Luego de una parada técnica, iniciada a mediados de marzo, Atucha II volvió a aportar energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). La revisión programada permitió realizar tareas de mantenimiento, inspección y mejora de las instalaciones, bajo condiciones seguras y controladas. La central nuclear cuenta con una potencia instalada de 745 megavatios.
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La operadora Nucleoeléctrica S.A. (NA-SA) informó que “durante el proceso trabajaron de manera coordinada alrededor de 1700 personas, que ejecutaron más de 5500 tareas sobre distintos sistemas y componentes de la planta”.

Entre las actividades realizadas, la empresa menciona las inspecciones internas de componentes del reactor, limpieza de generadores de vapor, mantenimiento de los motores diésel de emergencia, reemplazo de elementos en los sistemas de refrigeración, pruebas y verificaciones sobre sistemas de protección y control.
La extensión de vida de la central nuclear Atucha I
Mientras tanto, NA-SA avanza en la vecina Atucha I con la obra del segundo sumidero de calor, un sistema diseñado para refrigerar el reactor en caso de ser necesario. “Su función es asegurar la capacidad de enfriamiento aun ante situaciones en las que otros sistemas no estén disponibles, reforzando así los niveles de protección de la planta”, señalaron desde NA-SA.
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La obra consiste en la construcción de una estructura de protección que envuelve el edificio y que está diseñada para resistir condiciones externas, como eventos sísmicos, inundaciones y fenómenos climáticos extremos. El sistema está dotado de un tanque de agua desmineralizada, bombas y generadores que permiten poner en circulación el agua y enviarla al reactor para su refrigeración, en caso de ser necesario.
Atucha I se encuentra fuera de servicio desde septiembre de 2024 y está siendo sometida a un proceso de reacondicionamiento. Las obras en curso, que incluyeron la instalación de tres motores diésel de emergencia en un edificio independiente del reactor, permitirán extender su vida útil por otros 20 años.




