En una nueva edición de Diálogos DEF, el ciclo de entrevistas de editorial TAEDA que busca acercar a la sociedad a los protagonistas, ideas y desafíos actuales, conversamos con Mario Katzenell, secretario de Investigación, Política Industrial y Producción del Ministerio de Defensa.
Durante el encuentro, en los nuevos estudios de TAEDA, abordamos el potencial de Argentina, especialmente el científico y tecnológico, y las oportunidades que tiene el talento nacional para impulsar una industria militar propia.
¿Cómo puede el ingenio argentino transformar el conocimiento en capacidades para las Fuerzas Armadas?, ¿qué rol tienen las universidades, la investigación y las empresas en este proceso? Katzenell no evita las respuestas, por el contrario, insiste en que la industria militar puede pasar a una siguiente etapa y convertirse en una fuente de divisas relevante para el PBI argentino.
Fuerzas Armadas y tecnología: “Argentina pica en punta en lo que es recursos humanos altamente calificados”
¿Argentina tiene los recursos humanos para llevar adelante los desarrollos que requieren las Fuerzas Armadas? Con ese interrogante comenzó la nueva edición de Diálogos DEF, con Mario Katzenell como invitado. A la hora de responder, el funcionario fue contundente: “Argentina pica en punta en todo lo que es recursos humanos altamente calificados. Es más, estamos jugando las grandes ligas en torno a todo lo que es la capacitación y la formación de estos recursos. Los institutos de innovación, de investigación y de ciencia y tecnología dentro del Ministerio de Defensa son de excelencia”.
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Katzenell insiste: el camino transitado en esta materia no llegó solo. En Diálogos DEF, el funcionario contó que detrás está el liderazgo del actual ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti. “Lo que hizo esta gestión muy inteligentemente fue empezar a armar este ecosistema. Lo que tiene que haber es una comunicación virtuosa entre las Fuerzas Armadas, el área civil-política y los institutos. Por ejemplo, cuando yo llegué a la Secretaría no había uniformados y tampoco había herramientas de comunicación”, subraya a la hora de hablar de los cambios impulsados por la actual gestión de la cartera castrense.
Del laboratorio al terreno: el síndrome del prototipo bajo la lupa
Durante el encuentro, Katzenell puso el foco en lo que definió como el “síndrome del prototipo”: la dificultad de pasar de un desarrollo experimental a una producción que pueda escalarse y responder efectivamente a las necesidades de las Fuerzas Armadas.

Para superar esa instancia, el funcionario destacó la importancia de generar mecanismos de trabajo sostenidos entre los ámbitos civil y militar, los institutos de investigación y el sector productivo. Según sostuvo, la decisión es que cada herramienta, sistema o proyecto de investigación y desarrollo tenga una aplicación concreta.
Malvinas y el ingenio argentino: las lecciones de la guerra
La entrevista también tuvo un espacio para reflexionar sobre la Guerra de Malvinas y su legado en materia de innovación. Para Katzenell, el conflicto de 1982 dejó numerosas experiencias que permiten comprender la capacidad argentina para encontrar soluciones tecnológicas incluso en escenarios de extrema dificultad. Entre los ejemplos mencionó el uso de herramientas disponibles, como máquinas para fabricar pastas y tractores, que fueron adaptadas para responder a distintas necesidades militares.
“Existe también el ingenio argentino, que es un modelo mental propio”, señaló. En esa línea, consideró que todavía hay mucho por investigar acerca de las innovaciones desarrolladas durante el conflicto y de cómo algunas de esas experiencias fueron incorporadas por otros países. También destacó la importancia de estudiar las lecciones de Malvinas desde la perspectiva tecnológica y doctrinaria, para recuperar y difundir ese conocimiento.
Industria militar argentina: 253 pymes y el potencial exportador argentino
Otro de los ejes centrales de la conversación fue la posibilidad de transformar las capacidades científicas y tecnológicas del país en desarrollo industrial y oportunidades comerciales. Katzenell destacó el trabajo de las pequeñas y medianas empresas que integran el entramado productivo vinculado con la defensa y mencionó que actualmente son 253 las pymes que trabajan junto al Ministerio de Defensa y el aparato militar.
“Tenemos que creer un poco más que podemos desarrollar productos que hagan que la industria militar argentina sea otra fuente de desarrollo y entrada de divisas”, afirmó.

Además, al abordar el futuro de la innovación militar, Katzenell también se refirió a la velocidad de los cambios tecnológicos y a la necesidad de que la Argentina pueda acompañar esa transformación. Entre los campos que identificó como estratégicos mencionó la inteligencia artificial, la encriptación cuántica y las comunicaciones poscuánticas, tecnologías que tienen aplicaciones tanto civiles como militares.
Además, planteó uno de los objetivos que considera centrales para el desarrollo futuro del sector: impulsar la creación de startups especializadas en defensa. Como referencia, mencionó el caso de Israel, donde -según indicó- existen alrededor de 300 empresas emergentes dedicadas específicamente a este ámbito. Para el funcionario, la Argentina tiene investigadores, emprendedores y capacidades para avanzar en esa dirección, pero necesita generar herramientas que permitan llevar las ideas a productos concretos.
La conclusión de Katzenell fue que el país cuenta con recursos humanos, conocimiento y experiencia para convertir a la industria de defensa en un nuevo motor de desarrollo económico.




