El Río de la Plata comenzaba a anunciar su presencia. A medida que la lancha avanzaba hacia el encuentro con la Fragata ARA Libertad, el movimiento del agua recordaba que navegar exige mucho más que conocer el rumbo. Las corrientes, el viento, el oleaje, el tráfico de otras embarcaciones y los cambios repentinos en las condiciones de navegación forman parte de un escenario que no admite improvisaciones. La Armada Argentina lo sabe.
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A bordo de una de las LICA -la ARA “Ciudad de Berisso”-, una de las lanchas de instrucción de la Armada Argentina, DEF tuvo la oportunidad de recorrer ese trayecto y observar de cerca una tarea fundamental para la formación de los futuros egresados de la Escuela Naval (quienes, en definitiva, son los que comandarán los buques de guerra argentinos y custodiarán nuestros ríos y mares). Allí, lejos de las aulas, los cadetes -que apenas rondan los 20 años- deben transformar los conocimientos teóricos en habilidades concretas: aprender a maniobrar, realizar operaciones de fondeo, cubrir guardias de puente y responder ante emergencias, como incendios o averías. Es decir, allí, en una de las LICA, los marinos comenzarán a vivir, en primera persona, las responsabilidades que algún día tendrán al mando de unidades navales.

Las LICA en la Armada Argentina
Las Lanchas de Instrucción para Cadetes (LICA) son el resultado de un proyecto de desarrollo nacional impulsado por la Armada Argentina junto con los astilleros Río Santiago y Tandanor. ¿El trasfondo de la iniciativa? Dotar a la Escuela Naval Militar de embarcaciones diseñadas para la formación práctica de los futuros oficiales de la Fuerza.
El programa comenzó en 2013 y contempló la construcción de dos unidades: la ARA “Ciudad de Ensenada” y la ARA “Ciudad de Berisso”. Ambas fueron botadas entre 2021 y 2022 y entregadas formalmente a la Armada en abril de 2024.
Con 34 metros de eslora, ocho metros de manga y un desplazamiento de 260 toneladas, estas embarcaciones tienen capacidad para transportar una dotación de cinco tripulantes y hasta 34 cadetes. Están preparadas para realizar navegación costera, con una autonomía de 4000 millas náuticas y una velocidad máxima de 12 nudos.

Un dato: como su función principal es el adiestramiento de los cadetes, cuentan con un aula destinada a la instrucción teórica, además de sistemas de comunicaciones y espacios adaptables a distintas necesidades operativas. Además, pueden llevar adelante operaciones de asistencia humanitaria en caso de desastres naturales.
Del aula al agua: aprender a navegar en primera persona
Durante la navegación hacia la Fragata ARA “Libertad”, a bordo de la lancha ARA “Ciudad de Berisso”, DEF conversó con la mujer detrás del timón, la teniente de navío María Eugenia Ruíz.
Ella, quien comanda este buque escuela, contó que este tipo de embarcaciones de instrucción están enfocadas en el adiestramiento: “Aquí los cadetes deben poder reforzar los conocimientos teóricos y prácticos que estudiaron en la Escuela Naval Militar. La lancha tiene capacidad para transportar una tripulación de 40 efectivos, entre oficiales, suboficiales y cadetes”.

Según Ruíz, una vez arriba de la lancha ARA “Ciudad de Berisso”, son los mismos cadetes quienes protagonizan cada una de las maniobras y cubren las guardias de puente. Además, coordinan los ejercicios de lucha contra incendios y averías.
“Es una oportunidad y es muy grato contar con estas lanchas para reforzar los conocimientos”, añade.
La responsabilidad de María Eugenia Ruiz no termina en la conducción de la embarcación. Como comandante, también se desempeña como oficial instructora y tiene la misión de transmitir a los cadetes los conocimientos y la experiencia que adquirió a lo largo de su carrera.

“Estoy a cargo de la lancha y, al mismo tiempo, soy oficial instructora. Nosotros les enseñamos a los cadetes”, explica. En ese doble rol, reconoce que uno de los principales desafíos es adaptarse a las nuevas generaciones y a los cambios: “Hay que tener mucha dinámica porque la tecnología avanza a pasos agigantados. Yo egresé hace tres años y estoy enseñando a chicos que ya la tienen incorporada”.
Una tucumana detrás del timón: la historia de la teniente de navío Ruíz
La historia de María Eugenia Ruiz con la Armada Argentina comenzó bastante lejos del mar. Tiene 33 años y nació en Ranchillos, una pequeña localidad de la provincia de Tucumán, donde el contacto con el mundo naval difícilmente forme parte de la cotidaneidad.
Su acercamiento a la Fuerza llegó de una manera inesperada: “Fueron a dar una charla a mi colegio y lo primero que pensé fue ‘yo quiero entrar ahí’”.

Hasta entonces, nunca había tenido contacto con una embarcación. Sin embargo, cuando conoció la Armada, hubo algo que la interpeló: “Lo primero que me llamó la atención fueron los buques”.
Aquella primera impresión terminó convirtiéndose en una vocación. “¿No te bajaste nunca más?”, le preguntamos con DEF. “Nunca. Siempre estuve navegando”, respondió entre risas.
Su carrera le permitió recorrer distintos destinos y sumar experiencias en escenarios muy diferentes. Su primer destino fue en el buque multipropósito ARA “Ciudad de Rosario”, también participó de una campaña antártica a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irizar”. Al año siguiente pasó al transporte ARA “Bahía San Blas”, con el que realizó ejercicios UNITAS y navegó hacia Río de Janeiro. Más tarde se especializó en comunicaciones y se desempeñó como jefa de estación de comunicaciones en la Base Aeronaval “Punta Indio”. Desde 2023 y hasta enero de este año, volvió a la Antártida, esta vez destinada en el rompehielos.

Teniente de navío Ruíz: “Una oportunidad para nuestro futuro”
Hoy, como teniente de navío, tiene a su cargo el comando de la lancha ARA “Ciudad de Berisso”. Un detalle: no se trata de una designación automática, porque para asumir esa responsabilidad, los oficiales atraviesan un proceso de selección en el que se evalúan distintos factores y requisitos. “Es un privilegio y, al mismo tiempo, una experiencia para nuestra carrera”, cuenta.
En un ámbito históricamente asociado a los hombres, Ruiz forma parte de un grupo de mujeres que tienen responsabilidades de comando dentro de la Armada. En las dos lanchas de instrucción, de hecho, hay una mujer al frente de cada unidad: su compañera, por ejemplo, está al mando de la ARA “Ciudad de Ensenada”. Sin embargo, cuando le preguntamos qué significa ocupar ese lugar, su respuesta se aleja de cualquier excepcionalidad: “La realidad es que lo siento como el reconocimiento al esfuerzo que uno fue poniendo a lo largo de su carrera. Lo siento como una oportunidad para nuestro futuro”.

Ruiz tampoco considera que su condición de mujer defina la manera en que ejerce el comando ni que exista una diferencia en el reconocimiento profesional. Para ella, la oportunidad está vinculada con la experiencia que suma, las responsabilidades que asume y la posibilidad de seguir creciendo.
Cuando habla de lo que más disfruta de su profesión, vuelve a poner el acento en las posibilidades que encontró desde aquel primer día en que decidió ingresar a la Armada. “Las oportunidades que nos brinda, tanto para los que estamos embarcados como para quienes están en destinos de tierra, son herramientas para crecer profesionalmente y también como personas”, sostiene. Y cuando llega la pregunta final, sobre qué siente por el trabajo que eligió, no necesita elaborar demasiado la respuesta: “Me encanta. Adoro mi profesión. La amo”.




