Argentina oficializó la incorporación de la Guardia Revolucionaria Islámica al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET) y busca cerrarle el acceso a financiamiento para su actividad en el país, así como en Medio Oriente y otras partes del mundo.
La medida implica que el grupo queda formalmente considerado como organización terrorista dentro del sistema legal argentino, habilitando sanciones y restricciones operativas para limitar su actividad.
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Argentina incorpora a la Guardia Revolucionaria Islámica al registro de terrorismo
Según explicó el Ejecutivo, la decisión se fundamenta en informes oficiales y trabajos de inteligencia que atribuyen a la Guardia Revolucionaria participación en actividades ilícitas de carácter transnacional.
La Guardia Revolucionaria es una de las principales estructuras de poder de Irán, con influencia militar, política y económica dentro del país.
Creada tras la revolución de 1979, cuenta con miles de efectivos y un rol central en la defensa del sistema político iraní, además de operar en el exterior a través de distintas unidades.
Entre los argumentos centrales se destacan los atentados en Buenos Aires en la década del 90, como el ataque a la Embajada de Israel en 1992 y el atentado a la Asociación Mutual Israelita A en 1994. De acuerdo con las investigaciones judiciales, estos hechos contaron con participación de funcionarios iraníes y operativos vinculados al grupo que respondía en su momento al líder supremo Alí Jamenei.
La inclusión en el RePET permite al Estado argentino aplicar una serie de medidas concretas:
- Congelamiento de activos
- Restricciones financieras
- Limitación de operaciones en el país
- Refuerzo de la cooperación internacional en materia de seguridad
El objetivo es impedir que el sistema financiero argentino sea utilizado para actividades ilícitas vinculadas al terrorismo.
La reacción de Irán y más tensión diplomática
Con esta decisión, Argentina se alinea con Estados Unidos y otras naciones occidentales, que ya consideraban terrorista a la Guardia Revolucionaria.
Se trata de un paso más dentro de la política exterior del gobierno de Javier Milei, que en los últimos meses también incluyó en la lista a Hamás y las Fuerza Quds, brazo externo del grupo iraní, e incrementó su enfrentamiento con Irán en medio del conflicto internacional con EE. UU.

La medida generó una fuerte reacción del gobierno iraní, que la calificó como contraria al derecho internacional y advirtió sobre sus consecuencias en la relación bilateral.
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El conflicto diplomático escaló en los días posteriores, en un contexto de creciente tensión global por la guerra en Medio Oriente, y recientemente, el encargado de negocios de Irán, Mohsen Soltani Tehrani, fue declarado “persona non grata” y abandonó el país.
De esta forma, Argentina cierra totalmente las vías diplomáticas con el régimen de Irán y refuerza su postura antiterrorista con la inclusión de la Guardia Revolucionaria Islámica en el RePET.




