Con su habitual grandilocuencia, Donald Trump anunció un “acuerdo petrolero histórico” con la administración de Venezuela, que encabeza Delcy Rodríguez. En sus palabras, el pacto asegurará “el control mayoritario de Estados Unidos sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas”, lo que “duplicará las reservas petroleras” estadounidenses.
Detrás del negocio, según el comunicado oficial de la Casa Blanca, aparece la petrolera North American Blue Energy Partners (NABEP), con sede central en Barbados, cuyo principal accionista es el ciudadano venezolano Alejandro Betancourt. También participará el Pentágono, con derecho a adquirir a precio de costo el 20% de la producción de todos los pozos petroleros operados por NABEP.
Betancourt, magnate de 46 años, es un empresario con oscuros vínculos con el chavismo, integrante del grupo de los llamados “bolichicos”. La Justicia de Suiza mantiene abierta una investigación en su contra por presunto lavado de activos, acusado de utilizar el sistema financiero de ese país para legitimar capitales entre octubre de 2010 y enero de 2018. El Departamento de Estado intercedió ante la Fiscalía del país alpino, que finalmente retiró la orden de extradición contra el empresario, que llegó a estar detenido dos veces en Londres en 2025. Finalmente, el gobierno estadounidense gestionó para él una visa de un año para que pudiera ingresar sin restricciones a EE.UU.
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Petróleo en Venezuela: los intereses de EE. UU. y el destino de las inversiones chinas
El nuevo acuerdo afectará a 17 campos petroleros estratégicos ubicados en el lago de Maracaibo y en la Faja del Orinoco, con un objetivo de alcanzar inicialmente una producción de crudo de 1,5 millones de barriles diarios. Cabe señalar que la producción total actual de Venezuela apenas alcanza los 1,25 millones de barriles diarios, menos de la mitad que en 1999.

La vigencia de los contratos es de 25 años, prorrogables, según la normativa de la reformada Ley de Hidrocarburos. Involucrará más de 65.000 millones de barriles de petróleo en reservas probadas, lo que, según Trump, permitirá garantizar la seguridad energética de EE.UU. durante los próximos 100 años.
El gobierno de Venezuela afirmó que “el acuerdo permitirá incrementar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados”. El Ministerio de Hidrocarburos, a su vez, estimó una inversión superior a 100.000 millones de dólares.
“Tomando como referencia un precio de 65 dólares por barril, los ingresos de nuestro país llegarían a un total de 209.335 millones de dólares para el Estado venezolano”, afirmó Delcy Rodríguez.
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En octubre de 2025, la empresa China Concord Resources Ltd. había anunciado una inversión de 1000 millones de dólares en el lago de Maracaibo, para desarrollar los bloques Lago Cinco y Lagunillas Lago. Por su parte, el gigante chino CNPC tiene una participación del 40% de la empresa mixta Sinovensa, con intereses en el crudo extrapesado del Orinoco. Ahora todo queda en el aire, ya que el objetivo de Trump es sacar a China de la cancha.
Tras la captura de Nicolás Maduro y la intervención de EE.UU. en la industria petrolera venezolana, Chevron se consolidó como el mayor productor petrolero y responsable de poco más del 25% de las exportaciones de crudo venezolanas. La española Repsol, por su parte, reactivó sus operaciones en el país en abril pasado. Y, con el nuevo acuerdo, se espera la llegada de otras multinacionales, como Shell y BP, que se suman a inversiones que ya desarrollan petroleras de los Emiratos Árabes y Qatar.




