A días de que arranque el primer Congreso Internacional de Ciberdefensa de la región, DEF dialogó con el general de brigada (retirado) Ing. Aníbal Luis Intini, presidente del comité organizador del evento, para conocer los detalles de una iniciativa que busca posicionar a la Argentina como un actor de referencia en una de las disciplinas más críticas -y menos visibles- de la defensa contemporánea.
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Organizado de manera conjunta por la Facultad de Ingeniería del Ejército y la Facultad Militar Conjunta de las Fuerzas Armadas, dependientes de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), el evento reunirá del16 al 18 de septiembre en Buenos Aires a especialistas nacionales e internacionales, con presencia confirmada de expositores de España, Estonia y Ucrania, además de la participación virtual de instituciones de distintos países de la región. Según adelantó Intini, se espera la presencia de las autoridades castrenses para la apertura oficial, el miércoles 17 a las 9 de la mañana.

¿Qué se espera del Congreso? A lo largo de tres días, el Aula Magna será el epicentro del congreso con una sucesión de paneles, plenarias y disertaciones especiales que abordarán la ciberdefensa desde múltiples ángulos: políticas públicas, ciberoperaciones y guerra cognitiva, cooperación internacional en investigación del cibercrimen, ciberdiplomacia, protección de infraestructuras críticas y educación para el ciberespacio, entre otros ejes. En paralelo, se desarrollarán simposios donde se presentarán más de 80 papers científicos.
El cronograma también incluye la participación de referentes internacionales como Andrii Davydiuk (Ucrania) y Gary Corn (Estados Unidos), disertaciones de especialistas locales como el general Luis Guimpel (comandante Conjunto de Ciberdefensa) Julio Ardita, Jorge O’Higgins, Ariel Waissbein y Alejandro Corletti, y espacios de exposición para empresas del sector como Personal Tech, Tecnous, Pan American Energy, AVANTI y UFASTA. A esto se suma una propuesta más lúdica y hands-on con“Operación Blackout”, un bug bounty, un hackatón, un Capture the Flag presencial, y un networking en el Regimiento de Granaderos “General San Martín”.
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En diálogo con el general Intini, el oficial contó a DEF que el primer Congreso Internacional de Ciberdefensa es organizado en conjunto por la Facultad de Ingeniería del Ejército y la Facultad Militar Conjunta, cuyos decanos oficiaron como copresidentes del congreso. “El paraguas es la UNDEF”, resume, en referencia a que ambas facultades engloban las carreras propias de la disciplina: la especialización en Criptografía y Seguridad Informática, la Maestría en Ciberdefensa y los cursos militares del Instituto de Ciberdefensa, del cual egresa la aptitud especial en la materia.
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Esa base académica, explica el presidente del comité organizador, es la que impulsa tanto la actividad de extensión como la de investigación: el llamado a la presentación de papers convocó a especialistas de todo el mundo. A esa estructura se suma, además, la flamante licenciatura de grado en la materia, cuyo director de carrera también participará de alguna de las actividades del congreso.
El formato elegido, por su parte, refleja el alcance que los organizadores buscaron darle desde el inicio: se trata de un congreso híbrido, que permite tanto la presencia física como la participación virtual. Esta modalidad despertó el interés de instituciones de distintos países de la región que solicitaron acceso para sus equipos.
Según remarca Intini, no existen iniciativas similares en el marco de la región y mucho menos en la Argentina, lo que convierte a este primer encuentro en un hito para el sector. La decisión de impulsarlo responde a la necesidad de posicionar a la UNDEF como referencia en una disciplina que, aunque no forma parte de los dominios clásicos de la defensa, ya es indisoluble de ella: el control del ciberespacio se suma hoy al control del territorio, el mar y el espectro electromagnético como una variable estratégica ineludible. En ese contexto, el objetivo también excede lo académico: la organización busca que el evento posicione al país como un polo regional en la materia.
Esa mirada internacional, sostiene Intini, es también la puerta de entrada para pensar cómo estas problemáticas -lejos de ser exclusivas del ámbito militar- impactan en la vida cotidiana del ciudadano, desde el phishing hasta la protección de infraestructuras críticas como el agua o la electricidad.
Ciberataques: catástrofes sin disparos
Para graficar la magnitud del riesgo, el general Intini no apela a hipótesis lejanas sino a escenarios cotidianos y concretos. “Si yo le cambio los porcentajes de los productos químicos que se usan para la potabilización, es probable que intoxique a una población”, advierte, y agrega un ejemplo aún más contundente: “si se abren las compuertas de una represa hidroeléctrica -que se puede hacer digitalmente y solo se requiere un enter– es probable que inunde un valle”. Son los sistemas eléctricos, de agua y de gas los que están en juego”, sostiene, y con ellos, “la vida misma de la población”. Por eso él insiste en que la palabra “guerra” puede resultar engañosa: no hace falta un disparo para que haya una catástrofe. “Si esto hace ruido, estamos en un grave problema”, resume, en referencia a que la verdadera amenaza cibernética suele ser silenciosa, y pone como ejemplo extremo qué pasaría si se descontrolaran las variables del reactor nuclear de Atucha.
En ese contexto, el presidente del comité organizador señala a la inteligencia artificial (IA) como un factor que aceleró drásticamente los tiempos tanto del ataque como de la defensa. “Metió un catalizador en toda la velocidad de desarrollo y de ataque y defensa”, explica, y advierte sobre un fenómeno que crece silenciosamente: existen motores de IA sin los límites morales que sí tienen plataformas como Claude o ChatGPT, capaces de responder pedidos tan sensibles como instrucciones para fabricar explosivos. Según Intini, hasta los propios dueños de estas plataformas alertaron sobre la posibilidad de que la misma inteligencia artificial pueda convertirse en blanco de ataques, en un escenario donde “cualquiera sentado un viernes a la noche y aburrido puede generar, con poco conocimiento, mucho daño”.

Intini: “El atacante tiene que acertar una vez, el defensor tiene que acertar siempre”
El otro punto de alarma que remarca es la mutación constante de las amenazas, en particular del ransomware, que dejó de ser simplemente un secuestro de datos para transformarse en un negocio de extorsión sofisticado. “Hoy un ransomware moderno roba primero la información, la expone en algún lugar y te dice: págame, si no la publico”, detalla Intini, quien agrega: “se ha transformado en una organización delictiva” que hasta ofrece asistencia para recuperar el acceso a cambio de un nuevo pago. Frente a esa asimetría, sintetiza una frase que atraviesa buena parte del diagnóstico: “el atacante tiene que acertar una vez, el defensor tiene que acertar siempre”.
Justamente, uno de los ejes que más preocupa a los organizadores es el retraso del marco legal frente a la velocidad con la que evolucionan las amenazas. “La ley siempre está un poco desactualizada”, plantea Intini, quien señala que en Argentina “hay muy pocas leyes que son específicas de la temática ciber”, más allá de la ley de protección de datos personales, actualmente en proceso de modificación. El vacío se vuelve crítico, explica, aunque reconoce que en el último tiempo hubo un mayor acercamiento entre las áreas de defensa y seguridad para flexibilizar un marco que hasta ahora era demasiado taxativo.
Esa dificultad para trazar límites claros se profundiza, además, por la naturaleza misma del ciberespacio, donde identificar el origen real de un ataque puede ser casi imposible. Intini recuerda como ejemplo el histórico ataque a Estonia en 2006: “hubo un virus que infectó múltiples computadoras en el mundo” y todas atacaron al mismo tiempo, sin que existiera un responsable único y identificable. “Podría estar atacando desde un país, saltando por cuatro países distintos, ¿y cuál es el origen?“, sostiene, al tiempo que plantea que esa lógica también redefinió las operaciones militares.
Frente a semejante nivel de sofisticación técnica, “la concientización es un punto muy importante en todo esto”. Ante ese escenario, resume sin rodeos: “la persona sigue siendo el eslabón más débil de toda la cadena. El clic, el que dejó el password al otro, el que tomó la clave de abajo del teclado, el que dejó el papelito pegado con ésta en el monitor”. Para el presidente del comité organizador, buena parte de los ataques exitosos no responden a virus sofisticados sino a un poco de ingeniería social: “buscarle la vuelta” a alguien para que “se le escape algo”. Una fragilidad que, asegura, ningún desarrollo tecnológico logra resolver del todo.

“Acá se van a encontrar todos”: el triángulo de Sábato en acción en el Congreso de Ciberdefensa
Entre las expectativas para este primer encuentro, Intini destaca la presencia de figuras del ámbito nacional. A eso se suman los paneles temáticos, entre ellos uno de educación, uno de ciberseguridad en ambientes industriales -donde disertará Julio Ardita- y otro que abordará la interrelación entre el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) y la Subsecretaría de Ciberdefensa. También habrá espacio para sponsors y empresas privadas y momentos de “networking humano”, como el encuentro previsto en el Regimiento de Granaderos. Para Intini, todo esto responde a una lógica de fondo, la del histórico “triángulo de Sábato”, que busca articular empresa, universidad y gobierno.
En paralelo a los paneles, el congreso contará con tres actividades pensadas especialmente para atraer a un público más joven. La primera es un hackatón, que Intini describe así: “hay una serie de objetivos que hay que hacer sobre una plataforma y hay distintos grupos o personas que se conectan a esa plataforma y van batiendo blancos hasta que alguno gana”. La segunda es un bug bounty -“la cacería de un error”- que se realizará sobre una réplica apócrifa del sitio del congreso, en un ambiente controlado y con acceso certificado por instituciones, ya que, según remarca, “en Argentina no hay registro de bug bounty hechos” y este sería el primero. Por último, se sumará una plataforma de simulación de crisis con modalidad “captura la bandera”. “Esos son tres actividades que se van a hacer a la par de los paneles”, resume Intini, quien celebra el desafío de combinar públicos tan distintos -empresas, gobierno y jóvenes- en un mismo evento: “acá se van a encontrar todos”.
En cuanto a la logística final, Intini confirma que el congreso se desarrollará oficialmente los días miércoles 16, jueves 17 y viernes 18 de septiembre, con la apertura prevista para el primer día, a las 9 de la mañana.




