El anuncio de Metro 2039 confirmó el regreso de una de las sagas más icónicas del género postapocalíptico, pero también dejó en claro que esta nueva entrega estará profundamente atravesada por la realidad: la guerra en Ucrania.
Basado en las novelas de Dmitry Glukhovsky y desarrollado por 4A Games, el título no solo aborda su clásica ambientación en un mundo devastado por una guerra nuclear, sino que transforma esa narrativa a partir de la experiencia directa de sus propios creadores en medio del conflicto con Rusia.
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Metro 2039: los efectos de la guerra nuclear en el corazón de Rusia
Metro 2039 será la cuarta entrega de la icónica saga que muestra los horrores a 26 años de un apocalipsis nuclear. Situado en una Moscú destruida tras una catástrofe, la historia transcurre en los túneles del metro, donde menos de 40.000 sobrevivientes luchan por subsistir en condiciones extremas, enfrentando tanto amenazas humanas como mutaciones surgidas del desastre.
La narrativa se caracteriza no solo por su jugabilidad, sino también por representar los espacios que caracterizan el transporte subterráneo, aunque en este universo se ven notablemente deteriorados por el conflicto nuclear y el inevitable deterioro social tras el colapso del mundo.

Detrás del juego que entusiasma a millones de personas hay una historia aún más impactante. 4A Games es un estudio fundado en Ucrania y gran parte de su equipo sigue trabajando desde ese país, en medio de la invasión rusa.
Metro 2039 comenzó a desarrollarse en 2020, en plena pandemia del Covid-19, y siguió incluso su curso durante la guerra en Ucrania, un conflicto que continúa afectando a la población local hasta la fecha.
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Guerra en Ucrania: 4A Games y una historia de supervivencia
En el caso de la empresa de videojuegos, sus referentes señalaron que la invasión afectó directamente a sus vidas y a las de sus familias: muchos miembros del equipo continúan trabajando desde distintas regiones de Ucrania, enfrentando las consecuencias del conflicto en tiempo real.
Los desarrolladores debieron seguir su trabajo en medio de corridas a refugios y cortes de luz por los ataques rusos con drones y misiles, valiéndose de generadores de electricidad para mantenerse en marcha. “Todo lo que habíamos planeado… cambió”, reconocieron los desarrolladores.
A pesar de que la guerra en Ucrania no los detuvo, destacaron que uno de los aspectos más relevantes del videojuego que saldrá a fines de 2026 es el cambio en su mensaje que había dado forma a las entregas anteriores.

Según el equipo creativo, la saga siempre buscó advertir sobre los peligros de la guerra. Sin embargo, tras la invasión rusa, ese enfoque evolucionó hacia algo más directo: mostrar el costo real del conflicto.
“Antes hablábamos de prevenir la guerra. Ahora hablamos de sus consecuencias, del horror de la tiranía y del precio de la libertad”, explicaron los directores creativos Pavel Ulmer y Andriy Shevchenko durante el lanzamiento de la nueva entrega de Metro.
Además, pondrán el foco más que nunca en la toma de decisiones para mostrar las consecuencias de cada acción y “lo que hay que hacer para tener un futuro”.
Este giro convierte al Metro 2039 en una obra más política y personal, donde la ficción del apocalipsis nuclear funciona como espejo de una realidad contemporánea marcada por la violencia de la guerra en Ucrania.




