En una sala del Centro Cultural de la Ciencia, entre miembros de las Fuerzas Armadas argentinas, investigadores, científicos y empresarios del sector castrense, un coronel ucraniano describió cómo es usar drones en una guerra real.
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Andrii Matsiuk, agregado militar de Ucrania en el país, abrió el bloque de exposiciones de la octava Jornada de Ciencia, Tecnología, Innovación y Desarrollo para la Defensa -evento organizado por la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción, a cargo del licenciado Mario Katzenell– con una idea que sonó a advertencia: la guerra moderna, planteó, cambia “cada día” y a un ritmo sin precedentes, y la tarea no es solo adaptarse, sino anticiparse.
Un dato: durante el encuentro, Matsiuk contó que Ucrania creó una rama independiente de sus Fuerzas Armadas dedicada exclusivamente a los sistemas no tripulados. Según el agregado militar, es la primera de este tipo en el mundo.

Los sistemas no tripulados en los escenarios multidominio
El coronel Andrii Matsiuk comenzó su exposición con un planteo: la guerra moderna cambia “cada día”, en la táctica y en su propia naturaleza, “a un ritmo sin precedentes”, y que la tarea principal “no solamente consiste en la adaptación, sino también en anticiparse”.
Para el agregado militar, la experiencia de su país demuestra que los sistemas no tripulados pasaron de ser un medio auxiliar de reconocimiento a convertirse en uno de los componentes clave del combate moderno, y que su eficacia depende de la integración con la inteligencia, los medios de guerra electrónica, la defensa antiaérea y los sistemas de mando y control. En ese sentido, sostuvo que la guerra con Rusia es hoy “la única oportunidad para que el mundo aprenda y aplique la valiosa experiencia” de un conflicto convencional de gran escala y alta intensidad en el que Ucrania no solo utiliza estos sistemas, sino que está “transformando los enfoques para su diseño, producción, integración y uso en combate”.
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En esa línea, el militar ucraniano puso el foco en el escenario multidominio que deben enfrentar las Fuerzas Armadas. En ese contexto, explicó que las operaciones ya no se limitan al enfrentamiento tradicional en tierra, aire o mar, sino que se sincronizan de manera simultánea con otros dominios como el espacio y ciberespacio, además del espectro electromagnético y la dimensión cognitiva. De hecho, él identificó a la interacción entre los dominios físico, electrónico y digital como los principales del campo de batalla actual, y señaló que varias de las funciones de ese ecosistema pueden ser cubiertas “de manera bastante eficaz” por los sistemas no tripulados.

Durante su exposición, Andrii Matsiuk aclaró que uno de los avances más importantes concretados por Ucrania no fue el dron en sí mismo, sino la construcción de una red operativa. ¿El motivo? La información debe recopilarse, “transmitirse, analizarse, convertirse en una decisión”, y que completar ese proceso con rapidez puede dar una ventaja estratégica y táctica “muy significativa”.
Sin embargo, agregó que la guerra electrónica y los sistemas antidrones desafían los sistemas, razón por la que la adaptación pasó a ser “un proceso continuo en lugar de un esfuerzo de modernización ocasional”. Aclaró además que el ciclo de detectar, identificar, decidir, actuar y evaluar debe entenderse como un esquema y no como una secuencia.
Fuerza de Sistemas No Tripulados: la experiencia de Ucrania en la guerra de los drones
El coronel Matsiuk también habló de la Fuerza de Sistemas No Tripulados como un “nuevo paradigma militar” y contó que, tras ser creada en Ucrania, se la concibió como la primera rama independiente de las Fuerzas Armadas en el mundo.
¿Qué tareas realiza la Fuerza de Sistemas No Tripulados? Básicamente, emplea de manera sistemática medios aéreos, de superficie, submarinos y terrestres no tripulados. “Se creó en junio de 2024 en cumplimiento de un decreto presidencial”, contó, al tiempo que agregó que su origen fue “una respuesta al cambio radical en la naturaleza de la guerra moderna”.

“Las principales razones para la formación de un cuerpo de tropas independientes fueron la necesidad de respuesta asimétrica, la ampliación de la experiencia, la protección de la vida de los militares”, contó.
Al describir el ecosistema de drones, Matsiuk insistió en que “es importante no limitarse únicamente a los drones aéreos”, y mirar también hacia los sistemas terrestres y marítimos, respaldados por comunicaciones, software y sistemas de mando y control.
Según detalló, los aéreos ofrecen observación, reconocimiento, ataque e intercepción, mientras que los terrestres pueden encargarse de la logística, la evacuación de heridos, tareas de ingeniería y ciertas misiones de combate. Sobre los marítimos, dijo que demostraron su importancia en el Mar Negro y les permitieron “tener una superioridad naval”. “Cada sistema tiene sus propias tareas”, advirtió.
Uno por uno, los sistemas no tripulados empleados por Ucrania en la guerra
Otro de los temas abordados por Matsiuk es la clasificación de sistemas no tripulados según su ámbito de acción. El militar ucraniano habló de “familias” de drones dedicadas a operaciones específicas. Contó que hoy emplean una amplia gama de estos sistemas, con cientos de modelos certificados, y que en el país hay “más de 500 empresas” que los producen. Entre las categorías, describió las plataformas de reconocimiento, que ayudan a las unidades a comprender el campo de batalla, y las de ala fija, que ofrecen distintas combinaciones de autonomía y alcance.
Sobre los drones FPV (First Person View), sostuvo que se convirtieron en “una parte importante” de las tácticas y que su efectividad depende de factores como el entorno de comunicación, la destreza del operador y las contramedidas.
Matsiuk también habló de los drones interceptores, diseñados para neutralizar aeronaves no tripuladas hostiles y hoy “parte importante” del sistema de defensa antiaérea nacional. Mencionó además los sistemas de mayor alcance, que permiten actuar “en profundidad” detrás de las líneas enemigas y tienen impacto operativo sobre la situación en el campo de batalla.
En cuanto a los vehículos de superficie y submarinos, el coronel afirmó que la experiencia en el Mar Negro demuestra que pueden intervenir tanto en operaciones marítimas como en acciones de combate en tierra: es decir, pueden actuar desde el agua y, además, proyectar capacidades para apoyar al Ejército. Estas plataformas, advirtió, “ampliaron el abanico de operaciones” de un país para defender su costa. Respecto de los terrestres, dijo que hoy tienen más de 100 tipos en servicio y que cumplen tareas de apoyo a las unidades, además de colocar campos minados y realizar operaciones de desminado. Una cifra clave: los terrestres protagonizan el 80% de las evacuaciones médicas en la guerra.

Un cambio de doctrina: luchar contra los drones
Por último, Matsiuk destacó la lucha contra los drones como “una parte muy importante” del ecosistema y como un componente esencial de la defensa moderna y de la protección del personal. Según planteó, la protección eficaz requiere un enfoque integral que combine detección temprana, sensores, guerra electrónica, sistemas de neutralización, defensa antiaérea y procedimientos de mando y control.
“Ninguna tecnología por sí sola garantiza una protección suficiente”, advirtió, y la clave está en la integración de capacidades, compartir información en tiempo real y adaptar las soluciones a las amenazas. En ese marco, definió la lucha contra los drones como un factor decisivo para preservar “la libertad de acción” y la capacidad operativa en el campo de batalla.
Las lecciones de la guerra: “Ucrania sigue aprendiendo en condiciones extremadamente difíciles”
Al hablar del futuro, Matsiuk planteó que varias tendencias marcarán el desarrollo de los sistemas no tripulados. Según dijo, la inteligencia artificial aportará “un análisis de datos más sofisticado” y “ciertas funciones autónomas”. Anticipó que estas plataformas se integrarán cada vez más con los sistemas de mando, los sensores y otros actores militares, y que la resiliencia de las comunicaciones seguirá siendo un requisito fundamental, mientras las capacidades para contrarrestar drones también evolucionan.
El coronel insistió en que las organizaciones militares “deberán establecer reglas claras” para las pruebas, la rendición de cuentas y la supervisión humana. Y sostuvo que el futuro “no estará determinado únicamente por la autonomía”: dependerá de la capacidad de combinar tecnología confiable, personal capacitado, estructuras de mando efectivas y capacidad industrial adaptable. Para el agregado militar, la experiencia de Ucrania ofrece una oportunidad para estudiar estos avances “en condiciones operativas reales”.

En el tramo final, Matsiuk repasó las lecciones aprendidas por su país y confirmó el papel “integral” de los sistemas no tripulados en las operaciones militares modernas. Por su puesto, subrayó que su efectividad depende de la integración con capacidades como la inteligencia, las comunicaciones, el mando y control y la guerra electrónica. También sostuvo que la capacidad de adaptar rápidamente la tecnología, la producción y los conceptos operativos constituye una “ventaja estratégica” para las Fuerzas Armadas de cualquier país.
Para cerrar, el coronel señaló que Ucrania “sigue aprendiendo en condiciones extremadamente difíciles”. El objetivo, dijo, debe ser transformar la experiencia operativa en capacidades de defensa más sólidas, una industria más resiliente y una cooperación con países amigos en favor de una paz verdadera y duradera.




