El creciente papel de Argentina como proveedor confiable de gas para sus vecinos del Cono Sur es uno de los aspectos destacados del informe “Oportunidades de Desarrollo del Gas en América Latina y el Caribe”, elaborado por la Unión Internacional del Gas (IGU), la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe (Arpel) y la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde).
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“En un escenario internacional cada vez más volátil e incierto para los mercados energéticos, América del Sur tiene una oportunidad histórica para avanzar hacia una integración más profunda, basada en infraestructura, pero también en coordinación regional, convergencia regulatoria y mecanismos que permitan ampliar el comercio de gas entre países”, afirmó el jefe de Asesoría Estratégica de Olacde, Guido Maiulini, en el marco de un encuentro de integración gasífera organizado en San Pablo (Brasil).

“Estamos hablando de intercambios regionales de gas por hasta 5000 millones de dólares anuales y una cartera de proyectos de inversión superior a 25.000 millones. Esto no solo fortalecerá la seguridad energética, generará una energía más competitiva, accesible y sostenible para nuestras industrias y nuestras familias”, sostuvo el analista.
Gasoductos argentinos a Chile: alto potencial exportador
“El desarrollo de los recursos de Vaca Muerta (junto al potencial del offshore convencional en el sur de Argentina) ofrece la posibilidad de iniciar una nueva fase de integración energética en el Cono Sur, fortaleciendo las interconexiones entre Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay”, sostiene el trabajo.
“La reactivación de las exportaciones de gas argentino impulsadas por el despegue de la producción de Vaca Muerta ha permitido a Argentina recuperar una participación importante en el mercado de gas chileno, e incluso impulsar un incremento en la participación de la generación térmica a gas en el despacho eléctrico”, recordó la Olacde, en otro informe presentado en conjunto con la Corporación Andina de Fomento (CAF).

En particular, identifican la expansión del sistema de Transportadora de Gas del Norte (TGN) y la optimización del Gasoducto Norte a partir de la reversión de su flujo, que anteriormente permitía las importaciones del fluido desde Bolivia. “Este proyecto, con un costo cercano a los 2300 millones de dólares, podría generar excedentes exportables en firme de 5,5 millones de metros cúbicos diarios”, destacan.
Otro proyecto relevante es la expansión de los gasoductos Centro-Oeste y GasAndes, que permitiría generar un volumen exportable de 16 millones de metros cúbicos diarios con destino al mercado trasandino durante todo el año.
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Gas argentino a Brasil: rutas y precios competitivos
El otro gran desafío para el gas de Vaca Muerta es aumentar los volúmenes exportables a Brasil, que se canalizan principalmente a través de la infraestructura ociosa boliviana, lo que le permite al país del Altiplano monetizar su red de transporte. “Aproximadamente 13 millones de metros cúbicos diarios fueron exportados a Brasil a través del Gasbol (Gasoducto Bolivia-Brasil) en 2025, lo que representó alrededor del 40% de la capacidad de transporte del gasoducto”, puntualizó el informe.

Entre las futuras rutas a desarrollar, se menciona la segunda sección del Gasoducto Uruguaiana-Porto Alegre (Gasup), de aproximadamente 590 kilómetros. Estimaciones de la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), dependiente del gobierno brasileño, indican que esta nueva infraestructura permitiría exportar al vecino país hasta 15 millones de metros cúbicos diarios. Las inversiones totales para poner en marcha este tramo desde Uruguaiana ascienden a 4500 millones de dólares, de los cuales 2500 millones corresponderían a la parte argentina.
“Para Brasil, además de contribuir a la diversificación de las fuentes de suministro y a la expansión de la demanda insatisfecha de la región sur, las importaciones de gas argentino podrían impulsar la reindustrialización del país, siempre que el gas argentino llegue al mercado brasileño a precios competitivos”, completa el trabajo de IGU, Olacde y Arpel.




