La visita del papa León XIV a la Argentina vuelve a poner en escena al Vaticano, una de las instituciones religiosas y diplomáticas con mayor influencia internacional. Sin embargo, el pequeño Estado de apenas 0,44 kilómetros cuadrados tiene detrás una historia de disputas territoriales y enfrentamientos políticos que se extendieron durante décadas.
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Aunque la Santa Sede existe desde hace muchísimo tiempo, el Vaticano como Estado soberano nació recién en 1929. Su creación fue consecuencia de un conflicto que enfrentó al papado con el Reino de Italia durante casi 60 años.
De los Estados Pontificios a la pérdida de Roma: qué pasó con el territorio del Papa
Los Estados Pontificios fueron un conjunto de territorios ubicados en el centro de la península italiana que estuvieron bajo el gobierno directo de los papas durante más de mil años. Su origen se remonta al año 756, cuando el rey franco, Pipino el Breve, realizó donaciones territoriales al papa Esteban II. A diferencia de la actualidad, los pontífices ejercían tanto autoridad religiosa como poder político sobre esos territorios, cuya principal ciudad era Roma.
Este dominio comenzó a desaparecer durante el siglo XIX, con el Risorgimento, más conocido como la “Unificación” italiana. En 1861 se proclamó el Reino de Italia, bajo el reinado de Víctor Manuel II, aunque Roma todavía permanecía bajo control del papa Pío IX y contaba con protección militar francesa.

La oportunidad para avanzar sobre la ciudad llegó en 1870, cuando Francia retiró sus tropas debido a la guerra franco-prusiana. El 20 de septiembre de ese año, el ejército italiano ingresó a Roma por una brecha abierta en la Puerta Pía, el puesto fronterizo y de control militar que dividía los territorios, y puso fin al poder territorial del papado. Tras un plebiscito, la ciudad fue anexada al Reino de Italia y en 1871 se convirtió en su capital.
La pérdida de Roma dio inicio a la llamada “Cuestión Romana”. Pío IX rechazó reconocer la anexión y tampoco aceptó la Ley de Garantías de 1871, mediante la cual Italia intentó regular las relaciones con la Iglesia y reconocer ciertas prerrogativas al Papa. El pontífice se consideró prisionero en el Vaticano y sus sucesores mantuvieron esa posición, por lo que el conflicto permaneció sin resolver durante casi seis décadas.
Los Pactos de Letrán de 1929: cómo nació el país más pequeño del mundo
La disputa terminó el 11 de febrero de 1929, cuando la Santa Sede y el Reino de Italia firmaron los Pactos de Letrán, durante el pontificado de Pío XI y el gobierno de Benito Mussolini. Las negociaciones estuvieron encabezadas por el cardenal Pietro Gasparri, secretario de Estado de la Santa Sede, y representantes del régimen italiano.

Los acuerdos incluyeron tres instrumentos:
- Un tratado político, que reconoció la soberanía de la Santa Sede y estableció la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
- Un concordato, que reguló las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado italiano.
- Una convención financiera, que contempló una compensación económica por la pérdida de los antiguos territorios pontificios.
Los Pactos fueron ratificados el 7 de junio de 1929 y dieron origen al Estado soberano más pequeño del mundo, con una superficie aproximada de 0,44km². Ubicado dentro de Roma, comprende la plaza y la basílica de San Pedro, los palacios apostólicos y los jardines vaticanos, entre otras dependencias. Cuenta con una población aproximada de 673 personas.
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De esta manera, la creación del nuevo Estado garantizó la independencia territorial del Papa y permitió que la Iglesia católica ejerciera su autoridad sin depender del gobierno italiano.
Sin embargo, finalmente, es importante distinguir entre el Vaticano, el Estado soberano que surge en 1929, y la Santa Sede, que es la autoridad central de la Iglesia católica, encabezada por el pontífice y responsable de su representación internacional, la cual existe hace más de 2 mil años.




