A 76 años de la histórica declaración del entonces ministro de Exteriores francés, Robert Schuman, que dio origen al proceso europeo de integración, el Viejo Continente enfrenta uno de sus momentos más complejos. “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial”, afirmó en marzo pasado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante una conferencia con embajadores, en la que se refirió a “un mundo que ha desaparecido y ya no volverá”.

Con 450 millones de habitantes, que representan el 6% de la población mundial, la Unión Europea (UE) ha ido perdiendo peso en el escenario global. En las últimas dos décadas, su PBI total pasó de representar el 25,8% (dato de 2004) al 17,6% actual. Es decir, ocho puntos menos.
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Dìa de Europa: la UE ante nuevos retos en defensa, comercio y alta tecnología
Hoy, los desafíos de la Unión Europea son múltiples. Desde la defensa hasta el comercio y la agenda de la innovación tecnológica, el bloque económico necesita adoptar nuevas políticas para no quedar relegada en el escenario global. Actualmente, la UE representa el 15% del comercio global y lidera el comercio global de servicios, al concentrar más del 22% del intercambio en el sector terciario de la economía a nivel internacional.
Tal como señala el exrepresentante para Asuntos de Política Exterior y Seguridad de la UE, Josep Borrell, “la soberanía europea está en juego” si no se avanza hacia una mayor integración en materia de defensa. Su sucesora, Kaja Kallas, presentó, en octubre de 2025, una hoja de ruta para el sector. Según estimaciones de medios especializados, el total del gasto militar podría superar el billón de euros en 2035, un 110% más que en la actualidad, cuando totaliza 484.500 millones de dólares.

Por su parte, en su informe sobre el futuro del mercado único encargado por la UE, el exprimer ministro italiano y actual presidente del Instituto Delors, Enrico Letta, recomienda incluir una quinta libertad, que se sumaría a la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales. Se trata de la libertad de circulación y el intercambio de investigación, innovación, datos y conocimientos. Entre los sectores estratégicos, Letta menciona el aeroespacial (Airbus, Safran, Dassault y Thalès); la energía nuclear (con nuevos modelos de reactores, que permitirían a la UE superar su dependencia de fuentes fósiles importadas); y la inteligencia artificial (donde Europa está perdiendo la batalla de la innovación, frente a Estados Unidos y China).
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De la Comunidad Económica Europea a la Unión Europea: una rápida expansión, hoy paralizada
Constituida por solo 6 Estados (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo), al momento de su entrada en vigencia en 1958, la entonces Comunidad Económica Europea se fue ampliando en distintas tandas (Dinamarca, el Reino Unido e Irlanda, en 1971; Grecia, en 1981; y España y Portugal, en 1986) hasta convertirse en 1992, en la actual Unión Europea (UE).

Los 12 países que formaban la UE pasaron a ser 25, tras la entrada de Finlandia, Suecia y Austria en 1995, y la histórica ampliación de 2004, cuando se incorporaron diez nuevos miembros provenientes del antiguo bloque del Este (República Checa, Eslovaquia, Hungría, Polonia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, Chipre y Malta). En 2007, con el ingreso de Rumania y Bulgaria, y en 2013, con la entrada de Croacia, el bloque pasó a ser conformado por 28 países. La salida de Gran Bretaña, a partir del referéndum de 2016, dejó el número de estados miembros en 27.
En la última década, no ha habido nuevas incorporaciones, aunque se especula que la próxima ola vendrá de los Balcanes, donde Montenegro aparece como el mejor posicionado para convertirse en socio de la UE en 2028. Posiblemente le sigan Albania y Macedonia. La guerra en curso en Ucrania y las cuestiones pendientes entre Serbia y Kosovo hacen más difícil prever el futuro inmediato de estos últimos tres países dentro de la UE, aunque aparezcan como candidatos para una posterior incorporación.




