La Fuerza Aérea de Brasil exhibió el primer avión de combate Gripen F-39E ensamblado en el país, en un hito clave para su autonomía tecnológica y defensa. Se trata de un paso inédito en el fortalecimiento de las capacidades militares aéreas y ubica al país de Sudamérica dentro del reducido grupo de países capaces de fabricar aviones de combate avanzados.
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Brasil presentó el primer Gripen F-39E fabricado en São Paulo
De esta manera, Brasil presentó oficialmente el primer caza F-39E Gripen producido en su territorio, un hito que marca un salto estratégico en su capacidad industrial y militar.
La aeronave fue ensamblada en la planta de Embraer en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, como parte del acuerdo de transferencia de tecnología con la empresa sueca Saab. Se trata de la única línea de ensamblaje del Gripen fuera de Suecia, lo que refuerza el peso estratégico de la iniciativa.

El programa Gripen es el eje de la modernización de la Fuerza Aérea Brasileña, que busca reemplazar sus antiguos cazas y mejorar su capacidad de defensa aérea.
A su vez, el acuerdo contempla la compra de 36 aeronaves (28 monoplaza y 8 biplaza), la producción de parte de esos aviones en Brasil y la transferencia de tecnología desde Suecia, que incluye la fabricación de componentes clave en Brasil y la capacitación de ingenieros y técnicos propios.
Más allá del Gripen, fabricado localmente, se prevé que la producción local continúe hasta completar el lote total en los próximos años.
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F-39E Gripen vs. F-16: la comparativa entre los cazas de Brasil y Argentina
El F-39E es un caza de última generación con capacidades avanzadas como un radar AESA de última generación, sistemas de guerra electrónica, capacidad de combate más allá del alcance visual (BVR) e integración de misiles como el Meteor.
Estas capacidades le permiten detectar y neutralizar amenazas a más de 150 kilómetros, ubicándolo entre los sistemas más avanzados de la región.
La empresa sueca Saab especificó que el F-39E Gripen alcanza una velocidad máxima aproximada de 2.100 kilómetros por hora, un alcance de combate de 1.500 kilómetros y un techo de servicio de 16.000 metros de altura.
Por su parte, en el caso del F-16 que llegó desde Dinamarca y será utilizado por Argentina, el avión de Lockheed Martin alcanza una velocidad tope de 2.178 km/h, cubre un radio operacional de 546 kilómetros y puede desempeñarse hasta unos 15.000 metros de altura.

Dentro del paquete que llega desde Europa, el armamento de los ahora aviones argentinos consta de misiles AMRAAM y Sidewinder de corto y mediano alcance, y bombas inteligentes guiadas. Además, podrán desempeñarse en operaciones aire-aire y aire-tierra gracias a sus radares integrados y su capacidad de fuego.
Asimismo, el modelo estadounidense destaca por ser el principal producto de exportación con 26 países operadores distintos y la fabricación de más de 4.400 unidades, lo que da una pauta de su fiabilidad, modernización y poderío.
En un fuerte contraste entre Argentina y Brasil, la presentación del primer F-39E Gripen producido en São Paulo no solo representa un avance tecnológico, sino también un cambio estructural en su política de defensa, orientada a la autonomía industrial y al fortalecimiento de su poder aéreo.




