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Daniel Esteban sobre las lecciones aprendidas en la Guerra de Malvinas: “La táctica no puede solucionar los errores estratégicos”

Daniel Esteban, héroe de Malvinas y actual director de la Escuela Nacional de Inteligencia, repasó algunos episodios poco conocidos del conflicto, como el uso de tractores para improvisar lanzacohetes. En la Escuela Superior de Guerra del Ejército, se tomó el trabajo de analizar las innovaciones que realmente fueron eficaces en la guerra de 1982.

Del ingenio criollo a las lecciones para el futuro: la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa del Ministerio de Defensa, a cargo del licenciado Mario Katzenell, realizó la séptima edición de las Jornadas de Innovación y Tecnología para la Defensa (CTID+i), un espacio donde especialistas del ámbito científico-tecnológico y empresarios del sector debaten los desafíos actuales y los proyectos en desarrollo en materia de defensa.

En esta oportunidad, el encuentro se realizó en la Escuela Superior de Guerra Conjunta bajo el título “Innovación en el conflicto de Malvinas” y reunió a ingenieros, técnicos y veteranos que repasaron cómo la creatividad y el ingenio técnico se pusieron al servicio de la defensa durante la guerra de 1982. Hubo tres exposiciones: “CITEFA en Malvinas”, a cargo del ingeniero en electrónica Norberto Dalmas Di Giovanni; “Bombas y Espoletas”, del comodoro (R) ingeniero mecánico aeronáutico VGM Luis Ricardo Dávila; e “Instalación de Tiro Berreta, génesis y desarrollo”, de Luis Alberto Torelli y Antonio Omar Shugt.

En ese marco, el héroe de Malvinas y actual director de la Escuela Nacional de Inteligencia, Daniel Esteban, ofreció una reflexión que fue más allá de las anécdotas: rescató los episodios que resultaron realmente eficaces, distinguió los mitos de las innovaciones genuinas y planteó cómo trasladar esas lecciones a la doctrina, al entrenamiento y a la educación, con la mirada puesta en los desafíos de los conflictos modernos.

El nuevo director de la Escuela Nacional de Inteligencia intervino durante la apertura de la última jornada de Innovación y Tecnología para la Defensa (Foto: Fernando Calzada)

“Esa fue mi modesta intervención: prestar dos tractores”

Esteban comenzó su exposición con una anécdota que ilustra el ingenio de aquellos días. Recordó que el 1 de mayo de 1982, casi a primera hora de la mañana, se produjo un fuerte ataque en la zona de Darwin. Tras el bombardeo, quedaron lanzacohetes en condiciones de operar y mucha munición en el aeródromo militar.

En ese contexto, dos suboficiales se le acercaron con un pedido inusual: querían que les prestara dos tractores. La idea era montar los lanzacohetes sobre los vehículos, alimentarlos con las baterías de los tractores y apuntarlos hacia donde avanzaban las tropas enemigas. 

“Esa fue mi modesta intervención: prestar dos tractores”, resumió, y aclaró que no fue el autor de la idea ni quien dio las órdenes. Aun así, la improvisación tuvo su efecto. Según relató, los proyectiles pasaban por encima de las cabezas de los soldados británicos y no causaban daños de importancia, pero la cantidad de misiles disparados y el ruido que producían resultaron intimidantes. 

En el extremo izquierdo, el entonces teniente primero Daniel Esteban en las Islas Malvinas. En la guerra estuvo al frente de los hombres del Regimiento de Infantería Mecanizado 25 que detectaron el desembarco británico en San Carlos.

Esteban fue franco sobre su alcance real: reconoció que el recurso no era eficaz como arma, aunque cumplió una función en ese momento, al permitir aprovechar lanzacohetes y misiles que de otro modo no podían utilizarse.

El episodio le sirvió para advertir sobre el paso del tiempo. A más de cuarenta años del conflicto, dijo, surgieron muchísimas historias que se van desdibujando, y por eso consideró necesario rescatar los hitos que realmente resultaron eficaces. Entre ellos mencionó la adaptación de los aviones Super Étendard para incorporar los misiles Exocet y el trabajo de dos jóvenes ingenieros que desarrollaron un lanzamiento tierra-barco que resultó efectivo contra el destructor HMS Glamorgan.

Para el veterano, el punto de partida es aprender a distinguir lo que funcionó de lo que condujo al error. “Nadie puede ganar una guerra en una isla cuando el dominio marítimo es enemigo”, sostuvo, y agregó que si además el adversario cuenta con portaaviones, tiene también el dominio aéreo. Para Esteban, ahí se confirma que “la táctica no puede solucionar los errores estratégicos”.

Mario Katzenell y Daniel Esteban durante la apertura de la última jornada de Innovación y Tecnología (Foto: Fernando Calzada)

Del hallazgo a los reglamentos: el camino que propone Esteban 

A partir de esa premisa, planteó un camino ordenado para trasladar las innovaciones a la educación y al conocimiento. Primero, estudiarlas desde lo estratégico e incorporarlas a la doctrina. Luego, probarlas en ejercitaciones. Y recién cuando se confirma que son útiles, comprar el armamento y el equipamiento necesarios.El último paso es llevarlas a los reglamentos militares que permitan su aplicación.

Uno de los puntos que más destacó fue el derecho internacional de los conflictos armados (DICA). En ese sentido, contó que sus soldados, con apenas pocos días de instrucción, apenas tuvieron tiempo de estudiarlo. Como contraste, contó lo que vio durante su paso por las Fuerzas Armadas alemanas, donde el DICA no se estudia solo en el aula, sino que se aplica y se controla en cada ejercitación. Ilustró el método con una escena: un oficial se acerca a un médico en un quirófano y le pregunta por el paciente que está atendiendo para confirmar si era el más grave, independientemente de si era argentino o inglés. “Esa es la conducta”, afirmó. Para él, hay que llevar la Convención de Ginebra a las ejercitaciones de forma permanente, porque estudiada solo en teoría “se diluye”. 

Sobre el derecho humanitario, insistió en que su aplicación se transformó mucho, sobre todo a nivel del Estado Mayor Conjunto, y es vital: “Se salvan muchas vidas, se ahorran muchos problemas legales” y no se hace daño innecesario ni a la propia tropa ni a la enemiga.

¿Sirve estudiar la historia?

Esteban también amplió la mirada hacia el escenario global. “Hoy estamos en una época de transición”, dijo, y describió el paso de la unipolaridad estadounidense a la multipolaridad, con dos grandes actores, Estados Unidos y China. En ese contexto, planteó que el desafío es adaptarse “en doctrina y en equipamiento”.

Reconoció que detectar las innovaciones de Malvinas es “relativamente fácil” si se lo compara con los conflictos actuales, que cambian a una velocidad enorme, impulsados por la tecnología y la inteligencia artificial. Por eso dejó una pregunta para reflexionar: ¿sirve estudiar la historia? Su respuesta fue afirmativa, pero con una condición: interpelar el presente con lo que pasó y proyectarlo hacia el futuro, “a la luz de los conflictos modernos” y de los cambios tecnológicos.

“Estudiar Malvinas es querer a nuestra patria”, insistió Esteban en la Escuela de Guerra (Foto: Fernando Calzada)

Para ilustrar ese salto, mencionó una exposición que visitó recientemente en Brasil, donde vio que ya tienen computadoras cuánticas en comandos de nivel brigada. En esa línea, reconoció el salto tecnológico que comienza a verse en la región. 

El Exocet, el arma más temida por los británicos

Al repasar los hitos de la Guerra de Malvinas, se detuvo en el Exocet, al que definió como el arma más temida por los británicos. Recordó que cuando los ingleses desembarcaron en San Carlos, eligieron ese lugar por un motivo: esa zona los protegía  del misil. 

En esa línea, Esteban subrayó el rendimiento del misil: su empleo equivalía a un barco hundido. Remarcó además que el arma pasó de valer 120.000 dólares a 1.200.000 dólares tras el uso que le dio Argentina. 

Sobre la Fuerza Aérea, valoró el salto que representan los F-16 y recordó que en 1982 los pilotos fueron muy eficaces gracias al entrenamiento que habían llevado adelante en la zona de Río Gallegos. Para él, esa es una muestra de que con poco, pero con gran profesionalismo, se hizo mucho. 

En el cierre, Esteban dio un sentido más amplio al estudio de la historia. “Estudiar Malvinas es querer a nuestra patria, es querer nuestra soberanía, es rendirle honores a los muertos”, afirmó, y tuvo un recuerdo para quienes volvieron y tienen la voluntad de transmitir lo que vivieron. Por eso, tras agradecer la presencia del público, consideró que la causa “no está perdida”.

Antes de irse, se refirió a un hecho actual: “ayer” Inglaterra le planteó a Estados Unidos entregar las islas Chagos. Según su lectura, eso indica que el camino diplomático, junto con la capacitación y el mejor equipamiento, es un rumbo. 

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