En “Granaderos de los Andes. El regreso 1824-1826”, Miguel Ángel Podestá explora la dimensión humana de los soldados de San Martín que sobrevivieron a la campaña libertadora y enfrentaron un regreso tan incierto como exigente, no exento de épica.
“Nunca voy a desenvainar mi espada para combatir a mis paisanos”, dijo el General San Martín años atrás. Una frase que cobra sentido con la noticia de su traslado al Regimiento de Granaderos y al decreto del presidente Milei que oficializa la decisión.