Por: Sofía Bethular
El 12 de agosto se conmemora la reconquista de Buenos Aires, al recordar cuando, en 1806, la resistencia criolla, liderada por Santiago de Liniers, logró combatir y expulsar a las fuerzas inglesas que ocupaban la ciudad.
La noche del 24 de junio, Santiago de Liniers, un militar español de origen francés que se encontraba en el fuerte de Barragán, envió una carta al virrey Sobremonte, advirtiendo de la presencia de navíos británicos en el Río de la Plata. El 25 de junio de 1806, una fuerza británica al mando del general William Carr Beresford desembarcó en las costas de lo que hoy es Quilmes.
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La resistencia local, organizada por el virrey, quien huyó a Córdoba, fue prácticamente nula. Apenas tres días después, Buenos Aires se convertía en territorio ocupado por Inglaterra.
Cómo fue la reconquista de Buenos Aires tras la primera invasión inglesa
Con la ciudad ocupada, Santiago de Liniers, que se encontraba destinado a la Ensenada de Barragán, decidió trasladarse a Montevideo. Desde ahí lideró la organización de una fuerza de reconquista que zarpó el 3 de agosto, sumando milicias a lo largo del trayecto, muchas de ellas provenientes de otros intentos de reconquista previos que habían fracasado.

El 10 de agosto, desde los Corrales de Miserere, Liniers exigió la rendición de Beresford. Y, con la negativa del general inglés, comenzó el combate al día siguiente. Las tropas de Liniers derrotaron a la guarnición británica del Retiro y, el 12 de agosto, avanzaron por las actuales calles Reconquista, San Martín y Florida, hacia Plaza de Mayo.
Los vecinos, en apoyo a las fuerzas bonaerenses, treparon a las azoteas y comenzaron a disparar contra los artilleros británicos, usando incluso agua hirviendo, piedras y escombros. Al ver que su posición era insostenible, Beresford ordenó izar la bandera del parlamento y, poco después, capitular con toda su guarnición.
Santiago de Liniers: de héroe de la reconquista a virrey interino
El 14 de agosto, Liniers fue designado jefe militar de la ciudad, aclamado por el pueblo como héroe de la reconquista. A pesar de la retirada, era consciente de que la amenaza inglesa no había desaparecido y, el 6 de septiembre de 1806, comenzó a organizar cuerpos urbanos de defensa, apelando a la unidad entre españoles peninsulares y americanos. Esa convocatoria anticipó la creación de las milicias que, en 1807, resistieron la Segunda Invasión Inglesa a Buenos Aires.

Su rol como jefe militar le dio el respaldo que, dos años después, en 1808, lo llevaría a ser nombrado virrey interino, tras el arresto de Sobremonte. Sin embargo, su origen francés siempre generó desconfianza en ciertos sectores. Esto no solo impactó en su trayectoria militar, sino que, después de las invasiones napoleónicas de 1808, su ejercicio como virrey fue constantemente puesto en duda ante un posible “afrancesamiento” o lealtades divididas.
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La Reconquista de Buenos Aires, un antecedente de la Revolución de Mayo
Más allá del desenlace militar, la Reconquista del 12 de agosto de 1806 es recordada como un episodio bisagra en la historia argentina. No solo permitió expulsar a un ejército invasor sin apoyo directo de la metrópoli española, sino que puso en evidencia la capacidad de organización autónoma de los criollos, al margen de las autoridades virreinales.
A su vez, generó en el virreinato la noción de autosuficiencia al no depender ya de la protección o defensa de la corona de España. Para muchos historiadores, ese antecedente fue, sin dudas, uno de los pilares que forjarían el camino hacia la Revolución de Mayo de 1810.




