El director Martin Scorsese, uno de los cineastas más influyentes de la historia y defensor histórico del cine como arte irrepetible, acaba de convertirse en asesor y socio de Black Forest Labs, una startup alemana de inteligencia artificial (IA) generativa, para utilizar su modelo FLUX en la creación de storyboards de su próxima película.
La noticia desencadenó un terremoto en Hollywood: si Scorsese –el hombre que se pasó décadas defendiendo el cine de autor frente a las franquicias de superhéroes– abraza la inteligencia artificial, ¿qué significa eso para el arte, los trabajadores creativos y el futuro de la industria?
- Te puede interesar: Polémica en el mundo del cine: una película utilizó IA y se cuestiona su elegibilidad para los premios
¿Qué es Black Forest Labs y qué hizo Scorsese?
Black Forest Labs es una empresa de 70 personas con sede en Friburgo, Alemania, creadora del modelo de generación de imágenes FLUX. A pesar de su dirección poco obvia, la startup impulsa funciones de imagen dentro de Adobe, Canva, Microsoft y Meta, y fue valuada en 3.250 millones de dólares por sus inversores.
La asociación incluye un video donde Scorsese usa FLUX para hacer el storyboard de escenas de su próxima película, What Happens at Night, un drama protagonizado por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence sobre una pareja que viaja a un pequeño pueblo europeo para adoptar un hijo.

Scorsese aclaró que lleva 70 años creando sus propios storyboards y que la herramienta le permite comunicar su visión a directores de fotografía y diseñadores de producción de forma mucho más rápida y eficiente. En sus propias palabras, según el video publicado junto al anuncio: “Si tienes una herramienta así, puedes resolver las cosas mucho más rápido, ahorrar tiempo de producción y reducir el desgaste del equipo”, haciendo referencia incluso al célebre plano secuencia del Copacabana en Buenos Muchachos como ejemplo de una escena que habría sido más fácil de planificar con esta tecnología.
Por qué este movimiento de Martin Scorsese con la IA es histórico
Esto marca uno de los avales más significativos de laIA generativa por parte de un cineasta en actividad, especialmente viniendo de un director cuya reputación entera descansa sobre la primacía del oficio artesanal. Scorsese encuadró la adopción en sus propios términos: evolución, no capitulación.
Su postura tiene peso cultural porque no proviene de una figura tecnófila ni de un estudio que busca automatizar la producción a gran escala, sino de un director asociado con la preservación del lenguaje cinematográfico. Es exactamente esa autoridad moral la que convierte su decisión en un punto de inflexión: si Scorsese lo hace, muchos otros directores tendrán menos resistencia para seguirlo.

La movida no fue recibida en silencio. Artistas como la conceptualista Karla Ortiz y el director-animador Sam Deats argumentaron que la IA de imagen genera exactamente lo que ellos pasaron carreras enteras aprendiendo a producir, y que el aval de Scorsese se siente como una traición personal.
- Te puede interesar: OpenAI apuesta al cine: así será Critterz, la primera gran película animada hecha con inteligencia artificial
En el otro extremo del debate, Guillermo del Toro se convirtió en uno de los opositores más encendidos. En octubre de 2025 dijo que usar IA desde el inicio de un proyecto creativo sería “como escupirle a Dios”, y luego declaró que “preferiría morir” antes que incorporar IA generativa en sus películas.
El Festival de Cannes 2026 cristalizó esta tensión a nivel institucional, convirtiéndose en el escenario donde la industria debatió formalmente los límites entre herramienta y autoría.




