “línea verde”)- desde hace más de cinco décadas: el conflicto histórico entre las comunidades greco y turchochipriotas que lleva a Naciones Unidas a seguir diciendo presente con una de sus misiones más emblemáticas, la UNFICYP. 

Allí, los Cascos Azules argentinos mantienen una presencia sostenida desde 1993: operan en la Fuerza de Tarea Argentina 67, integrada por efectivos de las tres Fuerzas Armadas que cumplen funciones en el Cuartel General de la United Nations Protected Area (UNPA), en la unidad aérea UNFLIGHT y en el Sector 1, donde se desempeñan en  los distintos puestos de observación a lo largo de la “línea” y en los campos “San Martín” y “Roca”. 

“La ausencia de la misión aumentaría la fragilidad de la paz y la probabilidad de crisis”, dice a DEF, en una cobertura especial en Chipre, el teniente coronel Carlos Leonardo Aguirre, actual jefe de Operaciones del cuartel general de la UNPA

Aguirre durante una de las exposiciones al comandante de Operaciones del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (Foto: archivo DEF)

Un dato: el puesto que ocupa Aguirre, oriundo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es uno de los más relevantes en la UNPA. Su figura es un eje central en la planificación estratégica, la ejecución táctica y la interacción política en el terreno y, en cierta manera, traduce el mandato de las Naciones Unidas en acciones concretas y efectivas. 

“Asegura que todas las unidades trabajen de manera coherente”, cuenta el oficial, no sin antes detallar que, tanto el Consejo de Seguridad de la ONU como el Force Commander, brindan directivas estratégicas pero, quien las convierte en misiones concretas, es el jefe de Operaciones, autoridad que, además de trabajar codo a codo con efectivos del Reino Unido y Eslovaquia, también desarrolla planes de contingencia y análisis de riesgo, entre tantas otras responsabilidades.  

“Todos mis logros, tanto profesionales como personales, son gracias al Ejército Argentino”, confiesa el teniente coronel. 

De acuerdo con Aguirre, Chipre es una de las misiones más sensibles que tiene la ONU: cualquier tensión puede transformarse en una crisis (Foto: archivo DEF)

Chipre: “El entorno parece estable, pero no lo es”

-En el presente, ¿cuál es el principal desafío operativo de la misión de Chipre?

-Diría que es la gestión para mantener el status quo, en un entorno de creciente fricción política y militar. La misión fue diseñada para supervisar un alto el fuego de manera sostenida a lo largo del tiempo. Sin embargo, existen intentos periódicos de modificar hechos sobre el terreno dentro de la zona de amortiguación (o “buffer zone”), como un incremento de infraestructura cercana al área, patrullajes de fuerzas de ambos lados, e incidentes tácticos localizados que pueden escalar rápidamente. Por eso, el desafío es contener los micro incidentes que se van produciendo antes de que se conviertan en crisis estratégicas. Para el componente militar, significa que operamos en un entorno congelado políticamente, pero dinámico tácticamente. 

A eso se suma que, uno de los retos más importantes del Estado Mayor de la misión, es preservar la libertad de movimiento de UNFICYP en lo que respecta a la zona de amortiguación (eso garantiza que podamos verificar y desescalar los conflictos que se suscitan). Sin eso ,la credibilidad se debilita. El Estado Mayor debe asegurar que todas las intervenciones estén, estrictamente, basadas en el mandato, se mantenga la percepción de imparcialidad y la comunicación estratégica acompañe cada acción en el terreno. Un error de percepción puede generar más tensión que el incidente mismo producido.

 -En la práctica, ¿cómo se traduce la planificación de una misión de paz que lleva décadas activa?

-UNFICYP es una de las misiones más antiguas que tiene la Organización de las Naciones Unidas. En el presente, el principal desafío del Estado Mayor es prevenir la erosión gradual del status quo en un contexto de estancamiento político, manteniendo libertad de movimiento y credibilidad de imparcialidad, sin escalar tensiones.

Desde mi punto de vista, en UNFICYP la planificación estratégica consiste en la estabilidad, anticipar fricciones y sostener la relevancia operacional. En Chipre, el entorno parece estable, pero no lo es. Justamente, el trabajo estratégico se traduce en identificar las distintas tendencias de erosión (por ejemplo, las construcciones que se van produciendo dentro de la Buffer zone), detectar cambios en la postura militar de las fuerzas enfrentadas, evaluar variaciones en el discurso político que puedan impactar en el terreno, y anticipar fechas relevantes (como aniversarios, ejercicios militares y elecciones). Aquí, planificar, no es reaccionar, sino anticiparse a incidentes previsibles.

Los efectivos argentinos se encuentran en el Cuartel General de la UNPA, en los distintos puestos de observación a lo largo de la “línea verde”, en los campos “San Martín” y “Roca” y en la UNFLIGHT, una unidad que opera con tripulaciones y helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina (Foto: archivo DEF)

 -¿Cómo sería?

-En una misión activa desde el año 1964, la planificación estratégica significa: mantener la estabilidad sin estancarse, anticipar sin sobre reaccionar, y sostener la legitimidad del mandato sin provocar escalada. No planificamos para ganar la guerra, planificamos para que ésta nunca vuelva. Además, en  una misión que lleva décadas, el riesgo no es perder una batalla, sino, mantener la credibilidad a lo largo del tiempo. Por eso, la planificación estratégica incluye medición constante del desempeño, evaluación de incidentes para trabajar sobre las lecciones aprendidas y preparación de informes sólidos para Nueva York, entre otras acciones. 

Naciones Unidas en Chipre, un conflicto contenido, pero no resuelto

-¿Cómo es la coordinación con doctrinas y culturas militares diferentes?

-Es uno de los núcleos críticos del mando en una misión multinacional. No estamos hablando sólo de idiomas distintos, sino también de culturas estratégicas, interpretaciones doctrinales y estilo de liderazgo diferentes que operan bajo un mismo mandato. En términos prácticos, la doctrina nacional termina donde comienza la autoridad operacional de las Naciones Unidas. El Estado Mayor le da suma importancia a los pre-doployment training, en los ejercicios conjuntos o en simulación de incidentes. La uniformidad en la aplicación del uso de la fuerza es fundamental para mantener la imparcialidad.

Cabe destacar que el idioma operativo es el inglés, pero no todos tienen el mismo nivel y la comunicación en crisis puede generar malentendidos. A eso se suma que la terminología militar también varía, por eso simplificamos órdenes críticas: en situaciones tensas, éstas deben ser inequívocas. Por otro lado, cada contingente tiene sistemas logísticos y equipamientos diferentes, eso obliga al Estado Mayor a estandarizar procedimientos, garantizar interoperabilidad y planificar. El comandante no sólo conduce soldados, conduce relaciones internacionales en uniforme.

 -¿Existe el riesgo de una escalada?

-El conflicto en Chipre no está resuelto, está contenido. El riesgo no es una guerra convencional planificada, sino una escalada por incidentes tácticos mal gestionados.

Nuestra tarea es tratar de romper esa cadena en el primer eslabón: el incidente local.

Chipre: una situación militarmente estable, políticamente estancada y estratégicamente frágil

-¿Cómo evolucionó el conflicto en los últimos años?

-Las posiciones se endurecieron. La Buffer zone pasó a ser políticamente activa. Se sumó un componente estratégico externo, vinculado a la explotación y exploración de hidrocarburos en el Mediterráneo oriental. Dejó de ser intercomunal, ahora tiene una dimensión geopolítica regional. Además, la confianza Intercomunal se erosionó. En términos militares, cuandobaja la confianza política, sube la fricción táctica.

En mi evaluación profesional, ninguna de las partes parece buscar una guerra convencional. Además, la presencia de UNFICYP sigue siendo un factor de disuasión. El riesgo real es la crisis mal gestionada. Si tuviera que hacer una evaluación estratégica actual, describiría la situación como militarmente estable, políticamente estancada y estratégicamente frágil. La misión sigue siendo relevante porque su presencia reduce el incentivo de acción unilateral, proporciona mecanismos de comunicación directa y permite una desescalada inmediata.

El teniente coronel Aguirre durante el encuentro con DEF (Foto: Marcelo Gasparini – Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas)

– ¿Qué papel tiene la tecnología en la misión que llevan adelante?

-La tecnología en la vigilancia no reemplaza la presencia física, pero sí se convirtió en un multiplicador de capacidades. En un entorno como Chipre, una misión que posee recursos limitados y se desarrolla en una zona extensa de separación: permite anticipar, verificar y documentar. 

La tecnología en vigilancia cumple tres funciones fundamentales: multiplica la cobertura con recursos limitados, provee evidencia objetiva y mejora la anticipación estratégica. El principio rector sigue siendo el siguiente: la tecnología informa y el liderazgo humano ejecuta la acción.

– ¿Cuánto hay de negociación política en su trabajo?

-Está presente en prácticamente en cada decisión operativa que se toma. En una misión con estas características, cada movimiento puede tener un efecto político. Asimismo, gran parte del trabajo consiste en prevenir la negociación forzada. Si se falla en esto, cualquier incidente menor puede escalar en crisis política. Se busca mantener la neutralidad y que todas las partes perciban que la Misión aplica reglas justas y coherentes.

La negociación permite evitar escaladas, mantener la credibilidad y sostener la paz en un conflicto congelado. Resumiendo, en UNFICYP, un Comandante militar o un jefe de Operaciones es, simultáneamente, un negociador táctico, mediador y gestor de riesgos políticos.

Aguirre fue el encargado de recibir al general Tornero durante su viaje para supervisar el trabajo de los cascos azules argentinos (Foto: Marcelo Gasparini- Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas)

“Chipre ofrece aprendizajes doctrinarios muy valiosos”

-¿Qué aporta la formación militar argentina a esta misión?

-Tenemos una tradición muy consolidada en Misiones de Naciones Unidas. La formación argentina enfatiza la disciplina en patrullajes, control emocional en situaciones de tensión, resolución gradual de incidentes, y el uso proporcional y mínimo de la fuerza. En una misión como la de Chipre, esa templanza es fundamental. Además, el argentino (oficial, suboficial y soldado de las tres Fuerzas Armadas) se suele destacar por su adiestramiento, adaptabilidad y flexibilidad, eso facilita la interoperabilidad.

Además, la educación militar argentina mantiene un fuerte componente en lo que respecta al adiestramiento operacional:  desarrolla análisis históricos del conflicto e incorpora estudios del derecho internacional humanitario. Eso permite que el personal argentino, en puestos de Estado Mayor, aporte un análisis estructurado y fundamentado. Además, el argentino tiene un liderazgo basado en el ejemplo personal y con una fuerte cohesión interna. En una misión prolongada, esas características marcan la diferencia. También sumo otra cualidad: la neutralidad y la imparcialidad. En términos estratégicos, la formación militar argentina aporta moderación, profesionalismo, cultura de la paz, capacidad de mando multinacional, y credibilidad política neutral. En una misión como UNFICYP -donde el objetivo no es vencer, sino estabilizar- esas cualidades son multiplicadoras de la fuerza.

 -⁠¿Qué aprendizajes de la UNFICYP se pueden trasladar a las Fuerzas Armadas?

-Chipre ofrece aprendizajes de adiestramiento muy valiosos. En UNFICYP, la mayoría de los incidentes son fricciones entre fuerzas enfrentadas, movimientos simbólicos con impacto político o tensiones civiles con potencial de escalada. ¿Cuál es el aprendizaje? Desarrollo de adiestramiento para el manejo de crisis graduales, procedimientos estandarizados de desescalada, uso proporcional y progresivo de la fuerza, e integración entre análisis político y decisión táctica.

Desde mi perspectiva profesional, los principales aportes trasladables son: la gestión de crisis de baja intensidad, el planeamiento adaptable, una cultura de manejo de crisis, interoperabilidad multinacional, liderazgo en contexto complejos y prolongados, e integración político-militar. La experiencia en UNFICYP no reemplaza el adiestramiento operacional convencional, pero la complementa con una dimensión moderna del conflicto.

Tornero y Aguirre en las instalaciones de la UNPA, donde se encuentra, además, la zona de amortiguación de la disputa entre las comunidades turco y grecochipriotas (Foto: Marcelo Gasparini- EMCO)

 -⁠¿Qué habilidades no militares resultan claves para desempeñarse en un Cuartel General de la ONU?

-Las habilidades no militares son tan críticas como las capacidades tácticas, especialmente en una misión prolongada y políticamente sensible como lo es Chipre. Son competencias que permiten transformar órdenes en resultados efectivos, sin escalar tensiones. En primer lugar, puedo mencionar la comunicación efectiva: redacción clara de informes y reportes para Naciones Unidas y el Consejo de seguridad, capacidad de sintetizar la información técnica, y habilidad de transmitir decisiones a contingentes multinacionales. En segundo lugar, negociación y mediación (preventiva y constante, no sólo reactiva). También es clave poder comprender las diferencias culturales, religiosas y políticas de todas las partes. En cuarto lugar, destaco el pensamiento crítico y análisis estratégico, fundamental para evaluar riesgos. Además, subrayo el trabajo en equipo multinacional (se debe cooperar y fomentar la confianza con otros militares) y la gestión del estrés y la resiliencia, ya que se opera en entornos de alta tensión. En último lugar, las habilidades administrativas y de planificación. Dominar estas competencias permite que las tropas actúen con disciplina, los incidentes se prevengan y que la misión mantenga credibilidad, imparcialidad y relevancia estratégica.

“Sumé la necesidad de anticipar tendencias”

– ¿Qué le deja esta experiencia?

-Aprendizajes profundos. Conducir fuerzas de diferentes países y culturas fortaleció mi capacidad de liderar con autoridad y diplomacia. Aprendí a equilibrar disciplina militar con sensibilidad política. Asimismo, sumé la necesidad de anticipar tendencias, mantener estabilidad, prevenir escaladas, desarrollar habilidades de análisis político militar y la planificación a largo plazo. También me permitió forzar la capacidad de coordinar con múltiples actores civiles, policiales, militares y diplomáticos. Esta experiencia es valiosa para transmitir lecciones y mejorar la formación de futuras generaciones.

UNFICYP me deja, profesionalmente, madurez en el liderazgo, capacidad de análisis estratégico, gestión de crisis y dominio de operaciones de paz (eso me permitió comprender la doctrina de las Naciones Unidas). Y, en lo personal, resiliencia, paciencia, empatía intercultural y la satisfacción de contribuir a la estabilidad internacional.

– ¿Qué mensaje les deja a los jóvenes militares que desean participar de este tipo de misiones?

-Venimos a mantener la paz. Eso requiere adiestramiento, disciplina y convicción. Es una oportunidad ideal para desarrollar la tolerancia, la negociación y la adaptación. La misión enseña humildad, responsabilidad y sentido de propósito.

Algunos Consejos prácticos que puedo dar: adiestrarse física, operacional y mentalmente, desarrollar el idioma inglés, fomentar la comunicación internacional para facilitar la interacción diaria, y adquirir conocimientos sobre derecho internacional humanitario de Naciones Unidas.

Reino Unido asegura que el dron que impactó en su base en Chipre no fue lanzado desde Irán

Un dron impactó contra la base aérea británica RAF Akrotiri, en Chipre, una de las principales instalaciones militares del Reino Unido en el Mediterráneo oriental. El gobierno británico confirmó que el aparato no fue lanzado desde Irán, como se planteó en un inicio, aunque todavía no se determinó desde dónde fue disparado, ni quién estuvo detrás del ataque.

El incidente se produce en medio de la escalada militar en Oriente Medio tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán. En ese contexto, varias bases occidentales en la región reforzaron sus medidas de seguridad ante el riesgo de ataques con drones o misiles por parte de actores aliados de Teherán.

Cómo fue el ataque del dron a la base británica en Chipre

El dron impactó en un garaje de aeronaves dentro de la base aérea RAF Akrotiri, una de las dos áreas de soberanía que el Reino Unido mantiene en Chipre desde la independencia de la isla. Las autoridades británicas informaron que el ataque provocó daños materiales menores y no dejó víctimas entre el personal militar.

En un primer momento se había señalado que el objetivo podría haber sido la pista de aterrizaje. Sin embargo, las investigaciones posteriores precisaron que el impacto ocurrió en una estructura cercana utilizada para tareas de apoyo y mantenimiento dentro del complejo militar.

Desde un inicio se creía que Irán fue el responsable del lanzamiento de la aeronave no tripulada que alcanzó Akrotiri.

Según las evaluaciones iniciales, el dispositivo era similar a los drones Shahed utilizados en distintos conflictos de la región. A pesar de esa similitud, el Ministerio de Defensa británico aclaró que el dron no fue lanzado desde territorio iraní.

La base de Akrotiri tiene un papel estratégico para las operaciones del Reino Unido en Medio Oriente. Desde allí operan aviones de combate y aeronaves de vigilancia utilizadas en misiones en el Mediterráneo oriental y en zonas cercanas al Golfo.

Además, la instalación suele servir como plataforma logística para despliegues militares y operaciones aéreas en distintos escenarios regionales. Por su ubicación geográfica, permite proyectar fuerza rápidamente hacia Oriente Medio y el norte de África.

Qué dicen las investigaciones sobre el origen del ataque

Tras el incidente, las autoridades británicas iniciaron una investigación para determinar desde dónde fue lanzado el dron y qué actor podría estar detrás del ataque. Por el momento, el gobierno del Reino Unido no atribuyó la responsabilidad a ningún país ni organización y continúa analizando los restos del aparato.

Las primeras evaluaciones indicaron que el dispositivo era similar a los drones Shahed, desarrollados por la industria militar de Irán. Estos sistemas, diseñados para ataques de largo alcance y relativamente baratos de producir, se convirtieron en una herramienta frecuente en los enfrentamientos actuales.

Si bien el dron es construido en territorio iraní, cualquiera de sus aliados, los cuales tienen acceso a estas aeronaves, pudo haber realizado el ataque.

Además de ser utilizados por Irán, estos drones también son utilizados por sus aliados en la región. Entre ellos se encuentran distintas milicias proiraníes presentes en Oriente Medio, lo que sugiere  la posibilidad de que el aparato haya sido lanzado por alguno de estos grupos.

El episodio también llevó a reforzar las medidas de seguridad en las bases británicas situadas en Chipre y a revisar los sistemas de defensa aérea desplegados en la zona. En un contexto regional cada vez más tenso, el uso de drones contra instalaciones militares se convirtió en uno de los principales desafíos de seguridad para las fuerzas occidentales desplegadas en Medio Oriente.

La dura advertencia de Estados Unidos a Latinoamérica por el narcotráfico

En un año marcado por las intervenciones extranjeras en Venezuela e Irán, Estados Unidos lanzó una nueva advertencia a Latinoamérica. El secretario del Departamento de Guerra, Pete Hegseth, amenazó con operaciones militares y encendió las alarmas regionales.

Estados Unidos advirtió que podría realizar operaciones en Latinoamérica

En la Conferencia Anticarteles de las Américas, encabezada por Pete Hegseth, Washington puso presión a los países latinoamericanos para obtener resultados en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Estados Unidos advirtió que se está preparado para lanzar operaciones militares contra los cárteles del narcotráfico, incluso sin el respaldo de gobiernos de la región, en una señal de endurecimiento de su estrategia contra el crimen organizado transnacional.

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El secretario del Departamento de Guerra, Pete Hegseth, advirtió a Latinoamérica en la Conferencia Anticarteles de las Américas.

El secretario del Departamento de Guerra instó a los gobiernos latinoamericanos a “ir a la ofensiva” contra las redes del narcotráfico, a las que Washington considera organizaciones cercanas al “narcoterrorismo”. 

Estados Unidos está preparado para abordar estas amenazas e ir solo a la ofensiva si es necesario”, afirmó el funcionario, aunque subrayó que la preferencia de Washington es actuar junto a aliados y socios regionales.

Una respuesta militar contra el narcotráfico

Las declaraciones de Pete Hegseth reflejan la continuidad en el enfoque estadounidense frente al narcotráfico en el hemisferio occidental. La Casa Blanca sostiene que los cárteles sólo pueden ser derrotados mediante el uso del poder militar.

En los últimos meses, Donald Trump incrementó la presión sobre las organizaciones criminales latinoamericanas, a través de operaciones navales y militares contra redes de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico. 

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Estados Unidos espera el compromiso de Latinoamérica en la lucha contra los carteles de droga y el narcoterrorismo.

El reciente encuentro en Miami reunió a representantes militares y de seguridad de varios países de la región, aunque destacó la ausencia de delegaciones de naciones centrales en la lucha contra el narcotráfico, como México, Colombia y Brasil

Pese a la falta de debate con países claves, desde Washington recalcaron que el narcotráfico representa una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense, especialmente por el flujo de drogas como el fentanilo hacia su territorio.

En este contexto marcado por la decidida intervención extranjera, la advertencia a Latinoamérica refuerza la presión de Estados Unidos para que los países de la región adopten estrategias más duras contra las redes de narcoterrorismo que operan a escala transnacional.

“Enfrentamos amenazas”: las palabras del ministro de Defensa, teniente general Presti, en EE. UU.

“Quiero expresar nuestros respetos por los militares de Estados Unidos de América que, recientemente, perdieron la vida en combate al cumplir con su deber. Sirvieron a su país con honor. Argentina honra su sacrificio y acompaña a sus familias”, dijo el teniente general Carlos Alberto Prestiministro de Defensa del gobierno de Javier Milei, durante el encuentro con las autoridades del Pentágono.

La presencia del teniente general en Estados Unidos tuvo un motivo: participar de la Conferencia Anticarteles de las Américas –encabezada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth– junto con los titulares castrenses de otros Estados del continente. ¿Qué dijo Presti sobre la posición argentina?

Presti: “Somos un eje natural de proyección hacia el atlántico Sur y la Antártida”

En el Comando Sur, el teniente general Carlos Alberto Presti tomó la palabra. A su alrededor, efectivos militares y titulares de Defensa del continente. “Vengo en nombre del presidente de la Nación argentina, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Javier Milei, para reafirmar el compromiso de Argentina con la seguridad y la estabilidad de nuestro hemisferio. Los Estados del continente enfrentamos amenazas de naturaleza similar, aunque con distinta intensidad, que afectan a nuestros ciudadanos, bienes, recursos estratégicos y a nuestras infraestructuras críticas”, dijo, frente al auditorio. 

El teniente general Carlos Alberto Presti junto a los ministros del continente: “Argentina ocupa un lugar clave”

En esa línea, la máxima autoridad castrense nacional, subrayó que la defensa constituye una función indispensable y central del Estado: “Argentina ocupa un lugar clave en el extremo sur del continente. Somos un eje natural de proyección hacia el Atlántico Sur y la Antártida y un actor con incidencia directa en la cadena de suministros globales a partir de nuestros recursos estratégicos y capacidad productiva. Esta posición nos sitúa como un nodo relevante dentro de la arquitectura de seguridad regional y global”. 

Cooperación contra el narcoterrorismo

En Dora, Florida, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lideró la Conferencia de las Américas contra los Cárteles y sentó las bases para unir al hemisferio occidental contra esa amenaza. 

Allí, el ministro de Defensa argentino, habló del papel que podría tener Argentina en esa coalición: “Con la responsabilidad de contribuir a la estabilidad del sistema americano. El eje central de nuestra política de defensa es el desarrollo del capital humano y la incorporación inteligente de innovación tecnológica. Esa integración nos permite construir Fuerzas Armadas modernas, ágiles y preparadas para aportar estabilidad, previsibilidad y cooperación internacional y efectiva en el ámbito internacional”. 

¿Terremoto o ensayo nuclear?: las dudas que dejó el sismo al sur de Irán

Un terremoto de magnitud 4,3 fue registrado en el sur de Irán, con epicentro en la provincia de Fars, cerca de la ciudad de Gerash. El movimiento ocurrió a unos 10 kilómetros de profundidad y fue percibido con claridad en distintas localidades, aunque hasta el momento no se reportaron víctimas ni daños materiales de consideración.

Si bien las autoridades lo atribuyen a causas naturales, en redes sociales, puntualmente en X (exTwitter), distintos expertos en defensa comenzaron a circular versiones que sugerían que podría tratarse de un ensayo nuclear encubierto. La hipótesis se apoyó en el contexto político y en la sensibilidad que rodea cualquier actividad vinculada al programa atómico iraní.

Un terremoto con sospechas de explosión nuclear: el fundamento de la duda

Irán se encuentra en una de las regiones sísmicamente más activas del planeta debido al choque de placas tectónicas, por lo que los temblores de magnitud moderada no son inusuales. El país registró terremotos devastadores en el pasado, lo que mantiene en alerta constante a sus sistemas de monitoreo.

Sin embargo, cuando un movimiento ocurre en determinadas zonas o en momentos de tensión internacional, surgen interpretaciones alternativas. Algunos expertos, en distintas plataformas digitales, señalaron que las pruebas nucleares subterráneas pueden generar vibraciones similares a las de un sismo.

El movimiento tectónico que se vivió al sur de Irán levantó sospechas sobre la posibilidad de que fueran ensayos nucleares, aunque no hubo reportes oficiales que lo confirmen.

Por su parte, especialistas en sismología explican que, aunque una explosión subterránea puede producir ondas comparables en intensidad, existen diferencias técnicas que esclarecen esta distinción. Las detonaciones nucleares suelen generar señales más concentradas y con patrones distintos a los de un terremoto natural, que se origina por la liberación de energía acumulada entre placas.

Además, las redes internacionales de monitoreo fueron creadas justamente para detectar ensayos nucleares clandestinos. Estos sistemas analizan la profundidad, la forma de las ondas y la energía liberada para determinar si se trata de un fenómeno tectónico o artificial. Hasta el momento, no hubo reportes oficiales que indiquen anomalías compatibles con una explosión.

El factor político detrás de la controversia en Irán

El episodio se produjo en un contexto marcado por fricciones diplomáticas en torno al programa nuclear iraní. Las negociaciones y los mecanismos de control atravesaron períodos de estancamiento, lo que alimenta la desconfianza entre Irán y varias potencias occidentales.

En Irán los terremotos moderados son relativamente comunes.

En ese escenario, incluso un fenómeno natural puede convertirse rápidamente en motivo de debate público. Por ahora, no existe evidencia que permita afirmar que el sismo haya tenido un origen distinto al tectónico, aunque las especulaciones reflejan el clima de sensibilidad que rodea cualquier evento inusual en el país.