Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J“, aterrizó en la Base Aérea de El Palomar a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Argentina proveniente de Lima, Perú. El narcotraficante será indagado vía Zoom por la Justicia federal de Morón por el triple femicidio de Florencio Varela.
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Triple femicidio: el crimen que conmocionó a la Argentina
Morena Verdi, Lara Morena Gutiérrez y Brenda Loreley del Castillo fueron captadas mediante un engaño en Ciudad Evita el 19 de septiembre de 2025. Parte de los sospechosos las subieron a una camioneta con la excusa de ir a una fiesta y las trasladaron hasta una casa en Florencio Varela. Allí fueron privadas ilegítimamente de su libertad, maniatadas, golpeadas y torturadas. Las asesinaron y hasta habrían transmitido el crimen en vivo para un grupo cerrado. Los cuerpos fueron enterrados en el patio de la casa y la camioneta incendiada horas después para borrar rastros.
Según trascendió, mientras se cometían los asesinatos, “Pequeño J” repetía una y otra vez: “Esto le pasa a quien me roba”. La hipótesis central de la fiscalía apunta a una represalia narco por el robo de un cargamento de droga o dinero en efectivo, en una práctica conocida como “mexicaneo“.

La investigación fue llevada adelante por la DDI de La Matanza de la Policía Bonaerense, bajo el mando de la UFI de Homicidios con los fiscales Adrián Arribas, Claudio Fornaro y Claudio Rulli, quienes esclarecieron los femicidios y elevaron la causa a la Justicia federal para que se investigar la pista narco.
Los cargos que enfrenta son graves: privación ilegal de la libertad coactiva agravada y homicidio criminis causa agravado por violencia de género, premeditación, alevosía y ensañamiento. De ser condenado, la pena es prisión perpetua.
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Los Pulpos de Trujillo: la red narco detrás del crimen
El caso no culmina en el triple femicidio. La causa reveló la penetración en Argentina de una organización criminal transnacional con base en Perú.
Pulpos de Trujillo son una organización de tráfico de drogas y trata de personas transnacional originada en Perú, con presencia confirmada en Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay. La banda opera hace años en la ciudad de Trujillo, en el departamento de La Libertad, y cuenta con ramificaciones internacionales. Investigaciones recientes revelan que mueven dinero a través de negocios de fachada y extienden su influencia en comunidades migrantes en distintos países.

“Pequeño J” sería el líder de la célula argentina e integrante de la estructura de Los Pulpos de Trujillo. Se cree que Miguel Villanueva Silva y Víctor Lázaro Sotacuro, ya detenidos por la justicia bonaerense, son otros dos miembros de la red local vinculada a la banda. Villanueva Silva habría aportado la casa, la camioneta que trasladó a las víctimas y la logística para realizar los tres homicidios, mientras que Sotacuro es el titular del Volkswagen Fox identificado como vehículo de apoyo durante la noche del crimen.
Según la investigación, “Pequeño J” utilizaba las villas Zavaleta, en Barracas, y la 1-11-14 del Bajo Flores como base de operaciones para el tráfico de drogas, y controlaba puntos de venta en el sur del conurbano. El juez Rodríguez también lo investiga por su presunto vínculo con una organización dedicada al narcotráfico a gran escala, posibles delitos de trata y explotación sexual, y maniobras de lavado de activos.
Pequeño J y sus lazos con el clan criminal
Valverde Victoriano nació en Trujillo y fue criado en el distrito de La Esperanza, una de las zonas más violentas del norte peruano. Su historia está atravesada por el delito desde la infancia: es hijo de un sicario vinculado a estructuras criminales asesinado en 2018 en un ajuste de cuentas.
Su padre, Jhanzen Valverde Rodríguez, fue el segundo jefe de la banda “Los Injertos del Nuevo Jerusalén” y fue asesinado en diciembre de 2018 en venganza por el homicidio de un integrante del grupo rival conocido como “El Gran Marquéz”. Las organizaciones “Los Pulpos” y “Los Injertos del Cono Norte” son algunos de los protagonistas de la guerra por el control del territorio en Trujillo para el narcotráfico y las extorsiones.
Su padre lo nombró “Tony” en alusión al personaje Tony Montana del film “Caracortada”, y lo apodó “Pequeño J” por ser su hijo.
Pese a un largo historial delictivo, Tony Janzen Valverde había logrado asentarse en Argentina y operar como cabecilla de la red local, con reportes a la estructura asentada en Trujillo. El triple femicidio de Florencio Varela reveló la estructura de narcotráfico transnacional y dio un golpe con la detención de “Pequeño J” y otros dos miembros vinculados a los Pulpos de Trujillo.




