Se cumple un año de la escalada militar entre las dos potencias nucleares del subcontinente indio que estuvo a punto de desencadenar una guerra a gran escala. Fue tras un ataque de grupos terroristas paquistaníes en la localidad de Pahalgam, en el sector de Cachemira administrado por la India, donde asesinaron a 26 turistas y otras 17 personas resultaron heridas. Ocurrió el 22 de abril del año pasado y el ataque se atribuyó al denominado “Frente de la Resistencia”, que persigue la integración de esa región de mayoría musulmana a Pakistán. Las hostilidades cesaron, tras cuatro días de ataques y contraataques, aunque la tensión sigue latente.
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Los objetivos de la operación antiterrorista
La reacción de la India fue contundente: el 7 de mayo de 2025, sus Fuerzas Armadas lanzaron la Operación Sindoor, que tuvo como blanco la infraestructura y los campos de entrenamiento terroristas en suelo paquistaní. Puntualmente, las acciones se dirigieron contra Lashkar-e-Taiba y Jaish-e-Mohammed, los dos principales grupos insurgentes paquistaníes en la zona.
El gobierno del primer ministro Narendra Modi acusa a Pakistán de complicidad con los ataques que buscan minar la unidad del país y desestabilizarlo. “La Operación Sindoor ha redefinido la lucha contra el terrorismo, estableciendo un nuevo punto de referencia, una nueva normalidad”, manifestó el premier indio. Esta “operación multidimensional” es, en palabras de las autoridades Nueva Delhi, “la demostración del poder militar y estratégico de la India, ejecutado a través de la combinación de medios militares y no militares”, con el objetivo de “neutralizar las amenazas terroristas” y “disuadir a Pakistán”.
Según confirmaron altas fuentes militares indias a DEF, la Operación Sindoor “sigue activa”. Esto quiere decir que sus Fuerzas Armadas siguen monitoreando la zona y se encuentran en un estado de alistamiento especial ante posibles nuevas actividades desestabilizadoras.

El balance de la Operación Sindoor, a un año de la crisis
En el curso de la operación, las Fuerzas Armadas indias lanzaron una serie de ataques coordinados con misiles de precisión contra nueve bases terroristas ubicadas en territorio paquistaní. También se desplegaron drones kamikaze, que neutralizaron las capacidades del país vecino para repeler ataques a su infraestructura militar.
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“Los sistemas de defensa aérea de la India lograron interceptar exitosamente las amenazas”, concluyó un informe oficial de Nueva Delhi, que destacó que sus acciones fueron en respuesta a los ataques con drones y misiles paquistaníes contra ciudades y bases militares en la India. Once instalaciones militares de Pakistán fueron alcanzadas en un rango de tres horas.

Entre los objetivos militares seriamente dañados, se encuentran el hangar de la base aérea de Shahbaz, así como las bases de Sargodha y Bholari, donde se encontraban estacionados los aviones F-16 y F-17 paquistaníes. La India alega haber destruido el 20% de la infraestructura de la Fuerza Aérea del país vecino. Entre las personas abatidas en la ofensiva, se encuentra el jefe de escuadrón Usman Yusuf, perteneciente a la Aeronáutica militar paquistaní, el oficial de mayor rango que perdió la vida en la ofensiva.




