El gobierno de Mark Carney dio un paso clave en la regulación de internet al introducir una nueva legislación que busca prohibir las cuentas en redes sociales para menores de 16 años. La iniciativa, conocida como Safe Social Media Act, se enmarca dentro de un proyecto más amplio de seguridad en línea que también crea un nuevo organismo regulador. La medida coloca a Canadá entre los países que avanzan con mayor firmeza hacia el control del uso de redes para niños y adolescentes.
- Te puede interesar: Redes sociales bajo presión: el caso Meta y el futuro de la moderación de contenido
El anuncio se da pocas semanas después de un hecho que generó fuerte impacto en la opinión pública canadiense. Familiares de víctimas de uno de los tiroteos masivos más graves del país iniciaron acciones legales contra OpenAI, a quien acusan de haber detectado señales de alarma en las conversaciones del atacante antes del ataque sin haber alertado a las autoridades.
Canadá: qué establece la nueva ley y por qué genera tanta expectativa
La propuesta, identificada como proyecto C-34, plantea que las plataformas deberán impedir el acceso de usuarios menores de 16 años a menos que puedan demostrar mecanismos efectivos para garantizar entornos seguros. El texto del proyecto sostiene que los daños que sufren los chicos en línea no dependen solo de su propio comportamiento, sino también del diseño y funcionamiento de los servicios digitales que utilizan.
En ese sentido, el documento apunta de forma directa contra ciertas herramientas de diseño muy utilizadas por las grandes plataformas. Estos aparecen señalados como elementos que potencian la exposición a contenidos dañinos, en especial entre los usuarios más jóvenes. Entre esos elemento están:
- Sistemas de recomendación basados en algoritmos.
- Los feeds pensados para maximizar el tiempo de uso.
- La reproducción automática de contenidos.
- El desplazamiento infinito.

El ministro de Cultura canadiense, Marc Miller, indicó que la normativa probablemente recaerá sobre compañías como Meta y Snapchat, aunque el texto del proyecto no menciona empresas de forma explícita. La idea oficial es que sean las plataformas las que deban adaptarse a los nuevos estándares y no al revés.
Multas millonarias, un nuevo organismo regulador y las dudas que deja la iniciativa
Uno de los puntos más fuertes del proyecto tiene que ver con las sanciones previstas para las empresas que no cumplan con la normativa. Las multas podrían alcanzar el 3% de la facturación global de la compañía o 10 millones de dólares canadienses, lo que representa un monto mayor entre ambas opciones, según el monto que sea más alto.

La legislación también prevé la creación de una Comisión de Seguridad Digital, un organismo pensado para supervisar el cumplimiento de las nuevas reglas y, al mismo tiempo, brindar apoyo a víctimas de daños generados en entornos digitales. Esta comisión funcionaría como punto central para canalizar denuncias y coordinar respuestas frente a las plataformas.
Un aspecto que llamó la atención es que la nueva normativa, por el momento, no contempla restricciones específicas para las plataformas de inteligencia artificial (IA) conversacional, un sector que crece a gran velocidad y que también genera preocupación entre especialistas en seguridad infantil.
- Te puede interesar: Europa avanza con nuevas restricciones de edad en redes sociales: qué cambios se vienen
Otro de los grandes interrogantes que deja la propuesta tiene que ver con la implementación concreta de la verificación de edad. Diversas voces advirtieron que este punto podría entrar en tensión con las leyes de privacidad vigentes en el país, ya que cualquier sistema de comprobación de edad implicaría de alguna manera identificar a los usuarios.
La iniciativa canadiense se suma a una tendencia que ya tomaron otros países, como Australia, que buscan poner límites al uso de redes sociales por parte de menores. Por último, es importante considerar que estas discusiones se dan en un contexto donde el debate sobre el impacto de estas plataformas en la salud mental de niños y adolescentes ocupa cada vez más espacio en la agenda pública internacional.




