El choque de intereses entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos amenaza con profundizar la crisis humanitaria en Yemen, el país más pobre de Medio Oriente y vecino de las poderosas petromonarquías sunitas del Golfo. La tensión entre estos dos históricos aliados se suma al conflicto que enfrenta desde 2015 a ambos estados árabes con el régimen de Irán, que respalda a los rebeldes chiitas hutíes, quienes controlan un tercio del territorio yemení y su capital, Saná, desde 2014.
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La ofensiva militar del Consejo de Transición del Sur (CTS), que lucha por la independencia de esa parte del país –como ya había ocurrido entre 1967 y 1990–, ha desestabilizado aún más el país. La toma de la estratégica región de Hadramaut, que concentra cerca del 80% de las reservas de petróleo yemeníes, y su entrada en la gobernación de Al-Mahrah (fronteriza con Omán), agudizó la tensión entre saudíes y emiratíes.

Yemen: escalada entre aliados y acusaciones cruzadas
Las fuerzas saudíes bombardearon el puerto de Mukalla (capital de Hadramaut), alegando el ingreso a esa terminal de un cargamento de armas enviado por los Emiratos Árabes Unidos a las fuerzas separatistas del CTS. El Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí, sin embargo, negó categóricamente las acusaciones del supuesto involucramiento de sus fuerzas en operaciones militares que atenten contra la seguridad de su vecino saudita.
“Los Emiratos Árabes Unidos destaca además que, desde el comienzo de los acontecimientos en Hadramaut y Al-Mahrah, sus esfuerzos se han centrado en la contención, apoyando esfuerzos para lograr una desescalada y promoviendo acuerdos que contribuyan a preservar la seguridad y la estabilidad, así como la protección de los civiles, en total coordinación con el hermano Reino de Arabia Saudita”, señaló la Cancillería emiratí.
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Además, las fuerzas emiratíes se retirarán del país, en respuesta a un reclamo del Consejo Presidencial de Yemen, la única autoridad reconocida internacionalmente y que cuenta con el respaldo de los sauditas. Su líder, Rashad al-Alimi, emitió un decreto en ese sentido, declaró el estado de emergencia y anuló un acuerdo de defensa conjunta que su gobierno –constituido en 2022 y que cuenta con escaso poder en el territorio– había firmado con los Emiratos.
Por qué los Emiratos Árabes apoyan a los separatistas del sur de Yemen
Si bien en teoría el titular del Consejo de Transición del Sur (CTS), Aidarous al-Zubaidi, y otros tres miembros del mismo forman parte del Consejo Presidencial con sede en Adén, sus fuerzas actúan de forma autónoma y en tensión con la autoridad reconocida internacionalmente como legítimo gobierno de Yemen. Los Emiratos han explotado estas diferencias para ganar espacio y ampliar su influencia sobre toda la región del Mar Rojo.

El CTS se creó en mayo de 2017 y, en agosto de 2019, con apoyo emiratí, se hizo con el control del Palacio Presidencial de Adén, antigua capital de la República Democrática y Popular del Yemen (Yemen del Sur, vinculada al bloque soviético), que se autodisolvió en 1990 para integrarse en la República Árabe del Yemen (Yemen del Norte). En la reciente ofensiva de diciembre de 2025, las fuerzas del CTS volvieron a ocupar ese centro de poder, también conocido como Palacio Al-Maashiq, que en 2015 fue tomado durante un breve período por los rebeldes hutíes apoyados por Irán.
La ambición de los Emiratos Árabes, principal aliado internacional de los separatistas del CTS, es expandir su denominada “diplomacia portuaria”, como ya ocurre en los puertos de Berbera y Bosaso –en la costa africana del mar Rojo– y consolidar su presencia militar en la zona, como sucede actualmente en la isla yemení de Socotra, en el océano Índico, lo que le da un acceso privilegiado a las rutas comerciales de la zona.




