El gobierno de Israel rechazó abrir negociaciones de alto el fuego con Líbano y evalúa lanzar una ofensiva terrestre a gran escala para expulsar a Hezbollah del sur del país. Para ello, prepara una convocatoria para movilizar a 450.000 reservistas en lo que sería la primera campaña en Beirut desde 2006.
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Por qué Israel evalúa atacar el Líbano
Asesores de Benjamin Netanyahu descartaron negociar un acuerdo de paz con Líbano y analizaron lanzar una gran invasión terrestre en el sur del país para enfrentar a la milicia chiita Hezbollah, en una escalada que podría convertirse en la mayor operación militar israelí en territorio libanés desde la guerra de 2006.
La decisión se produce después de un ataque coordinado de Irán y Hezbollah que incluyó el lanzamiento de más de 200 cohetes contra el norte de Israel, lo que llevó al gobierno israelí a descartar cualquier negociación inmediata de alto el fuego.
El objetivo del plan militar es controlar toda la zona del sur del Líbano hasta el río Litani, expulsar a las fuerzas de Hezbollah hacia el norte y destruir sus depósitos de armas y posiciones militares. La estrategia israelí incluye ampliar las operaciones terrestres y aéreas para neutralizar la capacidad militar del grupo aliado de Irán.

El plan contempla avanzar unos 30 kilómetros desde la frontera israelí, distancia que Tel Aviv considera clave asegurar para alejar a Hezbollah de sus ciudades del norte y comprometer su capacidad de ataque.
Mientras se analiza la ofensiva a gran escala, el Ejército israelí confirmó que tropas ya realizan incursiones terrestres limitadas en el sur del Líbano, combinadas con bombardeos aéreos contra posiciones del grupo armado. Según reportes recientes, los combates y bombardeos dejaron un saldo de más de 800 muertos en Líbano y cerca de 800.000 desplazados, mientras continúan los ataques cruzados entre ambas partes.
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Israel vs. Hezbollah: el antecedente de la guerra de 2006
Si la ofensiva se concreta, sería la mayor invasión israelí en Líbano desde la guerra entre Israel y Hezbollah en 2006, un conflicto de 34 días que dejó miles de muertos y una profunda devastación en el sur del país.
Aquel conflicto se originó después de que combatientes de la milicia libanesa atacaron una patrulla de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) cerca de la frontera, mataron a varios soldados y capturaron a dos militares.
El objetivo declarado de Israel era destruir la infraestructura militar de Hezbollah, recuperar a los soldados secuestrados y expulsar a la milicia del sur del Líbano, especialmente de la zona cercana a la frontera. Para ello, las FDI lanzaron una amplia campaña aérea contra objetivos en Líbano, que incluyó bombardeos sobre carreteras, puentes, aeropuertos y posiciones del grupo armado.

Hezbollah respondió con una intensa campaña de lanzamientos de cohetes contra el norte de Israel, disparando más de 4.000 proyectiles durante el conflicto y demostrando una capacidad militar mayor a la prevista, con redes de túneles, misiles antitanque y posiciones fortificadas en el sur del Líbano.
Tras más de un mes de combates, el conflicto terminó el 14 de agosto de 2006 con un alto el fuego impulsado por la Organización de las Naciones Unidas mediante la resolución 1701 del Consejo de Seguridad. El acuerdo estableció el despliegue del Ejército libanés y el refuerzo de la misión internacional Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) en el sur del país.
La guerra dejó más de 1.100 muertos en Líbano, en su mayoría civiles, y alrededor de 160 muertos en Israel, además de una enorme destrucción de infraestructura en territorio libanés y el desplazamiento de cientos de miles de personas.
Aunque Israel logró degradar parte de la infraestructura militar de Hezbollah, el grupo terrorista sobrevivió al conflicto y mantuvo su presencia en el sur del Líbano. 20 años después, puede producirse una nueva operación terrestre en el marco de una mayor escalada en Medio Oriente que involucra a Estados Unidos, Irán y a otros países de la región.




