El presidente Donald Trump volvió a poner en el centro del debate público la seguridad electoral de Estados Unidos. En un discurso transmitido en horario central desde el Salón Este de la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que el sistema de votación del país es susceptible a la intervención de gobiernos extranjeros y anunció la desclasificación de documentos que, según él, respaldan esa afirmación. La embajada de China en Washington, por su parte, salió a desmentir con dureza los señalamientos.
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La transmisión del mensaje generó un conflicto paralelo con los principales medios de comunicación del país. Cadenas como ABC, NBC y CNN optaron por no emitir el discurso en directo por sus canales de aire, una decisión que derivó en una furiosa respuesta del mandatario y en cuestionamientos sobre la libertad editorial de la prensa estadounidense.
Elecciones en Estados Unidos: Donald Trump y un discurso cargado de acusaciones contra China
Durante su alocución, Trump afirmó que agencias de inteligencia estadounidenses habrían detectado ya en el año 2020 que China accedió de forma ilegal a los registros de votantes de al menos 18 estados del país. El mandatario habló de un total superior a los 220 millones de archivos comprometidos, con datos como nombres, domicilios, teléfonos y afiliaciones partidarias de los ciudadanos.
El presidente calificó lo ocurrido como la mayor filtración de información electoral en la historia del país y sostuvo que un sector de sus propios servicios de inteligencia le habría ocultado de forma deliberada esos hallazgos a él y al Congreso durante años. Sin embargo, no anunció ninguna medida de represalia concreta contra el gobierno chino tras hacer pública la acusación.

La respuesta del gigante asiático no tardó en llegar. Un vocero de la embajada china en Washington remarcó que su país mantiene una política de no injerencia en asuntos internos ajenos y que jamás intervino ni intervendrá en procesos electorales estadounidenses. Desde la misión diplomática también pidieron que Estados Unidos deje de utilizar a China como excusa en sus disputas políticas internas.
Especialistas y medios estadounidenses recordaron que buena parte de los datos de registro electoral que menciona el mandatario son de acceso público o pueden adquirirse de manera comercial en varios estados del país. Esa información, señalaron, permite conocer ciertos patrones sobre el electorado, pero no habilita por sí sola a manipular resultados ni a alterar el proceso de votación.
Medios que se negaron a transmitir el discurso del presidente y la reacción de Trump
La decisión de varias cadenas de no emitir el discurso en vivo fue tan noticia como el propio contenido del mensaje. ABC y NBC transmitieron el mensaje únicamente por sus plataformas digitales de streaming, mientras que sus señales de aire continuaron con su programación habitual. A su vez, CNN tomó una decisión similar en su canal principal.

Trump calificó esa postura como un movimiento inusual por parte de las cadenas y las acusó de querer ocultarle la verdad a la ciudadanía. En ese contexto, el presidente llegó a plantear que debería revocarse la licencia de transmisión de estos medios, a los que acusó de sostener un fraude informativo y de actuar como una extensión del Partido Demócrata.
Desde la Casa Blanca se reforzó ese discurso en redes sociales, y se apuntó de manera directa contra ambas cadenas por lo que consideró una cobertura deshonesta. Por su parte, especialistas en libertad de prensa salieron rápidamente a remarcar que ese tipo de decisiones editoriales están protegidas por la Primera Enmienda de la Constitución y que el organismo regulador de comunicaciones carece de facultades para castigar a una emisora por no transmitir un discurso político.
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Otros medios, en tanto, optaron por una vía intermedia. Un ejemplo fue Fox News, que emitió el discurso completo, pero acompañó la transmisión con una aclaración periodística sobre la falta de pruebas de las afirmaciones presidenciales.
El diario Washington Post fue uno de los medios que más insistió en que las afirmaciones centrales del discurso carecían de evidencia concreta. Legisladores de la oposición, a su vez, interpretaron el mensaje como un intento de sembrar dudas sobre la legitimidad de las próximas elecciones legislativas antes de que se emita un solo voto.




