El miércoles 12 de agosto concluyó la primera ronda de negociaciones entre el gobierno de Venezuela, con Delcy Rodríguez a la cabeza, y la oposición, para reinstitucionalizar el Estado y recomponer el sistema electoral. No es el primer intento de negociaciones: en los últimos 12 años ya se realizaron 8 y todos fracasaron.
Sin embargo, este último proceso se destaca de los anteriores, ya que no solo parece lograr avances concretos, sino que cuenta con la tutela directa de Estados Unidos, muy interesado en orientar la reinstitucionalización estatal.
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En efecto, Estados Unidos se estableció como un actor clave de este proceso desde el inicio. Semanas atrás, el portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, celebró la conformación de una agenda conjunta entre ambas naciones.

A la hora de negociar, Estados Unidos ejerce un poder mucho más directo que otros estados partícipes previos, no solo en la toma de decisiones, sino también en la designación de negociadores. De hecho, nombró a Dinorah Figuera, exmiembro de la Asamblea Nacional de 2015, la última reconocida por los estadounidenses como representante de la oposición.
El objetivo concreto de Estados Unidos en las elecciones de Venezuela
Para conocer en detalle la situación, DEF consultó a la internacionalista Agustina Sforza, máster en políticas públicas y profesora de la Universidad Católica Argentina, quien remarcó que es importante no perder de vista que las acciones de Estados Unidos son un mensaje que trasciende la cuestión exclusivamente venezolana. “Su mensaje se expande tanto a la región latinoamericana como al resto del mundo, más allá de las cuestiones políticas y económicas que hagan al vínculo entre Venezuela y Estados Unidos”, planteó.
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Además, explicó que Estados Unidos, históricamente, ha tenido un objetivo claro para con la región que consiste en mantener a América libre de injerencia extranjera. Al respecto, en enero de este año, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, declaró que “el hemisferio occidental es nuestro hogar, y que no se tolerará la criminalidad dentro del hemisferio que sea dañina para los ciudadanos estadounidenses ni se permitirá que su territorio se vuelva una plataforma para adversarios”.
La ausencia de María Corina Machado en las negociaciones
Uno de los principales puntos de polémica en torno a las negociaciones fue la ausencia de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. Ambos expresaron su respaldo a las negociaciones, condicionado al establecimiento de un proceso democrático viable y justo, la liberación de presos políticos y el respeto a la soberanía popular. Asimismo, explicaron que no participaron en el diseño, construcción o funcionamiento del proceso.

En este sentido, Agustina Sforza explicó que “Estados Unidos está cuidando mucho la mesa de negociaciones, principalmente pensando también a futuro”; y que la ausencia de estos actores puede deberse a un intento por parte de Norteamérica para normalizar la situación institucional del país.
¿Es posible una transición a la democracia en Venezuela?
Si bien el propósito declarado de las negociaciones es avanzar hacia la reinstitucionalización democrática, el comunicado oficial que resultó de esta primera ronda no menciona explícitamente cuándo podría llevarse a cabo. Lo que sí hace respecto a este punto es proponer una reforma del Tribunal Supremo de Justicia, lo cual puede responder a un primer intento por institucionalizar la situación.
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Por su parte, Sforza puntualizó que “hoy no hay una clara posibilidad de que Venezuela vaya a las urnas en forma libre, porque el país está totalmente fragmentado, radicalizado y carente de institucionalidad”. Además, dijo, a pesar de la voluntad expresada por las partes, “no están dadas las condiciones para que se lleven a cabo elecciones ni para que un eventual triunfo pueda ser exitoso”.
Por último, la especialista destacó: “Es probable que el objetivo de fondo del actual proceso no sea este, sino evitar fracasos, ya que imponer un nuevo régimen podría profundizar la fragmentación de la política venezolana, suscitar un eventual estallido social o un atrincheramiento de las fuerzas armadas”.




