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Base Petrel: los desafíos de la nueva puerta de entrada argentina a la Antártida

Por su posición estratégica y sus condiciones naturales, la Base Antártica Conjunta Petrel se perfila como el futuro eje logístico del continente blanco. El teniente coronel Eric Josué Dorado, jefe de base, cuenta cómo las obras de infraestructura y las energías renovables transforman a la estación en un punto clave para la soberanía nacional.

En medio de las duras condiciones climáticas de la Antártida, la Base Antártica Conjunta Petrel avanza en obras de infraestructura y en la incorporación de energías renovables que la posicionan como un punto neurálgico para la soberanía nacional. El teniente coronel Eric Josué Dorado, jefe de base, explicó a DEF cómo es la vida y el trabajo cotidiano en esta estación clave del continente blanco.

Ubicada a 18 metros sobre el nivel del mar en la rada Petrel de la isla Dundee –en el archipiélago de Joinville, al norte de la Península Antártica–, la instalación comenzó como un refugio de verano en 1952 y fue fundada como base el 22 de febrero de 1967. Tras un largo historial que incluyó un incendio, el cierre temporal y su posterior reapertura el 9 de diciembre de 2021 de la mano del Ejército y la Armada Argentina, la estación retomó su pulso científico y logístico. Hoy, la dotación continúa con el ambicioso proyecto de transformar a Petrel en una base polimodal de última generación, autosustentable y dotada de tecnología de punta.

Cómo es el día a día en Base Petrel

– ¿Cómo avanzan los proyectos en esta etapa del año y qué tareas se están priorizando ante la llegada del invierno?

– Los proyectos avanzan según lo previsto. Pese a que las bajas temperaturas obligan a suspender temporalmente las tareas en el exterior, el personal se concentra en el mantenimiento interno de las instalaciones, como el sistema de agua y las usinas.

Aeronaves –helicópteros y aviones- que operaron este año en la pista de Petrel (Fotos: Eric Dorado)

En cuanto a la infraestructura, entre fines de marzo y principios de abril concretamos la ampliación de la pista -que alcanzó los 1.300 metros de largo (1.200 metros útiles más 100 de seguridad) por 60 metros de ancho- para habilitar la llegada de aviones Hércules. En paralelo, aeronaves de menor porte como el Twin Otter ya realizan vuelos regulares desde Marambio. Actualmente, solo resta la inspección final de la Fuerza Aérea para constatar la resistencia del suelo.

– ¿Qué ventajas operativas presenta la ubicación de la pista?

– El estado general es muy bueno. A esto se suma una ventaja geográfica clave: al encontrarse casi al nivel del mar y junto a la costa, no se forman los habituales bancos de nubes que afectan a Marambio, lo que optimiza las maniobras de traslado y la descarga de personal y suministros.

Innovación energética en la Antártida

También se registraron importantes progresos en el ámbito de las energías renovables. ¿En qué consiste el proyecto del parque solar?

– Se alcanzó la meta de concluir la primera fase de las tres proyectadas para el parque solar. Luego de un complejo proceso de montaje e instalación que demandó un gran despliegue de recursos y mano de obra, se colocaron 192 paneles con los que se completó un tercio de la obra total a la espera de su conexión a la red. Aunque el rendimiento merma durante los meses fríos debido a la escasa radiación solar, el suministro de energía limpia permitirá un ahorro de hasta el 24% en el gasto de combustible. Esta mejora genera un impacto muy favorable al disminuir tanto la cantidad de suministros a movilizar como la contaminación ambiental.

– ¿Qué otros proyectos se están desarrollando en relación con las estructuras modulares y cómo es la situación habitacional actual?

– Avanzamos en la construcción del proyecto principal: la nueva casa de alojamiento. La estructura consta de seis módulos —que incluye el edificio central con laboratorios, enfermería, sala de estar y otras dependencias— y su ejecución se lleva adelante mediante un convenio entre Tandanor, a cargo de la obra; el Ejército, que aporta la mano de obra; y el Comando Conjunto Antártico, que provee los medios de transporte. 

Mientras avanzamos con las nuevas estructuras, el personal continúa alojado en la instalación anterior que, concluida la obra, quedará como casa de emergencia o auxiliar. La base está diseñada para albergar a 60 personas durante el invierno y hasta 120 en el período estival, asemejándose en su proyección a la Base Marambio. Si bien en el futuro se prevé la incorporación de talleres, hangares y un gimnasio techado, el esfuerzo de los próximos años estará centrado en consolidar las áreas de alojamiento y servicios.

La dotación en Base Petrel y el apoyo a la ciencia

– ¿Cómo está conformada la dotación actual de la base?

– Somos veintidós integrantes en total: un médico civil, cinco efectivos de la Fuerza Aérea, ocho del Ejército y ocho de la Armada. Y todos somos varones, ya que las instalaciones actuales, cuentan con un único baño y sector de duchas, resultan limitadas para una convivencia mixta en esta etapa.

La dotación 2026 de la Base Antártica Conjunta Petrel.

– ¿Hay científicos invernando este año en la base o qué tipo de apoyo brindan a la investigación?

– No hay personal científico invernando este año, por lo cual la dotación es la encargada de brindar soporte logístico y técnico a los proyectos en curso (para lo cual recibió una capacitación básica). Entre ellos, sobresalen dos proyectos de colaboración internacional. Uno con Italia -el sismógrafo de banda ancha que transmite datos en tiempo real mediante una colaboración con Italia— y el trabajo conjunto con Colombia, que requirió la instalación de varias antenas y equipos receptores. Por otra parte, instalamos del sistema de antenas del proyecto AWOS del Servicio Meteorológico Nacional, una estación automática única en la Antártida que transmite en tiempo real variables clave como viento, visibilidad, nubosidad, temperatura y presión para optimizar la operación aérea.

– ¿Cuáles son los principales desafíos para llevar adelante obras de esta magnitud en un entorno tan hostil?

– El factor determinante es, sin duda, el clima. Durante la temporada invernal resulta imposible trabajar al aire libre, por lo que es indispensable optimizar al máximo la ventana de los meses estivales; de lo contrario, el suelo se congela por completo e impide el uso de palas, maquinaria o cualquier tarea de movimiento de tierra. Además, las condiciones varían según la época: mientras que en verano se cuenta con muchas horas de luz, en invierno las jornadas se reducen a solo cuatro horas y media, con caminos y pistas congelados. A la intemperie, se vuelve inviable cualquier labor manual  —como ajustar un tornillo— debido al riesgo de accidentes. Por este motivo, todas las actividades se planifican y programan en función de los pronósticos meteorológicos.

La pista alcanzó los 1.300 metros de largo (1.200 metros útiles más 100 de seguridad) por 60 metros de ancho para habilitar la llegada de aviones Hércules. (Fotos: Eric Dorado)

El futuro eje logístico de la Antártida

– ¿Considera que se está gestando una identidad propia en la Base Petrel?

– Sí, su principal particularidad radica en que está llamada a transformarse -en conexión con la ciudad de Ushuaia- en el futuro eje logístico de la Antártida. Contamos con el mar a disposición y una pista operable durante gran parte del año, a lo que se suma el proyecto de construcción de un muelle apto para recibir rompehielos, buques polares y embarcaciones turísticas. La accesibilidad posiciona a Petrel como un polo clave y abre un amplio abanico de posibilidades futuras orientadas al turismo, la optimización logística y las evacuaciones sanitarias.

– En lo personal, ¿cómo vive esta experiencia y cuál es su balance al día de la fecha?

– En lo personal, esta experiencia -que ya representa mi tercera invernada- se vive con una enorme intensidad, sentido de pertenencia y un compromiso renovado día a día. Si tuviera que hacer un balance a la fecha, diría que es sumamente positivo y gratificante, a pesar de los desafíos propios de la Antártida.

En este momento nos encontramos enfocados de lleno en el mantenimiento de la flota vehicular para optimizarla de cara a las exigentes jornadas de verano y asegurar la entrega de la base en condiciones óptimas. Todo esto es posible gracias a la labor coordinada y al esfuerzo conjunto de cada uno de los integrantes de la dotación; ese trabajo en equipo es, sin dudas, el verdadero pilar y motor que nos permite alcanzar con éxito cada uno de nuestros objetivos.

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