Finalmente, tras varios días de especulación con una inminente ofensiva, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. Desde entonces, y en pocas horas, se reconfiguró el tablero geopolítico, especialmente en Medio Oriente.
La situación abrió nuevos interrogantes, sobre todo en lo que respecta al futuro del régimen iraní, la estabilidad energética mundial y el papel de las potencias occidentales.
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En diálogo exclusivo, el experto en geopolítica, Fabián Calle, sostiene que la operación no se limita al freno del programa nuclear iraní, sino que apunta a un cambio estructural en el poder político-militar de Teherán. Un análisis sobre un episodio que marca un punto de inflexión en el mundo.

Hacia la caída del régimen iraní: ¿cuál es el panorama?
-¿Por qué Estados Unidos e Israel se unieron en esta operación conjunta?
–Estados Unidos e Israel tienen una relación privilegiada desde fines de los ’60 y principios de los ’70, cuando era el único enclave en esa zona pro-occidental frente a varios países de la región que estaban aliados a la Unión Soviética, por ejemplo Siria, Irak, y Egipto. Entonces, es un vínculo estratégico que viene de mucho tiempo, a lo que se le suma que, en EE. UU. está la comunidad judía más grande del mundo fuera de Israel (con presencia económica y política).
Justamente, en 2006, John Mearsheimer y Stephen Walt publicaron el libro “El lobby israelí”. En él hablan de la fuerte implicación que hay entre intereses políticos, económicos y políticos de Estados Unidos e Israel. Eso no fue siempre así, hasta comienzos de los `60 el aliado más firme -a nivel de armamento y desarrollo de armas nucleares- que tuvo Israel fue Francia, país que en ese momento estaba en conflicto con los países árabes tras la descolonización. Sin embargo, más tarde, Francia optó por alejarse y mejorar la relación con los países árabes. El que queda como custodio de Israel es Estados Unidos.

-El ataque, ¿fue el resultado de una escalada acumulada o de un umbral alcanzado por negociaciones previas?
-Esto es un ataque que tiene como objetivo la caída del régimen iraní. Así lo expresó, claramente, Donald Trump.
No se limita a evitar el desarrollo de armamento nuclear, sino a asegurar la caída.
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“Los objetivos apuntan a desmantelar la estructura de mando político militar de Irán”
-¿Qué factores concretos -más allá del programa nuclear- explican por qué EE.UU. y Israel decidieron intervenir y qué rol tuvieron las negociaciones fallidas en las semanas previas al ataque?
-Las exigencias de Estados Unidos sobre Irán eran que no tuviera ningún tipo de enriquecimiento. Pero, Irán, como país adherente del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), tiene derecho a un enriquecimiento de uso civil (un 2 o 3%, que es lo que se usa en centrales nucleares, y hasta 20 para desarrollos médicos y científicos). Y, por lo que me dicen, esta semana fracasaron las negociaciones (donde estaba Rafael Grossi).
Una vez que Estados Unidos las consideró fracasadas, se dio lo que se vio este fin de semana.

“Acumularon millones de toneladas de petróleo para crisis de estas características”
-¿Qué objetivo claro identificás?
-Los objetivos, claramente, apuntan a desmantelar la estructura de mando político militar del país. Dicho expresamente. Además, se inició con un ataque de decapitación apenas empezó: en los primeros minutos de la operación, se lo mató a Ali Khamenei. Luego, al ministro de defensa, al jefe de la Guardia Revolucionaria, y, al menos, a dos más. Y seguirán así por varios días o semanas.
Claramente, se busca desmontar a la estructura más fuerte que son los Guardianes de la Revolución y la estructura clerical política del país. Está la duda de si le van a pegar igual a las Fuerzas Armadas, porque puede ser que la esperanza de Estados Unidos sea negociar con algún sector de ese ámbito para hacer una transición hacia otro tipo de estructura política.
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-¿Qué riesgos implica para la estabilidad regional un bombardeo de esta magnitud?
-Lo que puede haber es una interrupción, de algunas semanas o días, del Estrecho de Ormuz. Pero Estados Unidos cuenta con una reserva estratégica de petróleo que puede meter en el mercado (en caso de emergencia). Acumularon millones de toneladas de petróleo para crisis de estas características.
Además, a diferencia del pasado, Estados Unidos produce enormes cantidades de petróleo y gas. Entonces, esto no es como una guerra de los 60, 70 y 90, cuando EE. UU. era muy dependiente de la importación.

El futuro de Irán y el papel de Naciones Unidas
-La Organización de las Naciones Unidas, ¿totalmente perdida o hay esperanza?
-No, la ONU hace tiempo es un cartón pintado. De hecho, ni se lo menciona a su Secretario General. Habrá una reunión del Consejo de Seguridad y, seguramente, si hay una resolución y a Estados Unidos no le gusta, la vetará. Como lo hará también Gran Bretaña. Francia, no sé.
Cuando salen los tigres a la jungla, Naciones Unidas cierra las puertas. No se mete en estas cosas y, si lo hace, no tiene sentido porque nadie la escucha.
-¿Qué sigue en Irán?
-Lo lógico, lo cual no siempre sucede, es que detrás de este ataque haya habido alguna capacidad de armar algún diálogo con sectores dentro de Irán. Porque si se da el colapso de la estructura de mando política, religiosa y militar, el escenario que tenés puede ser una anarquía. Entonces, el mejor de los escenarios sería un espacio de diálogo con sectores de las Fuerzas Armadas (que siempre estuvieron subordinadas a los Guardianes). Ese escenario, dentro de todo, sería lo mejor. Asumo que Estados Unidos no se tira a una pileta sin agua. Eso sería un error garrafal.




