La lista Forbes de Millonarios de 2026 sumó 45 nuevos nombres vinculados al auge de la inteligencia artificial. Lo llamativo es que, hace apenas un año, prácticamente nadie sabía quiénes eran. La fortuna conjunta de este grupo supera los 2,9 billones de dólares: si formasen un país, serían la quinta economía del mundo. A la cabeza de la lista está Elon Musk, quien se convirtió en el primer billonario.
El fenómeno no se limita a las empresas de siempre. Al menos 86 integrantes del “club de las tres comas” deben gran parte de su patrimonio al sector de la IA, y casi la mitad llegó a esa categoría en los últimos doce meses. Entre los nuevos nombres aparecen los fundadores de Perplexity, Mercor, Mistral, Cursor, Lovable, Sierra, Harness, Cognition y Surge.
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Los arquitectos de la infraestructura y nuevos millonarios
El caso más conocido sigue siendo el de Jensen Huang. Comenzó su carrera fregando platos en un Denny’s por menos de tres dólares la hora, cofundó NVIDIA en 1993 y durante dos décadas apostó por las GPU para videojuegos. Cuando llegó la IA, esa apuesta transformó a la empresa por completo. Hoy NVIDIA es la columna vertebral del entrenamiento de los grandes modelos de lenguaje y Huang figura entre los diez hombres más ricos del planeta.
Menos visible pero igualmente revelador es el caso de Guillermo Rauch, argentino y autodidacta que aprendió inglés leyendo manuales de software. Su empresa Vercel, inicialmente una herramienta para desarrolladores, se convirtió enla plataforma de referencia para desplegar aplicaciones generadas con IA a escala industrial. Su fortuna representa una segunda oleada de millonarios que no construyen modelos sino la infraestructura que los sostiene.

En ese mismo grupo aparece Edwin Chen, de 38 años, que se convirtió en el debutante más rico del listado con un patrimonio estimado en 18.000 millones de dólares. Chen fundó Surge AI, dedicada al etiquetado de datos para el entrenamiento de modelos. Casi nadie sabe quién es, pero su entrada en Forbes fue la más contundente del año.
La IA que se mete en cada industria
La otra gran tendencia del ranking es la de los fundadores que tomaron modelos de lenguaje existentes y los aplicaron a sectores concretos con resultados que dejaron atrás a muchos incumbentes. Daniel Nadler ya había vendido en 2018 su plataforma financiera Kensho a S&P Global por 550 millones de dólares. Con OpenEvidence replicó la fórmula en medicina: su asistente de IA acumula más de 100 millones de consultas y la compañía casi cuadruplicó su valoración en seis meses hasta los 12.000 millones, elevando su patrimonio personal a 7.200 millones de dólares.
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En el segmento legal, Harvey automatiza la investigación jurídica, la redacción de documentos y la revisión de contratos, con una valoración de 11.000 millones de dólares. Y en reclutamiento, Mercor –fundada por tres ex becarios del programa Thiel que dejaron la universidad– pasó de facturar 100 millones en 2025 a 1.000 millones a principios de 2026. Uno de sus cofundadores, Surya Midha, de 22 años, se convirtió en el multimillonario hecho a sí mismo más joven del mundo.
El miedo como modelo de negocio
Quizás el perfil más paradójico del ranking sea el de Dario Amodei. Era vicepresidente de investigación en OpenAI cuando decidió que la tecnología que ayudaba a construir era peligrosa. Renunció junto a su hermana Daniela y fundaron Anthropic.

En mayo de 2026, la compañía cerró una ronda de 65.000 millones de dólares y alcanzó una valoración de 965.000 millones. La fortuna personal de Dario ronda los 15.500 millones de dólares, según Forbes.




