Un jurado federal de Oakland desestimó por unanimidad la demanda de Elon Musk contra OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman tras deliberar menos de dos horas. El fallo despeja el camino para la salida a bolsa de la compañía valuada en más de 800.000 millones de dólares.
Se trata de una empresa de servicios en la nube y compras online. Su objetivo sería insertar productos de software y hardware con OpenAI para diversificar el mercado.
La decisión promete una experiencia más personalizada, pero despierta fuertes debates éticos, legales y sociales sobre los límites del deseo en la inteligencia artificial (IA).
La empresa de Sam Altman lanzó un modelo de ‘opt-out’ que permite usar obras con copyright, a menos que sus titulares lo bloqueen, cambiando las reglas del juego en derechos de autor.
Mientras los usuarios descansan, el modelo generativo de IA se adelanta a los preparativos y desarrolla tarjetas personalizadas con recomendaciones y resúmenes diarios.
El proyecto, que combina IA y talento humano, debutará en el Festival de Cannes 2026 y promete revolucionar la industria cinematográfica con bajos costos y tiempos récord de producción.
La competencia en inteligencia artificial generativa se concentra en unos pocos líderes: OpenAI, Google, Anthropic, Meta y DeepSeek. Cada uno ofrece distintos niveles de rendimiento, integración, seguridad y acceso.
Un adolescente estadounidense de 16 años, llamado Adam Raine, se quitó la vida tras mantener conversaciones durante meses con la IA. Las versiones del caso.