Con una agenda de más de una docena de exposiciones y una marcada presencia de las Fuerzas Armadas, la industria nacional y organismos científicos, se realizó este miércoles en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) la octava Jornada de Ciencia, Tecnología, Innovación y Desarrollo para la Defensa, titulada “Sistemas autónomos: el dominio de los Vectores No Tripulados” y dedicada a los sistemas aéreos (UAVs), marítimos (USVs) y terrestres (UGVs).
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El programa del evento -organizado por la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, a cargo del licenciado Mario Katzenell– incluyó una exposición de la Agregaduría Militar de Ucrania sobre el uso de sistemas no tripulados en las operaciones de combate actuales, y la del Comando de Guerra Autónoma del Comando Sur de los Estados Unidos. También hubo presentaciones del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea Argentina, el Servicio de Hidrografía Naval, CITEDEF, la CONAE y FAdeA, que mostró su proyecto IA-210 Tero, además de empresas vinculadas a los desarrollos de las Fuerzas Armadas.

En la apertura hablaron dos funcionarios. Uno fue el subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Nación, el comodoro César Óscar Lencina, quien planteó la necesidad de conectar capacidades científicas con desarrollos concretos para la defensa. El segundo, el director nacional de Planes y Programas para la Industria y la Producción para la Defensa, Leandro Gabriel Gargiulo, repasó lo realizado por el Ministerio en el último año: el relevamiento de 253 empresas del sector, un catálogo con 130 firmas y la reducción de los plazos para autorizar exportaciones de material sensible y bélico.
Es decir, dos funcionarios -clave en la materia- expusieron sus lineamientos sobre el rumbo de la tecnología para la defensa: uno, desde la mirada científica y de la articulación con las universidades y las empresas; el otro, desde la política industrial y la producción del sector. Los principales conceptos de cada uno.

Un dato: días atrás, el comodoro Lencina fue designado -a través del decreto 1056/20206- para acompañar a Adriana Baravalle en la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Cabe señalar que el oficial de la Fuerza Aérea Argentina, designado como subsecretario de Ciencia y Tecnología, fue jefe de la Base Aérea Militar de Mar del Plata y de la Base Antártica Marambio.
Sistemas no tripulados, “de importancia estratégica”: el planteo del comodoro Lencina
El comodoro César Óscar Lencina abrió la jornada dedicada a los sistemas autónomos y al “dominio de los vectores no tripulados” intervención definiendo al Centro Cultural de la Ciencia como un espacio que “promueve el intercambio de conocimientos, experiencias y capacidades tecnológicas”.

Luego, se metió de lleno en el motivo del encuentro: “En la actualidad estamos atravesando un escenario de transformación tecnológica acelerada en el que la inteligencia artificial, la robótica y los sistemas autónomos están generando nuevas capacidades y transformando múltiples sectores”.
Para Lencina, los sistemas no tripulados “son un ejemplo concreto de esta evolución”. En ese sentido, subrayó que el desarrollo de este tipo de tecnología necesita de la integración de conocimientos que van desde la ingeniería y la electrónica hasta las comunicaciones, la navegación y el procesamiento de información. Asimismo, advirtió que son de “importancia estratégica para la defensa nacional”.
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En esa línea, sostuvo que los espacios como la jornada son fundamentales porque permiten “compartir experiencias, conocer los desarrollos que se están impulsando e identificar oportunidades de colaboración entre instituciones que trabajan sobre desafíos que son comunes”. Lencina describió además la postura de su área: “Desde la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología tenemos una convicción clara. El desarrollo tecnológico requiere del trabajo coordinado entre el Estado, el sistema científico, las universidades y el sector productivo”. Y agregó que Argentina cuenta con investigadores, profesionales, instituciones científicas y empresas con “capacidades muy valiosas” y “un talento notable”. El desafío, resumió, es conectar a todos esos actores para “generar las condiciones para que el conocimiento se transforme en desarrollos tecnológicos y en capacidades concretas”.

Como ejemplo de ese aporte, destacó la participación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que, dijo, “constituye una muestra” de lo que el sistema científico-tecnológico puede hacer “en áreas de alta complejidad”.
“Los sistemas autónomos y los vectores no tripulados están transformando la realidad”
Por su parte, el director nacional de Planes y Programas para la Industria y la Producción para la Defensa, Leandro Gabriel Gargiulo, presentó la jornada dedicada a una temática que, según planteó, está cambiando el escenario tecnológico mundial: “Los sistemas autónomos y los vectores no tripulados, en sus dimensiones aéreas, marítimas y terrestres, están transformando la realidad”. Y explicó por qué hoy se habla de tecnología para la defensa: “No es solamente equipamiento, plataformas o sistemas. Es hablar también de capacidades de conocimiento, de industria, de articulación y fundamentalmente de una visión estratégica a futuro”.
El funcionario del Ministerio de Defensa recordó que hace un año, en octubre y en el Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, se hizo la primera jornada de empresas para la defensa. Contó que esperaban apenas a unas pocas personas y firmas, sin embargo terminaron participando decenas de empresas nacionales e internacionales y asistieron cientos de personas y actores del sector científico-tecnológico. Para él, eso demostró que “el ecosistema de defensa está vivo y latente”.

¿Por qué hablar de ecosistema en esa materia? Gargiulo fue contundente: “Hablamos de seres vivos, de gente que está interviniendo”.
“Identificar, conectar y desarrollar”: la hoja de ruta de la industria para la defensa
A partir de esa experiencia, dijo, se dieron cuenta de que no alcanzaba con identificar empresas, necesidades de las Fuerzas Armadas y actores: había que conectarlos y “transformar esas oportunidades en acciones concretas, en políticas públicas concretas para este sector”. Con ese objetivo, la Dirección lanzó un programa de relevamiento de capacidades y articulación de la industria para la defensa, que permitió identificar a 253 empresas vinculadas al sector. Les hicieron una encuesta de producción y de necesidades tecnológicas, un relevamiento fundamental para obtener la radiografía completa de un área que es fundamental para pensar en el desarrollo económico de un país.
“No son solamente cifras. Representan empresas, capacidades de producir, conocimiento aplicado, potencial de innovación y oportunidades de desarrollo”, sostuvo. Hace tres meses, además, se lanzó el primer catálogo de empresas para la industria de la defensa, que hoy reúne a más de 100 firmas.
Gargiulo enumeró otras acciones, como las reuniones con cámaras empresarias, porque las empresas necesitaban ese vínculo “para poder producir y para poder exportar”. También destacó el cambio en las autorizaciones de exportación de material sensible y bélico. En ese sentido, agregó que ahora el trámite puede iniciarse online, de modo que “una persona que está en Salta” no necesita viajar a la Capital.

El director nacional mencionó también las rondas de negocios, que ya van por la cuarta y que ahora incluyen a emprendedores, además de las empresas. Contó que ese vínculo con productores internacionales generó nuevas oportunidades. Sumó el fortalecimiento del vínculo con los agregados de defensa, que “tienen que saber qué es lo que tienen acá para ofrecer al mundo”, y una agenda de articulación con organismos públicos, instituciones de investigación y actores del sector privado.
En ese marco, afirmó que las jornadas son “un actor fundamental” y que cuando se generan espacios de encuentro “aparecen capacidades, se identifican complementariedades y comienzan a construirse oportunidades de colaboración”. Por esos motivos, resumió el rol de la Secretaría en tres verbos: “identificar, conectar y desarrollar”.
Para el cierre, planteó que el objetivo es que las iniciativas “no sean esfuerzos aislados, sino parte de una política sostenida, capaz de generar resultados y fortalecer capacidades a largo plazo”. Y concluyó: “Argentina tiene el talento, conocimiento y capacidades necesarias para seguir avanzando en el desarrollo tecnológico estratégico para la defensa. Nuestro desafío es lograr que esas capacidades se encuentren, trabajen juntas y se conviertan en resultados”.




