Un informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral advierte sobre el impacto estructural del conflicto en Medio Oriente en términos de suministro y acceso a los hidrocarburos de una región clave para el mundo.
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Durante el conflicto, el tránsito por el estrecho de Ormuz cayó de unos 95 a apenas cinco buques diarios, y hasta 200 naves quedaron retenidas, lo que generó un “cuello de botella” sin precedentes históricos.
Petróleo y GNL: un déficit imposible de compensar a corto plazo
“Si el estrecho operó durante casi 40 días a un 5% de su capacidad, el sistema dejó de procesar unos 3.600 tránsitos potenciales, un déficit logístico imposible de compensar de manera inmediata”, señala Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral.

En el caso del gas natural licuado (GNL), el impacto es más profundo. Incluso de ponerse fin al bloqueo de Ormuz, las consecuencias se prolongarán en el tiempo. Así lo explica Carnicer: “Dos de las catorce líneas de Qatar quedaron fuera de servicio, reduciendo la oferta en aproximadamente 12,8 millones de toneladas anuales durante al menos tres a cinco años”.
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Puntualmente, señaló al daño en las instalaciones qataríes de Ras Laffan, que “no solo reduce exportaciones actuales, sino que podría retrasar más de un año la expansión del North Field, clave para la nueva oferta global de gas”. Se trata del campo gasífero atacado por misiles iraníes, que comparten un segmento de ese yacimiento (South Pars) que, a su vez, se vio afectado por ataques israelíes.

Guerra en Medio Oriente: las consecuencias para Argentina
Por su parte, el informe mensual del Club de Finanzas del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) profundiza en el impacto en nuestro país: “Por un lado, el aumento de los precios de las commodities mejora los términos del intercambio y generación de divisas. Por otro, el encarecimiento de la energía y las condiciones financieras internacionales más restrictivas generan presiones inflacionarias y limitan el acceso al financiamiento externo”.

En el plano financiero, “la suba de tasas en economías centrales y el fortalecimiento del dólar redujeron el apetito por el riesgo, afectando los flujos de capital hacia las economías emergentes”.
El Gobierno busca amortiguar el impacto de la guerra en Medio Oriente. “La estabilización del tipo de cambio y la política monetaria laxa del Banco Central de la República Argentina (BCRA) han sido clave para mitigar los efectos de la volatilidad global”. Sin embargo, la luz de alerta está puesta en los salarios reales, que continúan perdiendo frente a la inflación, observa la UADE.




