En una histórica y acalorada sesión en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, la Asamblea General aprobó por trigésimo cuarta vez consecutiva la resolución impulsada por La Habana bajo el título “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba“.
Sin embargo, a diferencia de ediciones anteriores, donde el rechazo al embargo era casi unánime dentro del foro multilateral, la votación de este año reflejó un giro diplomático sin precedentes, marcado por el alineamiento de varios gobiernos de América Latina y Europa con la postura de Washington.
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¿Qué países votaron en contra de levantar el embargo a Cuba?
El escrutinio general concluyó con 130 países a favor de levantar las sanciones económicas, mientras que 17 naciones votaron en contra de la resolución y respaldaron el embargo. Por su parte, un total de 25 gobiernos optaron por la abstención en el recinto.
Un bloque compuesto por 17 naciones rechazó el documento presentado por la Cancillería cubana:
- América y el Caribe: Estados Unidos, Argentina, Colombia, Trinidad y Tobago, Costa Rica, Ecuador y Paraguay.
- Europa y Eurasia: Bosnia Herzegovina, Macedonia del Norte, Eslovenia, Lituania, Ucrania y Hungría.
- Medio Oriente y África: Israel, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos.
Bajo la gestión del presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno, la Argentina ratificó y consolidó su alineamiento automático con la agenda de política exterior de Estados Unidos e Israel, rechazando la moción cubana.
En una decisión de alto impacto político regional, el gobierno de Colombia modificó su histórico voto tradicional a favor de La Habana y se sumó al bloque del rechazo, argumentando la necesidad de exigir reformas democráticas inmediatas, plenas garantías de derechos humanos y libertad de expresión en la isla.
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Estados Unidos consiguió un piso histórico de respaldos para La Habana
Aunque la resolución fue aprobada formalmente (dado que no requiere mayoría cualificada y es de carácter no vinculante), el resultado expuso el desgaste diplomático del régimen cubano.
En la votación de años anteriores, la resolución solía superar los 165 y hasta 190 votos a favor, contando con solo 2 o 3 votos en contra (habitualmente EE. UU. e Israel).

En esta oportunidad, el apoyo cayó a 130 votos a favor, mientras que las abstenciones escalaron a 25 países (incluyendo naciones de la región como Chile, Perú, República Dominicana y Honduras).
Desde el estrado de la ONU, la representación de Estados Unidos sostuvo que las sanciones económicas responden a la falta de libertades políticas, la detención de presos políticos y las sistemáticas violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno cubano, señalando que la resolución buscaba convertirse en “una victoria propagandística del régimen comunista”.
Por su parte, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció que el embargo equivale a una “asfixia económica y un castigo colectivo sobre la población”, señalando pérdidas millonarias diarias que paralizan el sistema de salud, la infraestructura energética y la provisión de alimentos en la isla.




