La tercera edición de los Premios Internacionales Ana Frank reunió en el Teatro Alvear de Buenos Aires a figuras de la política, la justicia, la cultura y los derechos humanos de Argentina y América Latina. La ceremonia, organizada por el Centro Ana Frank Argentina para América Latina (CAFA) con apoyo de Fundación TAEDA y DEF, tuvo como ejela memoria histórica, el rechazo a los discursos de odio y la defensa de los valores democráticos en un contexto global de creciente polarización.
Entre los momentos más destacados, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, entregó el galardón a los integrantes del Tribunal que juzgó a las Juntas Militares argentinas.
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La apertura y el mensaje institucional
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, abrió la ceremonia subrayando la importancia de la libertad de expresión y sostuvo que la memoria se honra cuando se transforma en acción.
A continuación, Héctor Shalom, presidente del CAFA, agradeció la presencia de autoridades gubernamentales, representantes diplomáticos, referentes de derechos humanos, empresarios y jóvenes líderes de distintos países de la región.








En su discurso, advirtió sobre la fascinación social por los autoritarismos y reivindicó la necesidad de proteger las instituciones con políticas de bienestar y apoyo a la universidad pública. También señaló que los jóvenes no son el peligro, sino quienes están en peligro.
Los reconocimientos de los Premios Internacionales Ana Frank
El expresidente de España Felipe González Márquez recibió el premio por su aporte a la consolidación democrática. A través de un mensaje audiovisual, señaló que el mundo actual tiende a la polarización pero destacó el legado de Ana Frank como ejemplo de sabiduría nacida de la superación del sufrimiento.
Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos, fue distinguido por su trabajo educativo en contextos de vulnerabilidad y recibió su galardón en la Casa de Ana Frank de Ámsterdam. Ronald Leopold, director de esa misma institución, también fue reconocido por su promoción de la cultura de paz.







Uno de los momentos centrales de la noche fue la entrega del premio al Tribunal que juzgó a las Juntas Militares argentinas. León Carlos Arslanián, Andrés D’Alessio, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma, Jorge Torlasco y Jorge Valerga Aráoz fueron homenajeados por su labor en casos de crímenes de lesa humanidad. Orsi, quien entregó el galardón, subrayó que ese tribunal enseñó que el estado de derecho impide volverse parte del horror y que no hay paz duradera sin justicia. En representación del grupo, Arslanián afirmó que el proceso estuvo dotado de garantías constitucionales y que trabajaron para reemplazar discursos de odio por discursos de amor.
Entre los demás galardonados se encontraron la actriz Moria Casán, reconocida por su lucha por la igualdad de género y la comunidad LGBTIQ+ desde el arte; la escritora Claudia Piñeiro, premiada por promover la justicia a través de la literatura; el actor Leonardo Sbaraglia, quien en su agradecimiento honró a las Abuelas de Plaza de Mayo; y el periodista Ernesto Tenembaum, distinguido por su defensa de los valores democráticos.
También fueron reconocidos la dirigente estudiantil Piera Fernández de Piccoli, quien sostuvo que el galardón pertenece al movimiento estudiantil argentino; los Hogares de Cristo, por su labor con jóvenes en situación de vulnerabilidad; la embajadora Fabiana Loguzzo, por lograr la presidencia argentina de la IHRA; y Daniela Luber, por el programa de ayuda a sobrevivientes de la Shoá de la Fundación Tzedaká. La película La mujer de la fila también fue reconocida, con presencia de su director Benjamín Ávila y de Patricia Tévez.
Los homenajes y el cierre
La ceremonia reservó un espacio para tres homenajes. El primero fue a Sara Rus, sobreviviente del Holocausto y Madre de Plaza de Mayo, cuya nieta destacó su capacidad de diálogo al haberse sentado con la nieta de un jerarca nazi.


















El segundo fue a Luis Alberto Spinetta, cuyo legado fue recibido por su hija Vera, quien emocionó al cantar Plegaria para un niño dormido. El tercero fue a Mujeres por la Paz y Mujeres del Sol, organizaciones de mujeres israelíes y palestinas, en un momento en que, según señaló la dirigente Silvina Chemen, 150 organizaciones civiles se reunían simultáneamente en París para exigir al G7 políticas en favor de una cultura de paz.
El cierre estuvo marcado por el Premio Ana Frank de Jóvenes para Jóvenes, que distinguió proyectos adolescentes comunitarios. Una de las coordinadoras, Michelle Ickowicz Lastra, sintetizó el espíritu de la noche: frente al odio, diálogo; frente al miedo, organización.




