Mark Carney, premier de Canadá, y algunos líderes europeos se reunieron en Armenia para la octava cumbre de la Comunidad Política Europea. El evento se enmarca dentro de la profunda transformación geopolítica signada por la estrategia de “Estados Unidos primero” que planteó Donald Trump y las tensiones en el estrecho de Ormuz. La cumbre, que incluyó a representantes de 48 países, tuvo como lema “Construyendo el futuro: unidad y estabilidad en Europa” y abordó temas como la resiliencia democrática, la seguridad y la conectividad en el corredor del Cáucaso.
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La Comunidad Política Europea fue impulsada por el presidente francés Emmanuel Macron, en 2022, como respuesta a la invasión rusa de Ucrania, y agrupa a cerca de 50 países sin sustituir a ninguna organización ya existente.
Un nuevo orden mundial con Europa en el centro
En este escenario, Mark Carney fue contundente al expresar su convicción de que el orden internacional se reconstruirá, y la reconfiguración ocurrirá desde Europa. Sus palabras sintetizaron el espíritu de la cumbre: ante el debilitamiento del liderazgo estadounidense, Europa y sus aliados deben asumir el rol de anclar las reglas que ordenan la política y la economía globales.

El primer ministro canadiense defendió un orden global apoyado en normas basadas en la libertad, el estado de derecho, la democracia y el pluralismo; y señaló que tanto Canadá como Europa deben tomar el mundo tal como es, sin caer en la nostalgia como estrategia.
A su vez, afirmó que ni Europa ni Canadá creen estar destinados a someterse a un mundo más transaccional, insular y conflictivo; y subrayó que encuentros como el de Ereván abren una vía alternativa frente a esa deriva.
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Más adelante, Carney también planteó que los aliados tendrán que construir alianzas que vayan más allá de la alimentación, la energía y la defensa. En cambio, deben incluir áreas como las comunicaciones espaciales, los semiconductores y los minerales críticos, con el objetivo de desarrollar capacidades soberanas junto a los socios más confiables.
El alejamiento de Estados Unidos y el acercamiento entre Europa y Canadá
La presencia de Carney en Ereván representa una muestra de apoyo occidental a Armenia en sus esfuerzos por distanciarse de Rusia, en un momento en que la postura estadounidense hacia los opositores de Moscú, como Ucrania, resulta poco clara. Desde la cumbre, el premier destacó que Canadá fue el único país no europeo presente en el Cáucaso con la misión de monitoreo liderada por la Unión Europea (UE), que considera vital para la paz entre Armenia y Azerbaiyán.
En ese sentido, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, resaltó que la cooperación entre la UE y Canadá en comercio, materias primas críticas y defensa se expande con rapidez.

Mientras tanto, Donald Trump impuso aranceles generalizados al resto del mundo, socavó el compromiso con los socios de la OTAN y amenazó con anexar Groenlandia, territorio danés. De esta manera, la administración republicana mantiene una política exterior que Europa y Canadá perciben como una ruptura con el sistema multilateral de la posguerra.
La retirada de miles de soldados estadounidenses de Alemania, anunciada por el Pentágono y ampliada por el propio presidente de Estados Unidos, reforzó la convicción en Ereván de que Europa no puede depender de norteamérica para su seguridad y debe asumir un papel más activo en su propia defensa.




