El mayor yacimiento de gas del planeta ha sido el epicentro de la tensión en Medio Oriente en los últimos días. El ataque israelí a South Pars, el segmento iraní del bloque, y la respuesta de Irán contra el complejo Ras Laffan, en el sector explotado por Qatar, impactaron fuertemente en los mercados.
Por su parte, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha calificado el prolongado cierre del estrecho de Ormuz como “la mayor amenaza de la historia para la seguridad energética mundial”.
El precio del barril de crudo Brent llegó a rozar 120 dólares, para estabilizarse luego en torno a los 100. Por su parte, el precio de referencia de los contratos a futuro del gas en Europa superó los 60 euros por megavatio/hora, lo que implica un aumento del 100% desde el estallido del conflicto, el pasado 28 de febrero.
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El continente asiático es el más afectado, ya que Qatar es un proveedores clave de gas natural licuado (GNL) de países como Corea del Sur (14% de sus importaciones), Japón (10% de sus importaciones) y la isla de Taiwán (30% de su abastecimiento de GNL).

Medio Oriente: cuál es la importancia del campo gasífero que comparten Irán y Qatar
Con una superficie total de 9700 km2, el campo gasífero offshore South Pars/North Field se encuentra en aguas del Golfo Pérsico, en la frontera marítima entre Irán y Qatar. El segmento de este último país fue descubierto en 1971, en tanto que, dos décadas más tarde, se determinó la presencia de hidrocarburos del lado iraní, en donde se concentra el 20% de las reservas gasíferas del planeta.
El segmento iraní del yacimiento es responsable del 70% de su producción total de gas, que asciende a 276.000 millones de metros cúbicos anuales. Este hidrocarburo es clave para la generación de electricidad y la calefacción de la población. El 86% de su matriz eléctrica depende de las centrales térmicas. El país persa es el cuarto consumidor mundial de gas, con 245.000 millones de metros cúbicos anuales de uso doméstico.
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Los ataques provocaron también la interrupción del suministro de gas iraní al vecino Irak, para el que representa un tercio de sus necesidades energéticas. Son 50 millones de metros cúbicos diarios, que alimentan las centrales térmicas y permiten la generación de 3100 megavatios.
Por su parte, la respuesta iraní contra la infraestructura qatarí afectó a dos trenes de licuefacción de gas, con una capacidad de producción total de 12,8 millones de toneladas anuales. Implican la paralización del 17% de la capacidad de exportación de gas natural licuado (GNL) del emirato en los próximos cinco años, con pérdidas anuales de 20.000 millones de dólares.
Los daños a complejo qatarí de Ras Laffan generan una perturbación en los mercados energéticos que, según la consultora Kpler, “no solo apunta a precios más firmes, sino también a unas perspectivas de suministro más frágiles hasta bien entrado 2027“.




